Agro

El mal clima llevaría al sector agropecuario a su peor caída en los últimos 20 años

Dane / Corficolombiana

A cierre del primer trimestre, el PIB del sector agropecuario se contrajo 1,2% debido al impacto del frente frío, el encarecimiento de los insumos y la caída de las exportaciones

Sara Ibañez Pita

Hay un cóctel de factores que tiene al sector agropecuario atravesando un momento complejo. Solo en el primer trimestre, la combinación de lluvias atípicas, el encarecimiento de los principales insumos y fertilizantes por el cierre intermitente del Estrecho de Ormuz, y la caída de las exportaciones derivó en una contracción de 1,2% del PIB del sector.

El panorama para el segundo semestre no es alentador, especialmente por el fenómeno de El Niño, que amenaza con ser el más intenso desde 1950 y con llevar al sector agropecuario a su peor contracción en dos décadas.

De acuerdo con estimaciones de Corficolombiana, el PIB del agro podría contraerse 2,6% al cierre de 2026, un nivel no visto desde que se tiene registro en 2006. En ese lapso, la actividad agropecuaria solo ha retrocedido en tres ocasiones: 0,9% en 2022, 0,7% en 2008 y 0,3% en 2009.

Según explicó Alejandra Gacha, analista de sectores y sostenibilidad de Corficolombiana, este resultado respondería a la confluencia de varios factores. Por una parte, El Niño es un “fenómeno climático que afecta el rendimiento de los cultivos y la producción agropecuaria. De hecho, durante episodios anteriores, el sector registró un crecimiento 0,9 puntos porcentuales inferior al observado en periodos de clima neutro”.

A esto se sumaría la reducción acumulada de las exportaciones, que ya alcanza 1,1% en lo corrido del año, como consecuencia de la caída de los precios internacionales, por ejemplo, en la referencia del café.

Dane / Corficolombiana

“En tercer lugar, el sector enfrenta mayores presiones de costos por dos vías: el aumento del salario mínimo de 23%, que afecta especialmente a esta actividad por ser intensiva en mano de obra y porque 72% de los ocupados percibe este salario; y el incremento en los costos de los insumos de producción”, puntualizó Gacha.

Frente a este panorama, el presidente de la SAC, Jorge Bedoya, advirtió que es “imposible” predecir cuál será el crecimiento o decrecimiento del PIB agropecuario, porque “el campo es al sol y al agua y porque nos estamos enfrentando a variables que generan una enorme volatilidad en factores de producción que son críticos para nuestro sector”.

Entre estas variables, resaltan la fluctuación de los precios de insumos como la urea, por el cierre intermitente del estrecho de Ormuz, y el impacto de la depreciación del dólar en los precios internacionales de materias primas como maíz amarillo, fríjol y soya. “Con esos precios y esa tasa de cambio, para los productores pecuarios el costo de producción ha sido más bajo”, dijo Bedoya.

LOS CONTRASTES

  • Jorge BedoyaPresidente de la SAC

    “El impacto de El Niño dependerá de cuándo, a dónde y qué tan duro llegue. Para algunos cultivos de ciclo corto sí viene una afectación muy dura que se reflejaría en la producción de 2027”.

Como consecuencia de este factor, el líder gremial indicó que el país también enfrenta mayores retos para importar algunos productos desde Estados Unidos. “Si se llega a un punto en que la oferta crece más rápido, al final se esperaría un ajuste en la demanda que genere una contracción”.

Los subsectores que más sentirían el impacto serían el cafetero, que podría cerrar el año con una producción inferior a la de 2025 por el exceso de lluvias del primer trimestre que afectó la floración y el desarrollo del grano.

A este también se sumarían “otros cultivos agrícolas y la ganadería, dado que son actividades con mayor vulnerabilidad a El Niño. En particular, las altas temperaturas afectan el rendimiento de las cosechas y la producción lechera”, apuntó Gacha.

Teniendo en cuenta que el café, el cacao, el aguacate y el banano son algunos de los cultivos con mayor peso en el PIB agropecuario, también son los que más requieren una renovación de plantaciones para mantener altos niveles de productividad, incluso durante El Niño.

Al respecto, Bedoya enfatizó que los resultados dependerán de cuándo y a dónde llegará El Niño, qué intensidad tendrá y cuánto durará. “Para algunos cultivos, particularmente de ciclo corto, sí viene una afectación muy dura que puede terminar reflejándose más en la producción del primer semestre del año entrante”, añadió.

Un menor dinamismo del agro reduciría el crecimiento de la economía del y podría generar presiones inflacionarias.

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