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“Misión Cafetera desconoce la historia”

Paula Delgado

¿Qué es lo que más le disgusta de la Misión Cafetera?

Personalmente no me disgusta nada. Aquí hay una discusión regulatoria y estratégica que debe hacerse a profundidad: si debe el país seguir insistiendo en su posición clara de producir, vender y proteger el origen de nuestro café, que es finalmente lo que el consumidor internacional aprecia. 

¿Por qué argumenta que estas propuestas favorecen a las grandes empresas?

Cada vez las grandes compañías se fusionan más, hoy muy pocos actores manejan 80% del mercado, por lo que son 560.000 pequeños productores enfrentados a las multinacionales. Llegar a quitarle al cafetero la garantía de compra es dejarlo expuesto a los vaivenes de comercializadores cuya tarea es comprar lo más barato

¿Ha llevado su posición al presidente Santos más allá del documento entregado?

No, con el Presidente no hemos tenido ninguna discusión en tanto la Misión no ha publicado su informe final, le entregó al Gobierno un primer documento que es donde están también nuestras conclusiones. 

Criticó a Eduardo Lora por cuestionar la institucionalidad pero no a Juan José Echavarría por hacer lo mismo…

Eduardo Lora, siendo integrante de la Misión, aprovecha el asunto mediáticamente para exponer sus tesis que no compartimos y distrae mucho  porque en el fondo hace un gran revuelto de los bienes públicos, el Fondo Nacional del Café y la Federación de Cafeteros de manera bien ligera, lo que es ampliamente controvertible.

Pero no son los únicos, cinco departamentos también destacaron de nuevo problemas en la institucionalidad, hasta hablaron de un nuevo gremio

Yo tengo una opinión diferente. En términos generales los caficultores tienen bien claro el valor institucional. Habrá voces que digan lo contrario, pero son muy pequeñas. Que deba dividirse o no la institucionalidad es una idea que habrá que estudiar.

¿Es viable una producción de 14 millones de sacos?

Sucederá cuando el mercado compre 14 millones de sacos de café colombianos a buenos precios porque no podemos producir para guardar, el sobreabastecimiento lleva a deterioro en los precios.

¿Y 25 millones de sacos? Que es la proyección de la Misión...

Ahí es donde nos alejamos de la Misión que desconoce lo que ha pasado en Colombia, la violencia y el deterioro de precios que durante muchísimos años no alentó al productor para invertir en el campo. Además, toman de base una cifra de 18 millones de sacos que se dio hace muchos años en circunstancias coincidentes.

¿Pero fue importante?

De hecho, en ese mismo periodo Colombia desarrolló políticas para erradicar café porque se pensó que se estaba en época de sobreproducción, lo que restaba posibilidad de sostenibilidad del negocio. Se olvida todo, si no hay mercado para 14 millones, menos para 25, pero hay que crearlos para no quedarnos sentados en 12 millones de sacos.

Usted propuso un Fondo de Estabilización pero le piden al Presidente PIC, ¿cuál prefiere?

En concreto los dos. Encontramos de manera positiva que en el Plan Nacional de Desarrollo se contemple lo que debería hacer el país en subsidios a la producción. Deben darse subsidios en tanto el vaivén de los precios es cada vez más complejo.

El precio del café ha caído 23% en lo que va el año ¿Qué espera que pase en los próximos meses?

Hay razones de peso para pensar que puede caer y otras para creer que va a estabilizarse. Lo cierto es que quienes transan con el grano no perciben una escasez general, aunque sí es cierto que hay menos café centroamericano, peruano y de otros países que compiten con Colombia. Nosotros hemos suplido esa ausencia. Lo que es clarísimo es la gran volatilidad independientemente de los factores.