Oriente: diversificar para reducir vulnerabilidades

Mauricio Jaramillo Quijano

En los últimos años Colombia ha emprendido el difícil camino de la diversificación de sus relaciones con el mundo. El apego casi que exclusivo a Estados Unidos, Venezuela y Ecuador en términos comerciales ha puesto en evidencia serias vulnerabilidades del país.

Actualmente, la coyuntura nacional e internacional favorece el acercamiento a otras regiones del mundo, y entre ellas Medio Oriente e Israel parecen ser importantes para Colombia.

En primer lugar, el acercamiento con Medio Oriente es una tarea apremiante. Durante décadas, el país ha sido receptor de migrantes árabes que se han incorporado a la cultura nacional. Empero, las relaciones comerciales con el mundo árabe son muy pobres e inestables y se sigue viendo a esta región como una zona lejana e incompatible culturalmente. Uno de los grandes retos para el gobierno nacional consiste en promover en el plano regional latinoamericano un estudio sobre la complementariedad económica entre el mundo árabe y América Latina con el fin de acercar a ambas regiones. De esta iniciativa ya existe por el interés del presidente dominicano Lionel Fernández en esta zona del mundo.

En segundo lugar, en el tema de Israel, Colombia debe sobrepasar la lógica que lo acerca a este país exclusivamente por el tema militar. En los últimos años ha hecho carrera en algunos círculos colombianos y regionales la idea de una 'Colombia como la Israel de América del Sur'. Esto ha provocado que las únicas posibilidades de cooperación se restrinjan a lo militar o a lo político. Prueba de ello, fue el intento desatinado del actual gobierno de fungir como mediador del proceso de paz entre israelíes y palestinos. Colombia no puede pretender cambiar el curso de su política exterior de un momento a otro para convertirse en una potencia pacificadora global. En cambio, sí puede fortalecer vínculos comerciales con Israel.Esto no sólo para obtener el provecho normal del comercio, sino para rebatir la idea falsa que indica que las buenas relaciones con el mundo árabe implican enfrentamientos con Israel o viceversa.

La firma de acuerdos complementarios en ciencia y tecnología con Israel en 2009 y el mantenimiento de un comercio con países como Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Egipto y Siria (estos dos últimos hasta antes de las revueltas), son prueba fehaciente de ello. De allí que resulte falso afirmar como se hizo hace unos meses que si Colombia reconocía al Estado palestino sacrificaría su relación con Israel. Nada más alejado de la verdad, habida cuenta de la necesidad e interdependencia que vincula a los Estados.

En el actual contexto de la globalización la mejor manera para que un país reduzca sus vulnerabilidades consiste en diversificar sus relaciones que no se deben agotar en un solo sector, sea militar, político o comercial.

En la actual candidatura de Colombia en la Apec uno de los obstáculos más grandes consiste en la precaria proyección hacia el Pacífico de Colombia. A pesar de ello, el diálogo político con Europa es posible y la candidatura de Colombia a la APEC sigue vigente. De forma análoga, la relación con Israel y Medio Oriente puede convertirse en una oportunidad para Colombia no sólo con el objeto de diversificar sus relaciones sino para comenzar a pensar en una proyección que no se extinga en lo regional sino que alcance una envergadura global.

Países andinos no saben manejar sus relaciones
Un ejemplo reciente que ilustra la torpeza de los andinos (incluida Colombia) para manejar sus relaciones con el mundo fue cuando se dio el Acuerdo de Asociación entre la Comunidad Andina y la Unión Europea (2007). Aunque el acuerdo contemplaba cláusulas de diálogo político, cohesión social y libre comercio, de dicho pacto sólo quedó lo último, de los grandes disensos andinos.

TEMAS


Comercio