Nutrientes propios o comprados, opciones para el agricultor

Entre los agricultores surge una gran duda, y gira sobre la idea de comprar abonos o crear los propios, para así poder obtener mejores cultivos.

En el mercado existe gran diversidad de abonos simples como: la urea y cloruro de potasio, que es fuente de potasio; entre otros, y los compuestos como el 10-30-10 y el 15-15-15, etcétera.

Estos provienen de grandes empresas con altas capacidades de negociación, técnicos especializados en el área de producción de abonos, infraestructura acorde a las necesidades y amplia diversidad de productos, los cuales se acomodan a cualquier requerimiento del agricultor.

Adicionalmente, hay compañías que producen mezclas específicas siguiendo los requerimientos del productor, del cultivo y del suelo a unos precios razonables. Las mezclas de las empresas son homogéneas y de producción garantizada.

Debido a lo anterior, según explicó el ingeniero agrónomo Ricardo Botero, para el agricultor es mejor comprar los abonos, ya que la producción de abonos propios en la mayoría de los casos es más costoso y menos homogéneo que los producidos por las grandes empresas.

Para Luis Carrillo Maza, ingeniero agrónomo, es importante que cuando los agricultores decidan crear abonos estén muy bien capacitados.

Pueden hacer lombriabonos, que es un abono de lombriz; también compostages, que consisten en hacer uso de estiércol, ya sea de ganado, burro o gallina, y se someten a un proceso de fermentación. Alrededor de los dos meses ya se convierte en un abono orgánico. Técnicos e ingenieros agrónomos, además de entidades como el ICA, Corpoica y el Sena están preparadas para capacitar a los pequeños productores.

Impulsar la producción orgánica desde cultivos

Para Luis Carrillo, los abonos orgánicos son más amigables con el medio ambiente, al igual que otros biofertilizantes orgánicos desarrollados a través de hongos benéficos, por ejemplo, a partir de la micoriza. Según Ricardo Botero, para impulsar la producción orgánica desde los cultivos es importante tener un equilibrio en el ecosistema, donde exista una dinámica poblacional de plagas y se fomenten los enemigos naturales de las plagas, como los pájaros y avispas. “El uso de cultivos adaptados, la biodiversidad en la siembra, la rotación de cultivos y la siembra de cultivos intercalados contribuyen a la reducción de la incidencia de plagas”, destacó.