De 42 cajas de compensación que integran el sistema, hay 11 que están intervenidas
viernes, 4 de septiembre de 2026
Datos de Asocajas y Fedecajas muestran que seis entidades mantienen intervención total, una parcial y otras cuatro están en proceso de levantamiento
Síganos y léanos en Google Discover
De las 42 cajas de compensación familiar que operan en el país, 11 se encuentran bajo algún tipo de intervención y solo en 2025 generaron ingresos por más de $2,4 billones. Algunas de estas entidades llevan entre siete y nueve años bajo medidas de control de la Superintendencia del Subsidio Familiar, una situación que empieza a hacer eco en el sector por la efectividad de estas medidas.
El sistema de compensación familiar cumple un papel fundamental en la protección social de los hogares, pues se sirve del empleo formal para redistribuir subsidios, vivienda, salud, crédito social, educación y recreación a más de 10,68 millones de trabajadores.
De acuerdo con información de Asocajas y Fedecajas, seis cajas se encuentran bajo medida de intervención administrativa total por parte de la Superintendencia del Subsidio Familiar, una tiene intervención parcial del consejo directivo (Comcaja), y cuatro, aunque ya están en proceso de levantamiento, mantienen la figura de agente especial interventor.
El primer grupo lo conforman Comfacor y Comfamiliar Cartagena y Bolívar, que han estado intervenidas desde 2017 y 2019, respectivamente; Comfamiliar Huila, Comfamiliar Nariño y Cafaba, bajo medida de control total desde 2022 y 2023; y Comfamiliar Atlántico, que se consolidó como el caso más reciente, luego de que se ordenó intervenirla en julio de este año.
Sobre el impacto de las intervenciones, teniendo en cuenta que hay casos que completaron entre siete y nueve años, la presidente ejecutiva de Asocajas, Adriana María Guillén, explicó que la preocupación del sector no radica en el ejercicio de las facultades de vigilancia y control, pues son indispensables para proteger los recursos de los trabajadores y garantizar su adecuada administración.
“La discusión está en las reglas bajo las cuales se ejercen y en las garantías que deben acompañar una decisión de esta magnitud”, dijo Guillén, quien recalcó que existen otras herramientas menos lesivas que permiten exigir correctivos y hacer seguimiento sin sustituir los órganos de control de las cajas.
Por su parte, William Alzate, presidente ejecutivo de Fedecajas, enfatizó que no hay elementos para calificar la situación como una crisis generalizada del sistema. “Sin embargo, sí constituye una señal relevante de gobernanza, supervisión y sostenibilidad que no debe minimizarse”, dijo.
En línea con ese punto, advirtió que es prudente analizar cada caso, pues algunas cajas tienen problemas patrimoniales o pasivos históricos, mientras otras avanzan en sus planes de recuperación. “La intervención es una herramienta preventiva para proteger los recursos parafiscales, los afiliados y la continuidad de los servicios, pero debe ser proporcional y transparente”, dijo Alzate.
Los reportes financieros de 2025 muestran una evolución mixta. Por una parte, Comfacor registró un patrimonio positivo y un resultado superior al visto en 2024; Comfaguajira tuvo un mejor balance y redujo sus pasivos. A su vez, Comfamiliar Huila, Comcaja y Cafaba terminaron el año con cifras verdes.
En contraste, Comfamiliar Cartagena redujo sus pérdidas, pero mantuvo un patrimonio negativo. “Por eso, no basta con observar que un resultado anual mejoró: el levantamiento exige sostenibilidad del flujo de caja, saneamiento de pasivos, cumplimiento de fondos de ley, continuidad de los servicios y recuperación de la gobernanza”, apuntó Alzate.
Guillén advirtió que una medida de control que se extiende por años, con cambios en sus causales, “no puede tener seguimiento claro y es difícil evaluar si se está cumpliendo su propósito”.