Productores de caracol se enfocan en los mercados internacionales

Los caracoles constituyen un alimento de alta calidad nutricional que presenta cada vez más demanda internacional, por lo tanto, la helicicultura o cultivo de caracoles es una interesante oportunidad de negocio para satisfacer un segmento de paladares muy exigentes.

Colombia es un país con amplias posibilidades para la explotación del caracol Hélix por sus condiciones ambientales, climatológicas y disponibilidad de materias primas.

La producción de caracol genera una rentabilidad de aproximadamente 40% con una inversión de alrededor de $60 millones por proyecto.

Según Javier Zambrano, director de la Asociación Colombiana de Helicicultores (Asocohelix), en este momento el sector está exportando productos transformados de caracol a países como Estados Unidos, República Dominicana y Francia.

Así mismo, Hugo Damato Bassi, gerente de Caracoles El Pinal, aseguró que su empresa atraviesa un buen momento y que están buscando exportar a Panamá, México y Estados Unidos, teniendo buena acogida en el país vecino por el interés en sus productos.  

En la actualidad no es posible comercializar el caracol vivo, y por eso los empresarios le están apostando a las transformaciones como productos estéticos en donde se encuentran la Baba del Caracol, o para la cocina en platos como el caviar y ceviche.

Según Luz Helena La Rotta, gerente de Caracoles Helix de Colombia, “lo que hacemos es producir caracol para transformarlo. En la empresa todavía no tenemos exportaciones de caracol vivo. Dentro de nuestros derivados están los productos cosméticos y alimenticios”, dijo.

Caracoles Helix de Colombia es una empresa del sector que busca incentivar a nuevos productores para generar más volumen y lograr suplir la demanda.

“El país importa caracol de Indonesia y Francia para el consumo local. Nosotros buscamos que los productores de caracol podamos suplir las necesidades que hay en el mercado”, puntualizó La Rotta.

Sin embargo, el sector helicícola ha tenido que enfrentar varias dificultades por la llegada al país de caracoles africanos.

Esta especie es el más grande de los moluscos terrestres, alcanza un tamaño de 30 centímetros, se reproduce de forma rápida y puede llegar a vivir hasta siete años.

Damato explica que este caracol no se puede cultivar en Colombia porque se convierte en plaga, ya que debido a su gran tamaño come excesivamente y puede acabar con cultivos enteros, además, esta especie puede vivir en todo tipo de clima.

De esta manera, Zambrano aseguró que este tema es una estrategia para desvirtuar el caracol que produce el país. “No es verdad que esta especie genera enfermedades. Si el caracol local es bien manejado, en lugares totalmente tapados con la temperatura necesaria, no hay ningún problema. Como sector buscamos que se separe completamente el caracol africano del local porque son completamente diferentes”, aclaró.

Para el próximo año los de caracol esperan que los volúmenes de exportaciones aumenten igual que su productividad en el mercado.