Desempleo regional estará en un dígito

Omar Saúl Duarte

Una de las principales consecuencias de la crisis financiera internacional ha sido sin dudas el notable deterioro del mercado laboral a nivel mundial.

En países como España el desempleo en la población joven supera el 50% y las reducciones en las condiciones laborales en países como Grecia han traído de la mano, conflictos sociales. Esta situación se extiende a nivel global en la medida que la recuperación aún es insuficiente como en EE.UU. o se mantiene la recesión como el caso de varios países europeos.

Una de las principales respuestas de las personas ante el miedo del desempleo ha sido la contracción en el consumo del ingreso disponible. Al cortarse el circuito de crédito entre bancos y las empresas, la economía real se resintió de lleno, empeorando la situación de millones de trabajadores en todo el mundo. Los hechos negativos de la economía real y el empeoramiento de las perspectivas a corto plazo se sucedieron inmediatamente al derrumbe de los mercados de acciones internacionales, disparando el escepticismo y generando una notable contracción en el consumo de las familias. Obviamente, Latinoamérica no estuvo ajena a la situación, aunque logro recuperarse más rápidamente que el resto del mundo.

Según la Cepal, el desempleo promedio en América Latina durante este año se mantendrá por debajo de dos dígitos. A principios del 2000, el desempleo llegó al 11% a nivel regional y a partir de 2004, en un contexto de crecimiento económico elevado, empezó a caer hasta llegar a un promedio del 6,8% en 2011. La tendencia a la disminución del desempleo podría estancarse en 2012, cuando se prevé que habrá una desaceleración del crecimiento económico regional, y la tasa podría permanecer este año en ese 6,8%.

Ha ayudado en los resultados los precios de las materias primas, lo que ha impactado en un crecimiento de los servicios y, en algunos países, en una mejora de la industria. Países centroamericanos que no son exportadores de commodities han incrementado levemente sus tasas de desempleo como el caso de Costa Rica y República Dominicana.

Este dato en 2011, según datos de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) es el nivel más bajo de desempleo desde 1990, el año en que la OIT comenzó a usar el actual método de cálculo para medir este flagelo en la región. Fue precisamente a partir de la década de los noventa, con las privatizaciones y la liberalización económica en diversos países latinoamericanos, cuando el desempleo comenzó a subir.

Pero a pesar de los resultados positivos dentro de un contexto internacional adverso, la OIT advirtió sobre 'la necesidad de abordar los desafíos de mejorar la calidad' del trabajo. Por lo menos la mitad de los que tienen empleo en las ciudades trabaja en la informalidad, 'lo que implica condiciones precarias, sin protección social ni acceso a los derechos laborales y en general con ingresos bajos', advierte el organismo internacional.

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