Durante enero se registraron 2,56 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan
lunes, 16 de marzo de 2026
Aunques es menor frente al mismo mes de 2025, en 123.000 personas, fue dato más alto desde marzo cuando fue de 2,68 millones
En medio de las presiones en el mercado laboral por los ajustes en el salario mínimo para 2026, el Dane presentó la actualización de los datos del mercado laboral de la juventud correspondientes a enero de 2026, particularmente sobre los jóvenes entre 15 y 28 años que no estudian ni trabajan, conocidos como ninis.
El año arrancó con el dato más alto de jóvenes en esta condición desde marzo del año pasado. En enero se registraron 2,56 millones de ninis, frente a 2,68 millones en ese mes de 2025. Sin embargo, en la comparación interanual se evidenció una reducción de 123.000 personas.
El desagregado de enero permite concluir que la proporción de ninis sobre el total de jóvenes entre 15 y 28 años sigue siendo de dos de cada 10, equivalente a 23,2%.
En casi dos décadas, desde enero de 2007, la tendencia muestra que hay más mujeres que hombres que no estudian ni trabajan. Los datos más recientes evidencian que, del total de ninis, 15,6% son mujeres y 7,7% hombres, lo que equivale a 1,71 millones y 0,84 millones, respectivamente.
En cuanto a los datos generales del mercado laboral juvenil, tanto la tasa de ocupación como la de desocupación registraron sus mejores niveles desde junio del año pasado. La tasa de ocupación se ubicó en 46,5% y la de desocupación en 15,3%, con 5,12 millones de personas entre 15 y 28 años trabajando en enero.
Iván Jiménez, docente del Departamento de Derecho Laboral de la Pontificia Universidad Javeriana, explicó que, por el lado de los jóvenes que no estudian, la debilidad de la educación superior radica en que “la percepción de los jóvenes sobre el retorno que brinda la oferta educativa no se ve recompensada en el mercado del trabajo”.
Sobre las personas en este grupo poblacional y su posición frente al mercado laboral, Jiménez agregó que la situación de seguridad y el fortalecimiento de grupos al margen de la ley también inciden en la falta de oportunidades en el mercado laboral formal. “Las actividades relacionadas con las operaciones de estos grupos no están catalogadas como legales y no aportan a las cifras de ocupación, pese a que sí son lucrativas”, añadió.
Por otro lado, Juliana Morad, directora del Observatorio Laboral de la misma universidad, señaló que el cambio en las dinámicas contractuales estaría reduciendo la intención de buscar empleo. Según explicó, la prevalencia de los contratos de prestación de servicios estaría captando un mayor interés entre los trabajadores de 15 a 28 años.
“Es más evidente en el sector público. Libera a los trabajadores de la búsqueda de empleo, lo cual no necesariamente es positivo, pero responde a cambios en las dinámicas del hogar. También es claro que las altas matrículas universitarias y el retorno de la educación frente a las oportunidades laborales ya no es el mismo de antes”, agregó Morad.
Respecto a las actividades económicas que más empleo generaron en este grupo etario, el comercio y la reparación de vehículos concentraron la mayor participación, con 964.000 personas; seguido por agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca, con 717.000; e industrias manufactureras, con 592.000.
Por posición ocupacional, los empleados particulares representaron la mayor participación con 2,92 millones. Les siguieron los trabajadores por cuenta propia, con 1,65 millones; los jornaleros, con 212.000; los trabajadores familiares sin remuneración, con 148.000; los empleados domésticos, con 78.000; los empleados del gobierno, con 60.000; y los patrones o empleadores, con 44.000.
En cuanto a la informalidad, otro de los indicadores que revela el Dane sobre el mercado laboral colombiano, el año comenzó con 12,77 millones de trabajadores en esta condición. Aunque es la cifra más baja desde febrero del año pasado, todavía no es suficiente para reducir la proporción de informales frente a la fuerza laboral, que se ubicó en 55,3%.