Colombia enfrenta la segunda tasa más alta de bonos a 10 años en la región
lunes, 9 de marzo de 2026
Si se toma el grupo de economía emergentes, Colombia es el quinto país con la tasa más alta. Brasil es el primero en la región
En el panorama macroeconómico actual se está evidenciando una ligera inversión en la curva de rendimientos en la que el costo de la deuda a un año (13,39%) es ligeramente superior a la tasa que están pagando los inversionistas a 10 años (13,273%). Este fenómeno suele interpretarse como un indicador de desaceleración económica y, en el caso nacional, está relacionado con la disciplina fiscal.
¿Pero cómo se ubica las tasas de los bonos soberanos a 10 años frente a otras economías del mundo? Tomando como referencias las tasas del 9 de marzo, Colombia sigue repuntando entre las economías emergentes con mayor tasa de rendimiento en sus papeles con vencimiento a 10 años.
De acuerdo con datos tomados de Bloomberg, y teniendo en cuenta solo el grupo de economías emergentes, la de mayor tasa es el Líbano (37,743%). A esta le sigue Turquía (29,904%) y Nigeria (15,652%). En cuarto lugar está Brasil, que también es el primer país de la región con la tasa más alta (14,151%). Colombia se ubica en el quinto puesto, siendo, a su vez, el segundo país con la tasa más alta en la región (13,273%).
Si a ese nivel se le descuenta el último dato de inflación (5,29%), Colombia está presentando una tasa real en sus bonos soberanos a 10 años de 7,98%, nivel cercano al de 8%, sobre el cual se ha mantenido en lo corrido del año.
A este panorama de los bonos a 10 años hay que sumarle el comportamiento de los TES corto plazo, que en la última subasta tuvieron una tasa de corte de 13,39%, lo que da cuenta de una ligera inversión de la curva de rendimientos en el que son mayores los rendimientos a corto plazo frente a los de largo plazo.
Pero en término prácticos, ¿cómo se llegó a este nivel? En líneas generales el incremento de las tasas de la deuda pública ha sido producto del creciente déficit fiscal que se originó en un principio por la caída del recaudo tributario. Como una vía de financiar ese déficit, se recurrió a una mayor emisión de bonos a un año con el fin de obtener liquidez para enfrentar los compromisos. Pero esa mayor oferta de papeles redujo el precio de los papeles a un año, lo que terminó subiendo su tasa.
Al respecto, el exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, explicó que fue la disciplina fiscal la cual afectó el encarecimiento de la deuda. "Afectó en gran medida el abandono de la regla fiscal. No había razones de peso para hacerlo", explicó.
Y detalló que "las cifras sobre la evolución de la deuda pública reflejan el fuerte aumento del endeudamiento en los últimos gobiernos". Según lo dio a conocer el exministro, en los primeros 42 meses de cada administración, la deuda ha evolucionado de la siguiente manera. En el primer periodo del expresidente Álvaro Uribe se llegó a un nivel de $37,8 billones. En el segundo se llegó a un nivel de $40,3 billones. En el primero periodo de Juan Manuel Santos se llegó a un nivel de deuda de $60,7 bullones y el segundo a $145,4 billones. En el Gobierno de Iván Duque se llegó a $276,5 billones y en lo que va del Gobierno Gustavo Petro se suman $400,8 billones.
Con esto, Restrepo explicó que el deterioro fiscal también ha estado marcado por las dificultades del Gobierno para construir consensos políticos alrededor de la política económica. "El Ejecutivo ha argumentado que el Congreso no le ha aprobado varias iniciativas fiscales y que otras reformas han enfrentado obstáculos institucionales", señaló.
A su juicio, la ruptura temprana de la coalición inicial que planteó el Gobierno, sumada a un clima político marcado por confrontaciones, dificultó avanzar en acuerdos básicos para manejar las finanzas públicas. En ese escenario, Restrepo afirma que "el gasto público siguió aumentando mientras se debilitaban los mecanismos de disciplina fiscal". Y fue en este escenario de menos recaudo y mayor gasto inflexible que se llegó a un escenario de "déficit gemelos", con un déficit primario de 3,5% del PIB y un déficit en cuenta corriente de 2,4% del PIB.