Los jóvenes son quienes dinamizan el negocio de la venta de antigüedades

Stephanny Pérez - sperez@larepublica.com.co

Cuidar las piezas que para muchos son ‘desechos’, conservar las tradiciones y tomar valor de materiales explotados entre los años de 1800, 1920 hasta 1950, hace parte del hobbie predilecto de aquellos expertos en materia artística que han indagado el costo sentimental más allá de la rentabilidad que pueda representar estas piezas antiguas frente a la tendencia minimalista actual.

Uno de los principales promotores en Colombia de la disciplina y negocio de la recolección de piezas de este tipo es Jaime Botero, quien instaló en el centro de Bogotá, exactamente en el colonial y tradicional barrio La Candelaria, uno de los anticuarios más conocidos de la ciudad: ´La toma del agua´.

'Desde ahí, la gente vio la posibilidad de una entrada adicional que consistía en retomar lo que es basura', explica Humberto Dimas , secretario de la junta directiva de la Asociación de Anticuarios de Colombia, quien se ha dedicado a la restauración de relojería y bronces.

'La relación de nuestro país con este tipo de mercados artísticos es nula, no hay interés. Existe un mecanismo de compra y venta, debido a que muchos reciben herencias de sus abuelos, pero no existe un contexto comercial', agregó Dimas.

El mercado de antigüedades colombiano cuenta con variedad en: Pintura, talles en madera, cristalería y arte colonial.

Según Dimas 'la mayoría de los clientes son personas jóvenes, lo cual es sorprendente a raíz del minimalismo. Esta tendencia se puede deber a que las antigüedades despiertan emociones, recuerdos, que se retoman al comprar muebles para reacomodar los sitios de vivienda'.

Para consolidar el gremio de los negocios de antigüedades en el país, nace en 1998, Anticuarios de Colombia. Actualmente son cerca de 22 asociados, con la posibilidad de seguir invitando a otros coleccionistas.

Luís Fernando Corredor ha dedicado décadas de colección al art deco, piezas de diseño y juguetes. Desde 1995, decidió que su hobbie iba a ser su fuente de ingreso. 'Fui coleccionista de cristales y actualmente me dedico a coleccionar juguetes', dice el propietario del Anticuario Corredor.

Teniendo en cuenta que parte de los artículos de los anticuarios son figuras representativas de la historia, el Ministerio de Cultura ha realizado campañas para evitar que vendan a extranjeros obras que son consideradas como patrimonios, al tener más de un siglo de existencia.

El interesado en adquirir una de estas piezas, debe tener en cuenta que su valor lo determina: la cantidad de años, materiales implementados y valor histórico. En ese sentido, Corredor enfatizó que 'aquí hay artículos muy baratos y otros muy costosos, el más económico es de $100.000'.

Antigüedades el Gitano es un lugar memorable en Cali, no solo porque está ubicado en uno de los barrios artísticos de la ciudad, Centenario, sino porque ha sido un negocio de familia,que fundó Rosalba Rodríguez hace 30 años.

Aunque el negocio de la Familia inició en Bogotá, ha logrado ubicar en Cali, una gama de productos del arte colonial y piezas del Art Deco del año de 1940, pese a la falta de oportunidades de exposición.

A nivel hipano, cabe destacar que Buenos Aires le ha dado un importante espacio a la colección, todos los domingos en la Plaza Dorrego desde 1970, donde se realiza un culto a la comercialización de antigüedades, al igual que en España con la vitrina de Feriarte.

La opinión

Humberto Dimas Bedoya
Secretario de la Asociación de Anticuarios

'En las dos ferias, que se realizarán este año, se espera que ingresen nuevos asociados. La próxima será del 19 al 22 de abril, en el Claustro republicano de Usaquén'.