Más acuerdos comerciales, sinónimo de progreso y empleo

Sergio Díaz Granados

Si hacemos una retrospectiva sobre los cambios que se han dado en Colombia en los últimos años, podemos decir, con toda seguridad, que muchos de los aspectos en los que ha avanzado el país se han derivado del proceso de internacionalización de la economía que tomó impulso hace dos décadas, con la creación del Ministerio de Comercio Exterior.

Hoy, el panorama es muy diferente al que regía a comienzos de los 90, y es indudable que la apertura comercial, que le ha abierto las puertas a nuestros productores de bienes y servicios en mercados que hace un tiempo parecían impenetrables, se ha traducido en más progreso, desarrollo y, lo más importante, mayor generación de empleo.

Si le preguntáramos a un ciudadano del común, qué aspectos destacaría de todo este proceso, seguramente mencionaría el notorio incremento de las ventas externas, la diversificación de nuestra oferta, el aumento en el número de empresas con capacidad exportadora, la conquista de nuevos socios comerciales, y el creciente flujo de inversión extranjera.

Sin embargo, detrás de esta realidad que nos satisface, dado que gracias a ello el país ha escalado posiciones en el escenario internacional como destino atractivo y seguro, existe una serie de logros en diversos campos sobre los cuales vale la pena hacer un repaso.

Por ejemplo, durante estos veinte años el país se ha convertido en un excelente negociador, gracias a la creación de un pool de expertos dedicado, justamente, a sacar el máximo provecho en los convenios bilaterales, y al mismo tiempo garantizar las menores amenazas posibles a la producción local.

Fruto de los acuerdos comerciales, el país ha podido exportar servicios profesionales, lo que le ha permitido a muchos colombianos ampliar sus horizontes laborales y aplicar sus conocimientos en otras latitudes.

A nivel de la industria, hemos generado un esquema de acompañamiento eficaz y permanente, gracias a una integración público-privada que, incluso, ha sido calificada como ejemplo de gestión a nivel internacional.

Toda esta labor conjunta ha conllevado a mejorar el nivel de competitividad del país, y a crear conciencia entre nuestros empresarios y emprendedores sobre el valor de la innovación, a propósito, una de las locomotoras del actual Gobierno.

No podíamos dejar de mencionar los grandes avances en materia de turismo, sector que se ha convertido en el segundo generador de divisas, gracias al incremento no solo de visitantes extranjeros, sino por el fortalecimiento del mismo a nivel doméstico.

En esta dinámica ha incidido el hecho de que, en la actualidad, Colombia ha logrado segmentar la actividad, y hoy el país está en capacidad de ofrecer destinos de aventura, de cultura, de diversión, ecológicos y hasta de salud, sin descuidar los tradicionales de negocios, sol y playa.

Y qué decir del estímulo a la micro, pequeña y mediana empresa (Mipyme), sector clave de la economía si bien constituye más de 95% del tejido empresarial colombiano, el cual cuenta actualmente con un abanico de instrumentos y herramientas diseñados para hacerlo robusto y sostenible, aprovechando tanto el mercado local como internacional.

No podría dejar de mencionar que, en materia de capacitación, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo también ha liderado programas como el de bilingüismo, que apunta a generar la cultura de una segunda lengua como fortaleza para cualquier estudiante, profesional o trabajador.

Todo este paquete nos permitirá continuar llevando a Colombia por la senda del crecimiento y el progreso.

Más presencia comercial
Uno de los avances más significativos dentro del proceso de internacionalización de Colombia tiene que ver con la mayor presencia comercial, que se refleja en un incremento notable de las oficinas que ha abierto Proexport en los cinco continentes.

Fruto de esta gestión, se ha fortalecido la agenda de ruedas de negocios, misiones comerciales hacia y desde Colombia, jornadas de capacitación, entre otras, cuya finalidad no es otra que ampliar el panorama de negocios e inversión que redunden en más empleo para los colombianos, y sobre todo, más empleo de calidad.