Con corte a abril, había 144.000 empleados domésticos más que hace un año
martes, 2 de junio de 2026
Según cifras del Dane, el número de ocupados en este tipo de labores pasó de 613.000 a 757.000 personas frente a abril de 2025
Cada vez más colombianos trabajan en labores domésticas. Las más recientes cifras del Dane no solo mostraron que la tasa de desocupación se ubicó en 8,8%, igual que en abril del año anterior, sino que también hubo 701.000 ocupados más que hace un año, de los cuales 144.000 correspondieron a empleados domésticos.
El Dane define como trabajador doméstico a la persona que presta servicios para un solo hogar y recibe una remuneración en dinero o en especie. Esta categoría no solo incluye empleadas domésticas, sino también conductores, jardineros, porteros, niñeras y amas de llaves.
Mientras en abril del año pasado había cerca de 613.000 colombianos desempeñándose en estas labores, para 2026 la cifra aumentó a 757.000, lo que representa un crecimiento anual de 23,5%. En otras palabras, 144.000 personas se vincularon al trabajo doméstico durante el último año.
Al respecto, Juliana Morad, directora del Observatorio Laboral de la Universidad Javeriana, explicó que cuando aumenta la tasa de participación ingresan al mercado laboral más personas, especialmente mujeres, para quienes “el trabajo doméstico remunerado sigue siendo una de las puertas de entrada más inmediatas, porque no exige credenciales formales ni intermediación de un empleador empresarial”.
A esto se suma un aumento de la demanda. A medida que crece la ocupación femenina, más hogares con doble ingreso resuelven las tareas del hogar mediante la contratación de personal doméstico. Además, este segmento absorbe parte del “excedente de mano de obra de baja calificación que no encuentra cabida en el empleo asalariado formal”, según explicó Morad.
Los analistas dicen que, aunque el aumento puede parecer una señal positiva para el mercado laboral, el trabajo doméstico sigue concentrando altos niveles de informalidad. Una parte importante de estos trabajadores carece de afiliación a salud y pensión, no cuenta con contratos escritos y recibe pagos por días o incluso por debajo del salario mínimo, lo que contribuye a la expansión del empleo precario.