Colombia elige presidente, dividida sobre el futuro del proceso de paz y de la economía

Los puestos de votación se abrieron a las 08.00 a.m. y cerrarán ocho horas después. Más de 36 millones de electores están habilitados para votar.

Reuters

Los colombianos comenzaron a votar el domingo a las 8 de la mañana para elegir a su próximo presidente entre dos candidatos con puntos de vista opuestos, que han despertado el temor a que el ganador altere el frágil acuerdo de paz con la exguerrilla de las Farc o cambie el modelo económico del país.

El derechista Iván Duque, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe, propone cambiar el acuerdo de paz con los exrebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) para obligarlos a que primero respondan ante la justicia por sus crímenes antes de ocupar cargos políticos, pero manteniendo el actual modelo económico de mercado.

Su rival, el izquierdista Gustavo Petro, propone redistribuir la tierra inutilizada entre los pobres, subir los impuestos a los terratenientes, eliminar gradualmente la dependencia económica del petróleo y del carbón, además de enfrentar a las elites políticas y económicas a las que acusa de la profunda desigualdad del país de 50 millones de habitantes.

“En esta elección está en juego nuestro futuro, la estabilidad económica del país y la posibilidad de consolidar una paz, que aunque es imperfecta, ha reducido la violencia”, dijo Pilar Díaz, una abogada de 48 años, en el norte de Bogotá antes de que comenzaran los comicios.

Los puestos de votación se abrieron a las 08.00 hora local (1300 GMT) y cerrarán ocho horas después. Más de 36 millones de electores están habilitados para votar.

En las primeras elecciones presidenciales desde que se firmó la paz con las Farc en 2016, los votantes elegirán el sucesor de Juan Manuel Santos, quien dejará la presidencia en agosto tras ocho años en el poder y pasar a la historia por haber logrado el acuerdo para acabar en gran parte un conflicto armado de más de medio siglo que ha dejado 220.000 muertos.

Mientras Duque quiere hacer cambios y “correcciones” al acuerdo para garantizar justicia y reparación a las víctimas, Petro promete mantenerlo e implementarlo, además de continuar una negociación de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el último grupo rebelde activo de Colombia.

“No podemos dejar que la guerra regrese a Colombia. Los cambios que Duque propone pueden significar la ruptura del acuerdo de paz y una reactivación de la violencia en regiones que actualmente están tranquilas”, dijo Ignacio Rodríguez, un estudiante universitario de 22 años.

 El debate económico
El futuro de la cuarta economía de América Latina, con un Producto Interno Bruto anual de 320.000 millones de dólares y que enfrenta una desaceleración, también está en medio del debate electoral.

Duque, un abogado de 41 años experto en economía y amigo de libre mercado, propone reducir los impuestos a las empresas para atraer más inversión extranjera, al tiempo que se compromete a dar estabilidad jurídica a los sectores petrolero y del carbón, los principales generadores de ingresos por exportaciones.

Petro, un economista de 58 años que militó en la desmovilizada guerrilla del M-19, plantea dejar gradualmente la dependencia económica del petróleo y el carbón, incursionar en las energías limpias, además de una reforma agraria para aumentar la producción entregando tierras a campesinos pobres.

Sus propuestas, que incluyen subir los impuestos a los dueños de grandes extensiones de tierras improductivas para forzarlos a venderlas al Estado, han desatado fuertes críticas de sus rivales que lo comparan con el fallecido expresidente socialista venezolano Hugo Chávez.

“Los mercados y el sector productivo ven a Duque como alguien que garantiza la continuidad del modelo económico actual, mientras ven a Petro como alguien que lo rompería”, dijo Carlos Sepúlveda, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Rosario de Bogotá.

Las propuestas de Petro, quien busca aumentar la producción de energía eólica y solar, podrían afectar a Ecopetrol, la empresa más grande del país y que produce casi el 60 por ciento del petróleo de Colombia, unos 830.000 barriles por día.

“La decisión no es fácil”, dijo Julián Escobar, un ingeniero civil de 42 años. “Pero como toca elegir y no quiero que Colombia se convierta en una Venezuela sin libertades, sin alimentos y sin medicinas, votaré por Duque”.

Candidatos que compitieron en la primera vuelta, anunciaron que votarán en blanco, en una señal de la insatisfacción frente a lo que proponen ambos candidatos.    El exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo, que ocupó el tercer lugar en la primera vuelta a finales de mayo, dijo que ni Petro ni Duque representan una buena opción porque mantienen dividido al país en dos extremos.

“El voto en blanco será más alto de lo habitual porque los dos candidatos son de las posiciones más extremas de derecha e izquierda, dejando al electorado de centro moderado sin una opción obvia”, dijo el analista político Yann Basset.

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