Sigue creciendo participación de GM

Defendidos por muchos sectores, y criticados y cuestionados por otros, los cultivos transgénicos o Genéticamente Modificados (GM) vienen ganando espacio en la agricultura colombiana.

La Asociación de Biotecnología Vegetal Agrícola (Agro-Bio) reporta, al cierre de 2011, que en el país hay sembradas 108.500 hectáreas. Aunque fue el sector de las flores el que dio el primer paso en tener plantas transgénicas con el clavel azul aprobado en 2000, es el maíz y el algodón los cultivos que ocupan, prácticamente, todas las hectáreas sembradas en este tipo, y que además tienen semillas biotecnológicas aprobadas y en comercialización.

El algodón GM fue aceptado en 2003, y el maíz, que tiene el estatus de siembras modificadas y vigiladas por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), se aprobó en 2007, y desde entonces se comercializa. En 2010 se dio el visto bueno a la soya pero aún no se cultiva.

Las cifras indican que en algodón hay establecidas 49.334 hectáreas y en maíz 59.239. Las flores (rosas y claveles azules) aportan no más de 4 hectáreas.

“La evolución de los cultivos GM ha sido más bien por voz a voz, pero con un ritmo creciente. En el último año el crecimiento fue de 52% en maíz y 31% en algodón. Es una tecnología muy regulada, esa labor la hace el ICA, y se demora entre 3 y 4 años para ser aprobada. Es importante resaltar que introducir una semilla biotecnológica se hace paso por paso, caso por caso y zona por zona porque cada cultivo y región son distintos”, dijo la directora Ejecutiva de Agro-Bio, María Andrea Uscátegui.

Agregó que “se hacen pruebas de bioseguridad en las cuales se comprueba que la semilla cumpla con la característica para la cual fue modificada. Es decir, si es resistente a insectos o tolerante a herbicidas, eso se comprueba”.

La directiva destaca de esta tecnología ofrece beneficios para el agricultor por proteger el cultivo de insectos y malezas, lo que lleva a usar menos agroquímicos, y por esta vía, considera que hay un importante ahorro en costos de producción.

“Tiene un mejor rendimiento, aunque esto depende de la región. Por ejemplo, en el Valle el rendimiento del algodón transgénico es de 9 toneladas por hectáreas, y en otras regiones de 4 ó 5. En algodón, los rendimientos en Colombia aumentaron un 30%, y en maíz 10%, frente a los cultivos convencionales”, indicó. Si bien la tecnología ha sido aceptada y la tendencia es creciente, no ha escapado a críticas, opositores y a productores inconformes.

Discusión

Germán Vélez es el director del Grupo Semillas, una organización que se opone a los trangénicos en la agricultura, por considerar que atentan contra la biodiversidad, no disminuyen el uso de agroquímicos, concentran el mercado de semillas en pocas multinacionales y son una amenaza para las semillas criollas, cuya comercialización, agrega, es cada vez más restringida y regulada.

El desarrollo de los cultivos GM en Colombia lleva 10 años y se dan en 2o departamentos. Hace unos 4 años los algodoneros interpusieron ante el ICA una acción contra la firma Monsanto por una semilla específica que no dio los resultados anunciados. “La empresa terminó sancionada con $500 millones, y lo importante es que se sentó un precedente para que los proveedores sepan que no se puede hacer publicidad engañosa”, dijo la presidenta Ejecutiva de la Confederación Colombiana de Algodón (Conalgodón), Luz Amparo Fonseca.

Transgénicos también requieren de manejo

Lo que resalta la directora Ejecutiva de Agro-Bio, María Andrea Uscátegui, es que los cultivos transgénicos o genéticamente modificados, también requieren de manejo y buenas prácticas agrícolas. “Son una herramienta más para el agricultor, pero esto no quiere decir que sean mágicos. Protegen las cosechas y dan mejores rendimientos, pero también necesitan manejo para obtener buenos resultados”, agregó. En el mundo los cultivos GM más comunes están en soya, algodón, maíz y canola. Otros están en investigación o pruebas, y se busca sacar semillas con componentes nutricionales para los consumidores y resistentes al cambio climático. Se estima que en 2014 saldrá un maíz tolerante a sequías.