Fallas en Carrefour 20 de Julio

Ángelo Gabriel Moreno

El aumento de la búsqueda de fidelización de clientes ha hecho que los almacenes de cadena implementen diferentes estrategias.

Por ejemplo, otorgando tarjetas de crédito con descuentos especiales y el excelente servicio.

Actualmente, soy un comprador frecuente en Carrefour debido a que cuento con una tarjeta de crédito exclusiva del almacén.

El pasado 24 de junio me desplacé hacia el almacén Carrefour, ubicado en la zona del 20 de julio en Bogotá. Iba acompañado de unos familiares, los cuales decidieron dirigirse a la sección de ropa para probarse unas prendas.

Al llegar, nos encontramos con varios inconvenientes: primero, no se podía hacer uso del vestidor. Ya que, según información del almacén, éste solo estaría abierto desde las 11 am; y segundo, no había personas dentro del almacén que respondieran a satisfacción las dudas que se tenían sobre algunas prendas de vestir.

Se evidenció falta de conocimiento en esta área del almacén.

Al experimentar esto, decidimos no comprar nada en esa sección. Así que, posteriormente, nos dirigimos a pagar un botella de whisky , marca Buchanan´s.

Y de nuevo, otro inconveniente se presentó debido a que el artículo no tenía un código con el cual la persona de la caja la pudiera registrar.

Al ir a preguntar por una solución en la sección de Servicio al Cliente, nos remitieron con otra persona del almacén, la cual se demoró mucho tiempo en llegar con una respuesta.

Como era de esperarse, esto hizo que la fila de la caja se extendiera y las demás personas de la fila se comenzaran a impacientar.

Al ver esta situación y, cansados de tan mala experiencia dentro del almacén, decidimos salir sin las prendas de vestir que inicialmente se querían comprar, debido a la falta de servicio e información.

Y, por otro lado, el problema presentado con la botella de whisky que no se pudo pagar. La botella la tuvimos que comprar en otro almacén.

Considero que un establecimiento debe tener todos sus servicios funcionando desde que abre sus puertas y debe revisar muy bien los productos que exhiben en las góndolas.

Lamentablemente, la percepción de aquel día hace que ahora lo piense más de una vez antes de ir a comprar algo en el almacén Carrefour del 20 de Julio.

Así que se hace necesaria la revisión de estos procesos dentro de la tienda para evitar que este tipo de experiencias se sigan presentando en otros consumidores.

Espero que la próxima vez que regrese, me encuentre con un servicio diferente.

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