Consumo

Consumo de productos premium registraron aumento de 8% en unidades vendidas

Gráfico LR

Las ventas de estos bienes aumentan hasta 10% en valor, en medio de un consumidor más exigente y selectivo

Maria Fernanda Galofre Quintana

En un contexto económico marcado por la inflación y una mayor presión sobre el gasto de los hogares, el consumo global está mostrando una tendencia que, a primera vista, parece contradictoria: los productos premium no solo resisten, sino que lideran el crecimiento. Lejos de desaparecer, este segmento se fortalece a medida que los consumidores redefinen qué significa realmente el valor.

Así lo evidencia el más reciente informe de NielsenIQ, según el cual los productos premium fueron los de mayor dinamismo en 2025 a nivel mundial, tanto en volumen como en ingresos. Este desempeño se explica por un cambio estructural en la forma en que las personas toman decisiones de compra, más racionales, informadas y enfocadas en beneficios concretos.

En cifras, los productos premium registraron un aumento de 8% en unidades vendidas y de 10% en valor frente a 2024. Por su parte, los segmentos superpremium crecieron 6% en volumen y 8% en ingresos, consolidando su expansión en categorías como alimentos, bebidas, cuidado personal y del hogar, incluyendo productos como cerveza, pan, refrescos, queso, chocolate, champú, detergente y cuidado de la piel.

Este comportamiento convive con un consumidor más cauteloso. En Colombia, 52% de las personas afirma comprar únicamente lo que sabe que utilizará para evitar desperdicios, 41% planifica sus compras con anticipación y 40% busca reducir gastos permaneciendo más tiempo en casa. La disciplina en el gasto ya no es coyuntural, sino una característica estructural del consumo.

Sin embargo, esta cautela no ha eliminado la disposición a pagar más. Por el contrario, ha transformado el criterio de decisión. Hoy, el consumidor no compra por impulso, sino que analiza qué valor real aporta un producto a su vida y cómo mejora su experiencia cotidiana. Factores como calidad, bienestar, sostenibilidad, conveniencia y confianza en la marca pesan tanto o más que el precio final.

“El concepto de valor agregado cambió significativamente. Hoy las marcas premium no se definen por el precio, sino por su capacidad de ofrecer beneficios tangibles y relevantes”, explicó Mario Felipe Osorio, SA&I Specialty Leader Andean en NielsenIQ.

En este nuevo entorno, lo premium deja de ser exclusivo de los consumidores de mayores ingresos y se convierte en una decisión situacional. Un mismo comprador puede optar por alternativas básicas en ciertas categorías funcionales, mientras elige productos de mayor valor en aquellas donde percibe un beneficio emocional, una mejor experiencia o un impacto personal más significativo.

Esta lógica obliga a las marcas a replantear su papel dentro del gasto del consumidor. La oportunidad ya no está en incentivar un mayor consumo generalizado, sino en entender en qué momentos, categorías y ocasiones las personas están dispuestas a pagar más por una solución que consideren superior.

De hecho, el crecimiento actual de lo premium está impulsado por productos que logran integrarse de forma natural en la vida cotidiana. Aquellos que ofrecen mejoras claras en bienestar personal, indulgencia accesible, eficiencia en el hogar o experiencias mejoradas dentro del entorno doméstico son los que están ganando terreno.

En este escenario, la diferenciación se vuelve clave. Las marcas que mantienen un crecimiento sostenido son aquellas que invierten en innovación real, desarrollan formatos adaptados a ocasiones específicas, simplifican la vida del consumidor y construyen propuestas coherentes entre lo que prometen y lo que entregan.

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