Con el octavo puesto, hoja de coca tiene más hectáreas que tomate, cebolla y fríjol
lunes, 9 de febrero de 2026
Hasta el segundo trimestre de 2025, había 258.140 hectáreas cultivadas con hoja de coca, lo que representó una disminución de 1,54% en comparación con el trimestre anterior
El más reciente informe sobre cultivos de coca, elaborado por la Policía Nacional, reveló que, con corte al segundo trimestre del año pasado, el país registró 258.140 hectáreas sembradas. Aunque esta cifra representa una reducción de 1,54% frente a las 262.179 hectáreas del trimestre inmediatamente anterior, el cultivo de coca se mantiene como el octavo de mayor extensión a nivel nacional.
De acuerdo con cifras de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, Upra, los cultivos con mayor extensión sembrada son el café, con 838.838 hectáreas; el arroz, con 711.030 hectáreas; y la palma de aceite, con 689.915 hectáreas.
Más adelante, en el octavo lugar, se ubica la hoja de coca, con un total de 258.140 hectáreas, por encima de cultivos como la yuca (241.246 hectáreas), la caña panelera (228.046) y la papa (196.756).
En términos prácticos y al comparar con otros cultivos, la magnitud del área sembrada con coca resulta evidente: por cada hectárea de aguacate hay casi dos de coca; por cada hectárea de cítricos, poco más de dos; por cada hectárea de fríjol, casi tres; por cada hectárea de mango, alrededor de seis; y por cada hectárea de cebolla, cerca de nueve hectáreas de coca.
Sobre las razones detrás de la amplia disparidad entre este cultivo y otros alimentos, María Alejandra Vélez, profesora de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y directora de desarrollo rural, economías ilícitas y medio ambiente del Centro de Estudios de Seguridad y Drogas, Cesed, explicó que los problemas de marginalidad rural son determinantes para que muchos campesinos continúen cultivando coca. Entre ellos mencionó la baja provisión de bienes públicos, la falta de acceso a la tierra, los débiles derechos de propiedad, entre otros.
“La coca es un cultivo difícilmente reemplazable: ofrece cosechas cada tres o cuatro meses, precios estables, compradores seguros y liquidez inmediata, incluso en pequeñas parcelas; además, requiere poco capital e infraestructura”, agregó.
¿Y la sustitución de cultivos?
El presidente Gustavo Petro ha recalcado que su Gobierno registra las mejores cifras de la última década, con más de 25.000 hectáreas en proceso de sustitución de cultivos ilícitos y en transición hacia una economía legal.
Gloria Miranda, directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, también enfatizó que los resultados muestran que “en 2024 el crecimiento de la coca se redujo en 3%, en contraste con el aumento de 43% registrado en 2021, tras la erradicación forzada de 130.000 hectáreas el año anterior”, lo que, a su juicio, confirma que la sustitución es una estrategia efectiva y sostenible.
No obstante, Vélez advirtió que la transformación de las regiones cocaleras no ha sido efectiva en ningún gobierno, por lo que la coca sigue apareciendo como una opción más rentable. Señaló que el Pnis arrastró problemas estructurales en gobiernos anteriores, como falta de presupuesto, retrasos en las entregas, débil asistencia técnica y escasa articulación institucional.