Moda

Desde Europa a Asia, la ruta de una prenda de segunda mano luego de ser exportada

Gráfico LR

Un estudio de Greenpeace revela que, de 29 piezas monitoreadas para su segundo uso, solo una tuvo un destino fijo de reventa. Las otras 28 siguen circulando

Daniella P. Rodríguez

El pasquín de moda que están siguiendo las grandes industrias textiles bajo el lema de la agenda verde para evitar la contaminación en masa parece ser un falso mecanismo que, en realidad, no reutiliza ni constituye un verdadero mercado de segunda. Una investigación de Greenpeace hizo un seguimiento a 29 prendas de ropa usada con localizadores que fueron depositadas en contenedores municipales y en tiendas de Zara y Mango en España.

Cuatro meses después, solo se ha podido determinar la reutilización de una de las 29 prendas monitorizadas, que fue adquirida en una tienda de segunda mano en Rumania.

Tras cuatro meses de seguimiento, muchas prendas siguen moviéndose y parece que no han llegado a su último destino, aunque han recorrido miles de kilómetros a lugares tan lejanos y diversos como Chile, Pakistán, India o Togo; o se encuentran en almacenes en polígonos industriales de España o simplemente siguen sin dar señal fija de destino.

“Hemos podido comprobar que la gestión que se hace de la ropa que se deposita en contenedores se aleja mucho de la economía circular que buscan. El modelo actual necesita de países del Sur Global para producir ropa y luego gestionar los residuos que se generan al desecharla, viajando miles de kilómetros”, dice Sara del Río, responsable de la investigación.

Las prendas seguidas por Greenpeace también han sido localizadas en África. En concreto, han aparecido en Egipto, Togo y Marruecos.

Cabe destacar que, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, 46 % de los textiles usados exportados desde la UE tienen a países africanos como destino, donde son revendidos alrededor de 60 %, mientras que el resto es desechado, muchas veces directamente en el medio ambiente como Greenpeace pudo comprobar en otra reciente investigación.

Desventaja a los locales

El mercado de segunda es un amplio escenario de oportunidades de crecimiento económico. Según Boston Consulting Group, la ropa de segunda mano representará 27% de la moda que consume el comprador promedio en 2023. El valor estimado del mercado de reventa de ropa, calzado y accesorios es de entre US$100.000 millones y US$120.000 millones en todo el mundo, casi triplicando el tamaño que tenía en 2020.

Según Greenpeace, la práctica de reventa de ropa de segunda es muy perjudicial para las economías locales que ven cómo la ropa usada “barata” europea, que inunda los mercadillos de numerosos países, impide el desarrollo de una industria textil local.

LOS CONTRASTES

  • Ana JiménezCountry Manager de GoTrendier Colombia

    “Cada mes se ponen a la venta cerca de 300.000 artículos de ropa de mujer y niño, siendo los jeans, camisetas y chaquetas los más apetecidos a la hora de vestir por los usuarios”.

  • Andrés GiraldoDirector de Boston Consulting Group

    “Si bien la mitad de los encuestados citaron la asequibilidad y el valor como la principal razón para comprar ropa de segunda mano, este número ha disminuido”.

Andrés Giraldo, director de BCG, asegura que 40% de los compradores ven la ropa de segunda mano como su forma de consumir moda de manera sostenible. “Si bien la mitad de los encuestados citaron la asequibilidad y el valor como la principal razón para comprar ropa de segunda mano, este número ha disminuido notablemente desde 2019 y 2020”, dijo.

¿Qué tanto se consume?

Casi 60 % de los consumidores ha descubierto una marca gracias a su primera compra de segunda mano. Inexmoda dice que l consumo de moda en Colombia alcanzó cifras por $27,7 billones en 2021, 21% más que en 2020 y 5% más que en 2019, evidenciando así que el mercado de segunda mano en el país continua al alza para los próximos años.

Ana Jiménez, country manager de GoTrendier en Colombia, la plataforma de venta de ropa de segunda, señala que “cada mes se ponen a la venta cerca de 300.000 artículos de ropa de mujer y niño, siendo los jeans, camisetas y chaquetas los más apetecidos a la hora de vestir por los usuarios”.

Actualmente, el mercado de segunda mano representa entre 3% y 5% del sector global de la ropa, el calzado y los accesorios, y podría crecer hasta 40%. Mientras que los productos de reventa constituyen aproximadamente una cuarta parte de los armarios de los compradores de productos de segunda mano, se espera que constituyan 27% en 2023. Los consumidores de la generación Z son los más propensos a comprar (31%) y vender (44%) artículos de segunda mano, y los millennials les siguen de cerca.

La sostenibilidad es un ‘gancho’

Las personas tienen cada vez más conciencia del impacto de su consumo en el planeta. Así lo demuestra el último informe publicado por Kantar en el cual se destaca que a nivel mundial 97% de las personas está preparado para adaptar su vida a un estilo más sostenible, es decir, llevar una vida de bajo impacto social y ambiental, consumiendo los productos y servicios que así lo garanticen.

Por otra parte, también es importante constatar los informes de seguimiento para garantizar la verdadera ‘ruta sostenible’ de la ropa de segunda. El precio es uno de los principales argumentos que favorecen el consumo de “fast fashion” frente a vestirse de forma sostenible.

Lo cierto es que los analistas insisten que, pese a todo esto, la economía circular debe seguir siendo el paso a dar, pero impulsado no solo desde el consumo sino también en la producción, incluso, con leyes.

Bogotá y Medellín, las más sostenibles

De acuerdo al más reciente informe de GoTrendier, desde 2017 en el país se han reutilizado cerca de 1,5 millones de prendas, catapultando a Bogotá (26%) como la ciudad que más consume moda sostenible, seguida de Medellín (11%), Cali (3%), Barranquilla (3%) y Bucaramanga (3%). Las prendas más apetecidas son las chaquetas, vestidos, blusas, pantalones, tenis, suéteres y jeans. El uso de plataformas de ropa de segunda mano se ha convertido en una tendencia; en promedio, una persona pasa 22 minutos al día buscando prendas o accesorio.

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