Construcción

Cámara de Acero advierte sobre las consecuencias de conflicto en Irán en los insumos

LR

Pese a esta contracción interna, las exportaciones de acero chino hacia Colombia aumentaron 16,8% interanual entre marzo de 2025 y febrero de 2026, sumando un total de 1,5 millones de toneladas

Martín Pinzón Lemos

La industria siderúrgica colombiana se enfrenta a un complejo escenario de "estanflación" derivado de la guerra del Golfo Pérsico y la dinámica exportadora de China, según el más reciente reporte de la Cámara Colombiana del Acero.

El precio del petróleo Brent, que alcanzó un máximo de US$112,19 el pasado 20 de marzo de 2026, ha generado un choque de oferta que eleva los costos de producción y dispara el Índice de Precios al Productor, IPP, hasta niveles de 35%.

Este incremento se traslada inevitablemente al consumidor final, presionando al alza la inflación y dejando a los bancos centrales "atrapados", pues no pueden bajar las tasas de interés para compensar la caída económica, mientras la inflación permanezca activa.

En este entorno de costos elevados y demanda deprimida, el consumo de acero en el país ha mostrado signos de debilidad, reflejados en una caída de los permisos de edificación de 8,90% en su promedio móvil de seis meses. Paralelamente, la tasa de desempleo se ubica en 9,20%, confirmando que "cuando la inflación viene de un shock de oferta —energía más cara, materias primas más caras, cadenas de suministro rotas— la inflación sube y el desempleo sube al mismo tiempo".

Pese a esta contracción interna, las exportaciones de acero chino hacia Colombia aumentaron 16,8% interanual entre marzo de 2025 y febrero de 2026, sumando un total de 1,5 millones de toneladas. Este fenómeno responde a una estrategia deliberada de China, donde las siderúrgicas operan incluso con beneficios negativos para evitar despidos masivos y cierres de plantas, priorizando el "valor político del empleo" sobre la rentabilidad financiera.

El gigante asiático absorbe internamente los sobrecostos de energía mediante un "subsidio estatal implícito", manteniendo el flujo de exportaciones hacia mercados abiertos como el latinoamericano. Mientras el conflicto en el Golfo persista, la industria colombiana continuará bajo presión, pues "sólo vamos a aumentar el stock" ante una demanda que seguirá deprimida por el aumento sostenido de los costos.

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