‘La agenda política con América Latina se ha recalibrado’: Arturo Valenzuela

Andrea Carranza Garzón - acarranza@larepublica.com.co

La VI Cumbre de las Américas será el espacio donde se albergará la discordancia sobre distintos temas que se han planteado, desde la superación de la pobreza y la desigualdad hasta la despenalización de las drogas.

Sin embargo, los 33 Jefes de Estado y de Gobierno deberán asegurarse de que la Cumbre no quede en un 'análisis del pasado', con 'discursos pasados de moda', que puedan entorpercer el objetivo de construir un horizonte próspero. Así lo afirmó en entrevista con LR el ex subsecretario de Estado para América Latina, Arturo Valenzuela.

Después de haber participado en el desarrollo de la agenda del presidente Barack Obama con América Latina, Valenzuela afirmó que esta se ha 'recalibrado' para convertirse en una 'agenda multifacética'. Ahora desde la academia como profesor de la Universidad de Georgetown, manifestó que el reto es lograr consensos sobre las narrativas conjuntas del hemisferio.

¿Qué expectativas tiene de la Cumbre de las Américas?
Este es un evento muy importante. Ha habido un cambio bastante importante en las relaciones de los países desde que asumió el presidente Barack Obama. En las encuestas en 2008 se veía un rechazo generalizado en América Latina hacia la política exterior de Estados Unidos en el mundo y un bajísimo nivel de apoyo para el presidente Bush, pero el presidente Obama tiene apoyos altísimos y se valora mucho más la política exterior. Se ha revertido esa situación difícil.

Expertos destacan el cambio de la agenda, pero otros creen que falta mucho por hacer, ¿usted qué opina?
La agenda es multifacética, no comprende solamente el tema de la seguridad ciudadana, aunque no hay que descuidar temas como este. Pero pensar que la política gira solamente alrededor de esa problemática es un error grave porque hay tantos otros aspectos. Como lo dijo el presidente Obama en su gira por la Región en 2011, la agenda viene con más de tecnología, de medio ambiente, de energías alternativas, del cambio climático, de la inclusión social, entre otros.

¿Qué tanta atención puede destinar el presidente Obama a la Región en medio de un año electoral?
En un año electoral lo van a criticar por todo. Pero las cosas han cambiado. Antes había una situación bastante complicada donde unos pocos países estaban con Estados Unidos. Eso ya ha cambiado, hay mucho más consenso; siguen voces de repente, pero son voces que no tienen apoyo mayoritario de los países o de la población. Chávez, por ejemplo, tiene bajísimos niveles de popularidad y apoyo. Colombia, en cambio, ha buscado mejorar las relaciones con países vecinos, lo que ha ayudado también a bajar la confrontación y a crear más cooperación. Y este es el signo clave de la Cumbre.

Si la agenda de EE.UU. hacia la Región está cambiando, ¿por qué hay más naciones haciendo esfuerzos sin precedentes para reivindicar la independencia diplomática y diversificar las relaciones exteriores?

América Latina está haciendo un esfuerzo por tener una mayor integración vía Unasur, la Alianza para el Pacífico o Mercosur, pero eso no significa que Estados Unidos esté pensando que lo están dejando por fuera. Es importante que los países tomen estas iniciativas regionales. Estados Unidos no es miembro de la Comunidad Europea y siempre tiene una relación importante con esos países. En ese sentido la Cumbre es muy valiosa porque da la posibilidad de que las tres Américas se junten con objetivos muy similares.

Como Subsecretario usted trabajó en la agenda de la Cumbre. ¿Ha cambiado desde entonces?
Nosotros cuando estuvimos en eso trabajamos en ello porque en el fondo lo que estábamos construyendo era la política del presidente Obama hacia América Latina. El giro de la agenda es importante, pero también estas cosas son consensuadas y estamos viendo que hay mucho más consenso en América Latina que antes. La agenda ha avanzando, sin duda, se ha recalibrado. Hay desafíos, como la debilidad de las instituciones democráticas en muchos países. Pero en sí, la situación ha cambiado, ahora se habla mucho más de cómo ir prosperando juntos porque esta es una acción que involucra no solo dineros sino estrategias de construcción de nuevas realidades.

¿Cuáles son sus preocupaciones en esta Cumbre?
Sin duda hay voces disonantes. Habrá algunos que estarán molestos por lo que ocurre con Cuba, las drogas, pero de lo que hay que asegurarse es que la Cumbre no se debe quedar en análisis del pasado. Tenemos que mirar hacia delante buscando mecanismos de cooperación donde se dejan a un lado atrás los discursos que están un poco pasados de moda.

¿Qué esperar de la declaración de Cartagena?
Lo que se busca es un consenso en los grandes temas y se ha trabajado en los países. Obviamente cuando hay una declaración que comprende a todos los países es una que va a ser menos específica que los temas que podrían estar manejando un grupo de naciones. Hay iniciativas subregionales importantes y hay oportunidades que no se van a reflejar necesariamente en un documento que abarca a todos los países. Pero creo que la intención va a ser muy clara, que es cómo irse asegurando de que el progreso que se está viendo en la Región y que es bastante notable tenga un futuro seguro y con políticas eficaces por parte de los gobiernos que le dan posibilidades de mejorar los estándares de vida y ser verdaderamente el propio lema de la Cumbre 'Conectando las Américas' para lograr la prosperidad.

'No habrá consenso sobre las drogas'
Según Arturo Valenzuela, polítologo y académico chileno-estadounidense y director del Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, el Gobierno de Obama ha hecho un 'cambio sideral' en la política de drogas. De acuerdo con el experto, Estados Unidos busca cambiar la percepción de que el problema no solo hay que tratarlo con mano dura, sino que tiene que ir acompañado de mayor cooperación internacional y tiene que ser visto desde la perspectiva de la salud pública. Valenzuela no ve consenso sobre este aspecto en la Cumbre y dijo que hay que ver con cuidado la despenalización.