Comercio

Anif advirtió impacto a la competitividad de cuatro sectores por arancel de EE.UU.

Anif

Estados Unidos concentra 29,6% de las ventas externas totales del país, equivalentes a US$14.868 millones en 2025

Sara Ibañez Pita

Las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos enfrentan un nuevo obstáculo comercial que afectará de forma desigual a los distintos sectores productivos del país. Según un estudio de Anif, la floricultura, las preparaciones alimenticias, las prendas y complementos de vestir y las manufacturas de plástico concentrarán el mayor impacto del nuevo esquema arancelario impuesto por Estados Unidos, mientras que los productos que más se le venden a ese país quedaron blindados.

La imposición de este nuevo gravamen cobra relevancia para el aparato exportador colombiano, teniendo en cuenta que Estados Unidos concentra 29,6% de las ventas externas totales del país, equivalentes a US$14.868 millones en 2025.

El centro de pensamiento recalcó que el impacto de la medida no será uniforme, pues la política contempla un conjunto de exenciones. Esto quiere decir que el efecto sobre cada sector no dependerá únicamente de su grado de dependencia del mercado estadounidense, sino también de si sus principales partidas arancelarias fueron incluidas o excluidas del gravamen.

Los tres capítulos de mayor peso en las exportaciones colombianas hacia ese país quedaron exentos de la tarifa, entre los que se encuentran combustibles y aceites minerales, perlas, piedras y metales preciosos y café, quedaron exentos de la tarifa. Partiendo de que estos tres rubros concentraron cerca de 60% del valor exportado hacia EE.UU. el año pasado, el restante sí estará expuesto al nuevo gravamen, lo que podría afectar su competitividad.

Anif

En línea con este punto, Anif señaló que el sector más golpeado será el floricultor, debido a su alta dependencia de ese socio comercial: en 2025, 78,1% de las exportaciones de flores tuvo como destino Estados Unidos; por lo que Colombia continúa siendo el principal proveedor de flores para el mercado estadounidense, con ventas cercanas a US$1.905 millones en 2025, cifra que superó ampliamente los US$722 millones que exportó Ecuador y los US$305 millones de Países Bajos.

Sin embargo, tanto Ecuador como Países Bajos quedaron sujetos a un arancel de 10%, inferior al que recae sobre el país de 12,5%. Esa diferencia de 2,5 puntos porcentuales podría reducir el margen competitivo relativo de los productores colombianos frente a sus principales rivales en ese mercado.

El listado de sectores con mayor exposición al mercado estadounidense también incluye a café, té, yerba mate y especias, con una dependencia de 39,5%; preparaciones alimenticias diversas, con 38%; perlas finas, piedras y metales preciosos, con 30,9%; prendas y complementos de vestir, con 29,2%; combustibles y aceites minerales y sus productos, con 28,5%; frutos comestibles. Tampoco se quedan por fuera las cortezas de agrios o melones, con 25,5%; calderas, máquinas y partes, con 16,1%, y materias plásticas y manufacturas, con 15,5%.

De ese grupo, Anif identificó que los rubros con un escenario menos favorable, por su alta dependencia y la falta de exenciones, son las preparaciones alimenticias diversas, las prendas y complementos de vestir y las manufacturas de plástico, pues todos ellos enfrentarían una pérdida de competitividad frente a otros proveedores internacionales.

El centro de pensamiento también indicó que el efecto sobre los capítulos de frutos comestibles y de calderas, máquinas y partes resulta más complejo de determinar porque existen subpartidas que fueron catalogadas como exentas del nuevo arancel, lo que impide anticipar con precisión el impacto agregado sobre esas exportaciones.

"Esta nueva política comercial representa un desafío adicional para algunos sectores, que ya enfrentaban presiones derivadas de la persistente apreciación del peso frente al dólar, y que ahora deben buscar estrategias para mitigar la contingencia impuesta por un destino relevante para sus exportaciones", recalcó.

Cabe recordar que la medida del gobierno estadounidense, amparada en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, estableció un esquema diferenciado tras una investigación sobre las políticas comerciales de esos países. De esta forma, los que ya cuentan con legislación para restringir la importación y comercialización de bienes elaborados con trabajo forzoso o que asumieron compromisos recientes para fortalecerla, recibieron un arancel adicional de 10%. Colombia, en cambio, quedó dentro del grupo mayoritario de economías investigadas que no adoptaron medidas suficientes, con un gravamen de 12,5%.

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