Construcción

Crecimiento de sector de edificaciones cayó 7,5% y completó dos años en terreno negativo

Corficolombiana

Según el último informe de Corficolombiana, los indicadores de venta de vivienda, lanzamientos e iniciaciones registraron el peor arranque de los últimos 15 años

Sara Ibañez Pita

El subsector de edificaciones, tanto en su componente residencial como no residencial, atraviesa una crisis de crecimiento. De acuerdo con el último informe trimestral de dinámica sectorial de Corficolombiana, en 2025 el valor agregado de esta actividad cayó 7,5%, con lo que completó dos años consecutivos en terreno negativo y de deterioro.

Mientras en el segundo trimestre de 2022 y el tercero de 2023 el crecimiento del valor agregado de edificaciones alcanzó sus niveles más altos, con variaciones cercanas a 20%, a partir del periodo julio a septiembre de 2023 el indicador entró en terreno negativo, hasta ubicarse en -6,6% en diciembre de 2025.

Al respecto, César Pabón, director de Investigación Económica de Corficolombiana, explicó que, aunque existen varios factores detrás del deterioro del sector, dos han sido particularmente determinantes. Por un lado, “el encarecimiento del financiamiento se ha consolidado como uno de los principales canales de transmisión de la contracción. Las tasas hipotecarias y de crédito constructor se han mantenido en niveles significativamente más altos que los observados en la década pasada. Hoy, las tasas para la compra de vivienda rondan 14%, frente al aproximado de 10% registrado en 2019”.

Por otro lado, la confianza del sector se ha reducido, especialmente por el debilitamiento de la política de vivienda. Esto se explica principalmente porque el año pasado el Gobierno asignó 8.650 subsidios a través del programa Mi Casa Ya, 82% menos que en 2024 y muy por debajo de la meta anual de 50.000.

Además, “considerando que el presupuesto de inversión de Fonvivienda, entidad encargada de canalizar estos subsidios, se redujo 34% para 2026, se anticipa una menor cobertura”, lo que profundizaría las restricciones de acceso a la vivienda en el corto plazo.

Corficolombiana

El reporte también reveló que el arranque de año de los indicadores de comercialización de vivienda, lanzamientos e iniciaciones fue el peor de los últimos 15 años. En el primer trimestre de 2026, las viviendas nuevas, en todas sus modalidades, sumaron 92.000 unidades, consolidándose como la cifra más baja desde 2010, cuando el agregado se ubicó cerca de 80.000.

“El mayor deterioro se observa en las iniciaciones, que reflejan el arranque efectivo de la etapa constructiva de los proyectos. Estas se encuentran en mínimos históricos desde que existen registros, lo que evidencia la profundidad del ajuste del sector y anticipa una débil dinámica de actividad en los próximos trimestres”, recalcó Pabón.

El peso del mínimo

Además de la presión ejercida por la política de vivienda sobre la crisis del sector, el incremento de 23,7% del salario mínimo se ha convertido en un peso adicional para los costos de construcción, que pasaron de 3,6% a 6,3% entre diciembre de 2025 y abril de 2026.

Pabón advirtió que esto se refleja en el encarecimiento de la mano de obra, que equivale a 20,4% del costo total de la construcción de edificaciones.

LOS CONTRASTES

  • César PabónDir. de Investigación Económica de Corficolombiana

    “Algunos indicadores, como licencias de construcción, que ya están en terreno positivo, muestran que el sector podría reactivarse, aunque el proceso aún presenta rezagos”.

Pero no solo eso. El aumento del salario mínimo también genera afectaciones sobre los precios máximos de las viviendas VIS y VIP. “En consecuencia, este ajuste se traduce, en muchos casos, en un mayor valor nominal de la vivienda social, lo que puede afectar la capacidad de acceso de los hogares y llevar a un incremento en los desistimientos”, explicó.

La degradación del sector sería tan grave que Corficolombiana prevé una reducción de 1,7% en el crecimiento del PIB de edificaciones, jalonada por la dinámica de las iniciaciones, que aún no da señales de recuperación.

A juicio de Pabón, si los inicios de obra no se reactivan pronto, el valor agregado seguirá limitado. “Algunos indicadores, indican que el sector podría reactivarse, pero ese proceso se materializa con rezagos”, dijo.

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