TLC con Corea tan lejos pero tan cerca

David Barriga

Inevitable. Inminente. Importante. Incomprendido. Así se puede resumir lo que acontece con el Tratado de Libre Comercio (TLC) que recién acaba de negociarse con Corea del Sur y del cual se ha generado todo tipo de opiniones en Colombia.

Es mucho lo que se ha especulado de este paso que (por fin) Colombia da con una nación asiática, pero poco lo que realmente se conoce de lo que significará para nuestro país estrechar los vínculos comerciales y de inversión con una nación que una vez, por allá por los años 50 estuvo muy cerca del corazón de Colombia, cuando enviamos un batallón de soldados a luchar por un país que para entonces era más pobre que el nuestro y que no daba indicios de convertirse en lo que es hoy: Una economía pujante, con una población que en cifras es similar a la nuestra pero que tiene 4 veces mas poder adquisitivo que nosotros y que exporta casi 10 veces más que Colombia.

Inevitable. Si bien las rondas de negociación del TLC ya finalizaron y el acuerdo prácticamente es un hecho, incluso ya todo está listo para la foto entre los presidentes, tomará algún tiempo (y muchas gestiones internas) antes de que efectivamente se implemente tal vez a finales del 2013, pero esto no puede ser excusa para no iniciar de manera activa y decidida una estrategia conjunta e inmediata entre gobierno y sector privado sobre la menor manera de aprovecharlo.

Inminente. Nos gusté o no ya el balón se puso a rodar. El tiempo vuela y Colombia no puede darse el lujo de esperar a que llegue el próximo año para 'ver que pasa'. Será el primer TLC con un país asiático, que si bien no se compara en tamaño y en volumen de compra a su gigante vecino, China. Si está mucho más cerca en cultura y complejidad a lo que seguramente nos tendremos que enfrentar de ahora en adelante.

Importante. Es evidente que surgirán dificultades para ciertos sectores, pero también es claro que muchos más se verán beneficiados, siempre y cuando (obviamente) estructuren y diseñen la mejor manera de hacerlo. De lejos, la agroindustria colombiana será uno de los más favorecidos (productos lácteos, carnes, flores, frutas tanto frescas como sus preparaciones, jugos, compotas, concentrados, etc.) también el sector cuero (en especial las manufacturas de alto valor) e incluso confecciones de alta costura. Sin embargo, y al igual que sucede con otros TLC negociados se hará más contundente la necesidad de mejorar la infraestructura de puertos, carreteras, aeropuertos, así como reglamentaciones más flexibles y amables con los exportadores.

Incomprendido. Pero no todo esta listo. Hace falta que el sector privado y el gobierno asuma con mayor determinación este paso que se está dando. De lo contrario las oportunidades quedarán solo en el papel. Y ni hablar de las necesidades de mejorar en conocimiento intercultural, idiomas, y contar con mayores y mejores disposiciones para viajar, explorar y conocer mejor el mercado coreano. Los retos son inmensos. En especial cuando este TLC pondrá en evidencia las falencias en materias de reglamentaciones fitosanitarias, homologaciones internacionales y otras exigencias en los que los organismos del gobierno colombiano están aún atrasados y que podría poner en riesgo asumir con éxito el TLC para el país.

 

El rival al que se enfrentan los empresarios

Corea del Sur es hoy paradigma de innovación, tecnología, pero sobretodo de poseer la capacidad para reponerse de las dificultades y salir airoso. Es evidente que su alto grado de nacionalismo, sumado a una cuidadosa estrategia de desarrollo, son algunos de sus factores de éxito. El balón está en nuestro campo y el equipo coreano parece que esta más cerca de nuestra portería de lo que creemos?

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