Las verdades sobre el consumo de té

Colprensa

Las propiedades atribuidas al té son reconocidas para la tranquilidas y para bajar de peso. En su sus diversas variedades: verde, rojo, negro, oolong (entre el verde y el negro), sus componentes protegen el cuerpo del agotamiento físico, mental, la diarrea, retención urinaria, edemas, obesidad, depresión, dolor de cabeza, vómitos y hasta dolor de estómago.

Sin embargo, y aunque alrededor del mundo se toman unas dos billones de tasas diarias, no hay ninguna evidencia científica que determine que el té realmente ejerce alguna influencia sobre la salud de una persona, por ejemplo, en el caso la obesidad.

Aunque los té no suelen tener efectos secundarios para quienes los pueden tomar, sí existen contraindicaciones para personas con ciertas características.

No se recomienda a los pacientes con sensibilidad a las bases xánticas, porque son estimulantes y para quienes sufren de insomnio o crisis nerviosas, según una investigación realizada por el Centro de Información de la Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.

Hay que tener mayor cuidado en el consumo indiscriminado de té adelgazantes o de infusiones con este mismo fin, ya que, por lo general, pueden producir diarrea y debilidad general: analice su composición antes de ingerirlos.

Por su parte, algunas infusiones tienen contrastadas propiedades antioxidantes que fortalecen el sistema inmunológico y neutralizan la actividad de los radicales libres, que causan la oxidación de las células. Sin embargo, no se debe abusar de su consumo.

De acuerdo con la nutricionista Ana Rojas, 'como ocurre con todos los alimentos, los té y las infusiones tienen propiedades que, en general, resultan beneficiosas para la salud. Por sus antioxidantes y por sus componentes de base xántica está recomendado para levantar el ánimo y para sentirse mejor. También es recomendado a media tarde, justamente cuando ya ha hecho presencia el cansancio. Sin embargo, para las presonas que tienen problemas para dormir, el té no está recomendado en la noche.

Otra situación que puede presentarse con té está relacionado con sus beneficios para el estómago, pero a su vez, a algunas personas les puede causar inflamación, sobre todo el té negro, debido a la cantidad de teína.

Se recomienda en las dietas, pero acompañado de un excelente complemento dietario.

En el caso de las infusiones hay que tener más cuidado. Es importante asesorarse con un nutricionista antes de añadir cualquier infusión a la dieta y, en todo caso, antes de tomar una conviene revisar sus propiedades.

Las clases de té
Hay cuatro variedades básicas de té y a partir de éstas se desarrollan otras cuatro variedades.

Té blanco: se extrae de las yemas y hojas jóvenes de la planta Camellia sinensis, originaria de China. Se deben dejar marchitar para que se evapore la humedad. Su principal propiedad es su alta capacidad antioxidante.

Té rojo: Se obtiene de la recolección de las hojas del árbol Camelia Sinensis, a las cuales se les aplica un breve secado al aire libre. Ofrece un efecto protector del sistema cardiovascular.

Té negro: es la variedad más consumida y la que posee mayores propiedades aromáticas. Se recomienda beberlo para ayudar a la relajación debido a su gran contenido de flavonoides.

Té verde: se hace con la elaboración de la hoja. Tiene un alto contenido en xantinas y polifenoles. Protege contra la arteriosclerosis.

Tres mitos alrededor de esta bebida milenaria
Pese a que la gente opina lo contrario, no cualquier hierba que se beba caliente es té, pues solo pueden ser consideradas como té las infusiones que se obtienen a partir de la Camellia Sinensis. Así mismo, dicen que el consumo de té produce anemia, situación que solo sucede al consumirlo en exceso. Igualmente, dicen que es causa hipertensión, cosa que no es cierta, aunque no es aconsejada a hipertensos.