Buscar otros caminos para lograr la paz

José Navia

Lo que ocurre por estos días en los territorios indígenas del norte del Cauca no es una situación en blanco y negro, como algunos pretenden verla desde las ciudades. El fenómeno tiene profundas y complejas raíces históricas, políticas y culturales que tienen que ver con la tradición guerrera y organizativa de los indígenas paeces o nasas, abandono del Estado, lucha por la tierra, presencia guerrillera por más de 40 años y el resurgimiento de los cultivos ilícitos.

Para el Estado, el principal problema es la presencia guerrillera (el sexto frente y la columna móvil Jacobo Arenas de las Farc se mueven como pez en el agua por estas montañas). Sin embargo, y a pesar de la militarización de parte de ese territorio y de los operativos con tanques, helicópteros y aviones, ese grupo ilegal mantiene intacta su capacidad militar. Incluso, parece haberla aumentado. En la zona, los indígenas afirman que las Farc reforzaron sus unidades con guerrilleros del Caquetá y Putumayo. 

 
Esa incapacidad estatal para acabar con el conflicto es el punto en el cual se apoyan las organizaciones indígenas para pedir que el Ejército y la Policía abandonen el territorio. Y que las Farc también se vayan por las buenas con sus fusiles para otra parte. 
 
La propuesta suena utópica. Ninguno de los actores del conflicto va a salir del territorio. El Gobierno, incluso, está reforzando sus líneas. Lo que se viene es más guerra. Una operación militar podría durar décadas y sería devastadora para indígenas y campesinos. Los paeces tampoco se van a dar por vencidos en su propósito de que los armados desalojen sus territorios y están dispuestos a arriesgar sus vidas para defender su territorio. Lo han hecho desde la llegada de los conquistadores. Sólo en la resistencia contra el dominio que las Farc han querido imponer en los resguardos han muerto unos 80 indígenas, incluido uno de sus dirigentes, Cristóbal Sécue. 
 
En su concepción, el paez pertenece a la tierra, es hijo de ella, y la muerte es una manera de regresar a ella. Entonces si la militar no ha sido la solución en esta parte del Cauca, no valdría la pena ser más creativos en la búsqueda de soluciones. ¿No valdría la pena analizar las propuestas de los paeces? Pensar únicamente en la vía militar sería una desgracia para el Cauca. 
 

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