Economía

Así se han comportado los precios de alimentos, según grupo de ingresos

Paula Delgado

Incrementos significativos en los precios de la papa, el tomate, la cebolla, las naranjas y otras frutas frescas son muestra de un comportamiento inflacionario e inestable en este rubro que se ha sentido en todos los estratos.

Según cifras del Dane, para el grupo alimentos de la canasta familiar entre enero y agosto, los tubérculos y plátanos han tenido la mayor variación con 33,92% y una contribución de 0,25% a los gastos; seguido por las frutas con un incremento de 20,02% en su valor y un aporte de 0,20%.

De hecho, en la inflación de agosto (0,20%) el gasto que más aportó fue alimentos con un incremento de 0,35%.

En el caso de la papa, Pedro Triviño, coordinador de precios de Corabastos, explica que el bulto de la variedad pastusa, la de mayor demanda, llegó a comercializarse en la central hace unos meses en $60.000 y la tendencia podría continuar.

Las cifras del Dane señalan que se trata de un incremento de 69,94% en el cobro del producto. “Los productos perecederos se rigen por la oferta y la demanda. Venimos de precios altos pues los productores redujeron el área a sembrar luego de dos años con ventas por debajo del promedio”, asegura.

Esta escasez afecta principalmente a las personas de estratos bajos que son las que más demandan este alimento. Según la ponderación del gasto en la canasta familiar, mientras un colombiano en promedio destina $0,44 por cada $100 a la papa, los hogares de nivel socioeconómico bajo le dedican $0,69.

El economista y docente de la Universidad Javeriana Jorge Restrepo indica que los alimentos de ciclo corto, como el tubérculo, son especialmente volátiles a los precios. Pero encuentra que la situación se está agravando por cuenta de “las pésimas políticas proteccionistas que se pusieron en marcha con el paro agrario restringiendo las importaciones, pues le restan competitividad al sector; algo que terminan pagando los consumidores”.

Por una situación similar atraviesan las frutas frescas, pero el efecto se siente sobre un sector de la población totalmente opuesto, los estratos altos.

La naranja es el producto frutícola con las mayores variaciones. En los primeros ocho meses del año su costo se ha incrementado en 25,70%. En ese segmento le siguen el grupo compuesto por otras frutas frescas como peras, manzanas, mangos, entre otros, con una alteración de 17,74%.

Estos productos hacen parte de la dieta de las familias con mayores ingresos que de cada $100, $0,76 lo destinan a su adquisición, según el cálculo del Dane.

Álvaro Palacio, gerente general de la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol), resalta que la demanda de productos hortifrutícolas viene creciendo en los últimos años y atribuye parte de los incrementos en el precio al hecho de que el mercado crece a un ritmo superior al de la producción.

Lo mismo sucede con la mayor parte de los productos de la canasta familiar. A excepción del arroz (-0,94%), el fríjol (-5,01%) y el café (-0,88%), todos han reportado variaciones positivas.

La carne de res, por ejemplo, que es el alimento más importante de la canasta familiar con una participación de $2,48 de cada $100, ha incrementado en 5,25% su valor. Esa situación también se refleja en la leche (3,27%), el pollo (2,29%) y los huevos (3,05%).

Dentro de todos los gastos que componen la canasta familiar, 28,21% suma la participación del grupo de alimentos, es por esto que cualquier alteración tiene repercusiones sobre la economía de los hogares.

Crecen ventas de quesos, leche larga vida y en polvo
Las ventas de productos lácteos como la leche larga vida, los quesos frescos y la leche en polvo, tuvieron un comportamiento positivo en todo el país durante el primer semestre del año según reportes de la Asociación Colombiana de Procesadores de Leche (Asoleche). El ejercicio indica que en los seis primeros meses del año se comercializaron 363,4 millones de litros de leche larga vida para un crecimiento de 5,8% respecto al mismo período de 2013. En cuanto a los quesos frescos, se vendieron 23% más en quesos campesinos (9.273 toneladas) y 9% más en doble crema (12.964 toneladas) y la leche en polvo aumentó 12% con 24.922 toneladas comercializadas.