Palmicultura, sinónimo de innovación y riqueza

El sector de la palmicultura actualmente se puede considerar uno de los principales motores para la economía de las regiones en las que se practica este tipo de cultivo. Según cifras del sector, entre el año 2002 y el 2011, la palma pasó de representar el 4,5% del área agrícola nacional al 8,6% mostrando un crecimiento anual superior al 9%.

Jairo Cendales, director de la unidad de negocios de Indupalma, aseguró que “el sector palmero colombiano ofrece un importante potencial para el crecimiento y desarrollo de varias regiones del país que disponen de condiciones óptimas para este cultivo. Además, ha contribuido a generar riqueza y bienestar en muchas de esas regiones”.

En este sentido, un aspecto que es especialmente destacable es el buen desempeño mostrado por el sector, a pesar de que el entorno de sus actividades ha presentado en algunas ocasiones, diversas condiciones adversas. Tal como desveló Luís Eduardo Betancourt, gerente general de Unipalma S.A., “el país ha sufrido una pérdida de competitividad durante los últimos años producto de la apreciación del peso. Con la internacionalización creciente, muchos productos agrícolas incluyendo la palma tienen su precio de venta directamente relacionado al precio internacional en dólares y a la tasa de cambio y gran parte de sus costos atados a la inflación”.

Sin embargo, las dificultades no han supuesto un impedimento para que se pueda considerar un sector emprendedor.

Betancourt destacó en este aspecto dos casos particulares en cuanto al emprendimiento registrado en el sector. Por un lado, el que consideró como el caso más exitoso, donde se conjugaron intereses del sector y apoyo decidido del gobierno fue la incursión en el mundo de los Biocombustibles, en particular, el Biodiesel. “Hoy el país convierte mas de 400.000 toneladas anuales de aceite crudo de palma en Metil-ester permitiendo, que a nivel nacional, el Acpm tenga un 7% de Biodiesel con las ventajas medioambientales que se derivan de sustituir un combustible fósil por una fuente de materia prima renovable. Más del 85% de la participación patrimonial de estas empresas es esfuerzo del sector palmicultor.

Por otra parte, también se refirió al desarrollo de las alianzas productivas como una de las grandes innovaciones hechas en la cadena. Algo que se ha conseguido gracias al esfuerzo conjunto entre pequeños productores, empresarios de la palma y el gobierno y donde se logró modificar la estructura del sector en los últimos 15 años. Tal como aseguró, “el trabajo de muchos palmicultores con diferentes iniciativas, ha impulsado la inclusión de pequeños y medianos agricultores en su agroindustria; como resultado de ello, en la actualidad, cerca de 6.000 familias son dueñas de pequeñas plantaciones y un 20% del área sembrada corresponde a pequeños productores y alianzas productivas estratégicas”.

De acuerdo con el directivo de Unipalma, “este cambio en la estructura de la propiedad del negocio constituye una real reforma agraria que se hizo posible gracias  a los instrumentos de política pública desarrollados hace una década,  los cuales estimularon una inversión privada, cercana a los US$900 millones. Por otro lado obedece a la confianza mutua que se ha podido generar entre pequeños y grandes productores a través de las alianzas productivas”.

Lejos de que el sector agricultor pueda quedar estanco a lo largo de los años, hay muchos proyectos que intentan impulsar la producción de la palma en el país. Por ejemplo, un proyecto acometido por  Fedepalma  consiste en llevar las mejores prácticas agrícolas a todos los palmicultores a través de los núcleos productivos que se crean alrededor de las plantas extractoras.

Este proyecto potencia el concepto de núcleo, la fidelización de proveedores, la relación integral entre el proveedor y el cliente, difusión del mismo y verificación de su adopción.

Con esto, cabe preguntarse  ¿qué se puede esperar del sector para el futuro? Según  Cendales, “el sector palmero colombiano ofrece una buena perspectiva, por el potencial de mercado nacional e internacional que dispone. Eso sí, será muy importante mejorar su competitividad, especialmente en relación con los costos y la productividad del cultivo. Para ello, es necesario superar las deficiencias de infraestructura en las zonas de producción, fortalecer el trabajo conjunto de los sectores público y  privado en la investigación fitosanitaria, y avanzar en la generación de mayor valor agregado en el cultivo”, apuntó.

Colombia es el quinto país productor, supone 2% de la producción mundial y la productividad está entre un 15% y 20%.

En búsqueda de la  modernización técnica

Es importante destacar los aspectos en los que actualmente se está trabajando para conseguir esa modernización. en el sector de la palmicultura. Uno de estos sería que la visión integral del negocio respecto a sostenibilidad en plano económico, social y ambiental, ha crecido. También hay que mencionar que en el marco del proyecto sombreilla MDL, destinado a la mitigación de gases efecto invernadero, ya hay dos empresas, Tequendama y Unipalma que se están encargando de generar bonos de carbono mediante la disposición del gas metano producto de la biodigestión de sus efluentes, y por último, la agroindustria de la palma utiliza el 4% de la biomasa que se genera en un cultivo, aspecto que se está empezando a constituir como un espacio importante para la modernización.

Las opiniones

Jairo Cendales

Director de la unidad de negocios de Indupalma

“El crecimiento del cultivo debe hacerse mediante proyectos que aseguren un buen  manejo técnico y  la venta del producto”.

Luis Eduardo Betancourt

Gerente general de Unipalma

 “En cuanto a los costos de producción en el sector de la palmicultura, el país tiene una gran brecha que resolver”.