El Caro y Cuervo está digitalizando el atlas lingüístico de Colombia

Instituto presentará un nuevo diccionario de colombianismos en la FilBo

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co

El Instituto Caro y Cuervo es una entidad que nació en 1942. Su propósito es preservar la lengua española y fomentar estudios relacionados al lenguaje, filología, literatura y cultura colombiana. LR conversó con Carmen Millán, directora de la institución, sobre algunos de los proyectos que vienen trabajando.

¿Cómo ha cambiado la misión del instituto en los últimos años?
Inicialmente se creó para darle culminación al diccionario de construcción y régimen de Rufino José Cuervo, y cuando se estaba terminando el trabajo lexicográfico, iniciaron los pasos que llevarían a otra gran expedición por el patrimonio lingüístico nacional que es el Atlas Lingüístico Etnográfico de Colombia, que hoy en día se está digitalizando y georeferenciado. El Instituto se ocupa del patrimonio inmaterial que es las lenguas de la nación: el español; las 65 lenguas indígenas que hay en Colombia; dos lenguas criollas, el palenquero y el sanandresano; la lengua romaní, la de los gitanos; y la de señas.

El año pasado Caro y Cuervo recibió un reconocimiento de la Academia de la Lengua española. ¿En qué consistió?
Fue la felicitación por los 75 años. El Instituto ha recibido a lo largo de su historia una serie de reconocimientos, quizás el más importante fue el premio que en su momento se llamaba Príncipe de Asturias, en la categoría comunicación y humanidades. También tiene el premio Elio Antonio Nebrija, el Bartolomé de las Casas y otros. Este reconocimiento de La Academia fue por su trabajo lexicográfico, numerosísimos artículos y felicitaciones y reconocimientos.

¿Cuántos recursos destinan anualmente al Instituto?
Este año tuvimos un recorte, pero a mí me gusta hablar de lo que Instituto le devuelve a la Nación. Producimos recursos propios con programas de maestría, publicaciones, cursos de educación continua, del presupuesto que recibimos devolvemos una buena parte. No me gusta hablar mucho de cifras porque nos descontaron 17% del presupuesto, por los recortes que hubo a todo nivel en el Estado colombiano por problemas económicos.

¿Qué otros apoyos tienen?
Donaciones que se canalizan a través de la Asociación de Amigos del Instituto Caro y Cuervo; recibimos apoyo de otras universidades a través de canjes para la biblioteca, enviamos y recibimos publicaciones. Recibimos apoyos de académicos e investigadores del mundo que hacen sus conferencias, pagados por sus universidades, y estímulos de Colciencias, y de fondos de investigación sobre todo de EE.UU. y Canadá.

¿En qué consiste el diccionario de colombianismos que publicarán en la Filbo?
Este diccionario viene a actualizar al que en su momento se llamó el Nuevo diccionario de colombianismos de 1993. El trabajo comenzó hace tres años con el apoyo del MinCultura, la Academia de la Lengua y nuestro equipo lexicográfico y llegamos al punto de publicación.

Se trabajó con un equipo de corresponsalías por todo el país, que en 10 regiones identificaron las formas de hablar. La que más aporta es el Caribe, después sigue Antioquia; el grupo semántico que más aporta es la gastronomía. Son 8.000 definiciones, 4.000 ejemplos y 1.500 expresiones.

¿Qué otras publicaciones presentarán en la feria?
Una publicación patrimonial que es el facsímil de la poesía en verso del presidente Marroquín, prologado por Daniel Samper Pizano, que es un mecanismo mnemotécnico para aprender ortografía en verso. Tenemos uno sobre el gran escritor Roberto Bolaño y una biografía de Soledad Acosta de Samper.

El Caro y Cuervo ofrece cinco maestrías y siete diplomados. ¿Cuántas personas acceden a esos programas?
Hay dos maestrías que comenzaron hace mucho tiempo, la maestría en lingüística y la maestría en cultura y literatura, que fue la primera maestría en literatura que hubo en Colombia. Y tres programas relativamente recientes, dos de ellos comenzaron el año pasado y uno más que empieza ahora en el segundo semestre. La institución de educación superior surgió como un instituto de altos estudios, por eso recibimos 20 personas como máximo de cada cohorte, que son cada dos años, entonces eso habla de lo exigente que es poder entrar y mantenerse ahí.

¿Qué proyectos tienen a futuro?
Estamos planteando con la Academia de Medicina de Colombia, y la Academia de la Lengua de Colombia en un diccionario sobre salud mental. Creemos que en la situación de post acuerdo y posconflicto la salud mental es uno de los temas que más va a necesitar de traducción para quienes tratan la salud mental en Colombia y los pacientes.

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