El mayor aporte fue crear la cultura de estructuración de proyectos: Cardona

Colprensa

De las obras públicas, el ingeniero caldense Germán Cardona se desplaza a los campos diplomáticos y espirituales. Tras una labor de 22 meses como Ministro del Transporte, a partir de agosto asumirá como embajador de Colombia en el Vaticano, donde tendrá la misión de concretar la visita del papa Benedicto XVI el año entrante al país, puntualmente a Medellín.

Cardona asegura irse satisfecho de su trabajo en el gabinete del presidente Juan Manuel Santos, donde volvió a crear lo que ha llamado la "cultura de estructuración de proyectos", hecho por el cual aspira a ser recordado.

Poseedor ahora de un cargo que es de los más apetecidos en Colombia, por estar en pleno corazón de Europa, el líder caldense asegura que, como lo ha hecho siempre en su vida pública, será un trabajo de "altísima responsabilidad", y que él califica como "un detalle muy especial del Presidente para conmigo".

Cardona afronta el nuevo desafío convencido de que siendo Colombia un país muy católico, "una visita del Papa a un país que está sediento de paz podría ser un símbolo muy importante para nosotros y para la humanidad".

La salida
¿Cuáles fueron las razones concretas para su retiro del Ministerio del Transporte?
En febrero pasado le manifesté al presidente Santos que me interesaba retirarme en un plazo que acordáramos, y eso hicimos. ¿Las razones? Yo me comprometí a darle al Ministerio un cariz eminentemente técnico y volver a crear lo que he llamado "cultura de estructuración de proyectos", y regresar a una contratación absolutamente clara y transparente, como se dio con los 16 corredores que ya se adjudicaron, que valen poco más de $2,7 billones, que más ampliaciones llegan a $3,6 billones, los cuales no han tenido ninguna objeción de ganadores ni de perdedores. Volvimos a la adjudicación de obras al valor promedio y utilizamos una fórmula que tomó la tasa representativa del mercado como el punto de decisión.

¿Cómo lo tomó el presidente?
Se sorprendió. Me dijo que si lo que venía pregonando ya empezaba a ver por qué me retiraba, y le manifesté que lo hacía porque este es un Ministerio donde es bueno que haya relevos, que lleguen otras personas con nuevas energías y ganas a empezar a cuidar estos procesos.

Se especuló que políticos lo presionaban por contratos, y que usted no le jugaría a eso…
Tuve unas excelentes relaciones con el Congreso, pero también tuve malas relaciones con algunos parlamentarios. Cuando fui alcalde de Manizales tuve unas relaciones muy respetuosas con el Concejo, pero jamás dejé que alguien se inmiscuyera en el manejo de la administración… pero ese no es el motivo, la verdad es que hubo controversia en el Congreso, pero siempre fueron relaciones con mucha altura, y las pocas de falta de respeto fueron tan insignificantes que no merecen tenerse en cuenta.

Cultura de estructuración
¿Hay garantías para que su legado en estructuración de proyectos se mantenga en el Ministerio?
No me queda la más mínima duda de que mientras el presidente de la República sea Juan Manuel Santos eso se va a dar. Además, Miguel Peñaloza, el nuevo ministro, y a quien conocí hace dos años en la campaña del presidente Santos, creo que va a seguir la misma línea, como ya lo ha manifestado. En el gobierno hemos sido muy buenos amigos, y jamás en los 22 meses que estuve en el Ministerio, me llamó a interceder o a pedirme favores para nada ni para nadie.

Críticos de su gestión han dicho que su locomotora, siendo tan importante, daba la sensación de estar parada…
Mire, esos críticos ya están convencidos de que se estaban haciendo bien las cosas, pero además, tenían toda la razón en su momento. A los 8 meses de gobierno, el Presidente me dijo preocupado que estaba recibiendo muchas críticas porque la locomotora de la infraestructura no arrancaba. Le respondí en una sola frase: si me tocara volver a empezar haría exactamente lo mismo, necesito que me dé un voto de confianza adicional de tres o cuatro meses para empezar a mostrarle proyectos estructurados. El Presidente me lo dio y la demostración son las obras que ya se adjudicaron, sin ninguna mácula.

Si comparamos lo que ocurría en el Ministerio antes de su llegada con su trabajo de 22 meses, ¿cuáles son las diferencias?
La más importante es que antes de ejecutar hay que estructurar. No podemos seguir haciendo obras a la topa tolondra, y esa inclusive es una invitación a los gobernadores y alcaldes. Con el afán de protagonismo que hay en el sector público, la gente quiere hacer obras a toda carrera. Yo aplico una frase del presidente Abraham Lincoln, él decía que si le dieran un árbol para talar y tuviera ocho meses para hacerlo, se demoraría cinco meses preparando las herramientas, y eso lo decía él a raíz de la infraestructura. Si mi paso por el Ministerio se recordara solo por haber vuelto a la cultura de la estructuración de proyectos, ya me siento tranquilo.
"Caldas queda con Presidente" En las calificaciones al gabinete no salió bien librado, ¿por qué cree que fue así?
Siempre salía de último. Esa calificación que yo recibía también era para la situación general de la infraestructura en Colombia, y uno no puede negar que todavía está en condiciones muy precarias, pero cuando uno explica cuál es el camino que ha recorrido y lo que quiere que se haga, yo creo que nadie está en desacuerdo con que los recursos se inviertan bien.

Sin embargo, en un ejercicio similar que se hizo en Caldas, su calificación fue muy buena…
Creo que se debió a que tuve la oportunidad, hace un mes, de reunirme con la dirigencia de Caldas y les expliqué lo que se estaba haciendo. A medida que la gente lo va entendiendo creo que se va reconociendo. En el caso del departamento Caldas quedan inversiones por $720 mil millones, y se podrían lograr recursos adicionales en lo que resta del Gobierno. Esa es una inversión histórica en Caldas.

De todos modos hay temor de que al no tener Ministro las obras de infraestructura se frenen…
La semana pasada estuve tres días con el Presidente en Medellín y hablamos de lo que se hizo y lo que queda, y yo le dije que así como el expresidente Uribe le encomendó los tres huevitos, yo le recomendaba las inversiones en mi ciudad y en mi departamento, y él lo entendió muy bien, y estoy seguro que va a seguir muy pendiente de todo.
Caldas se queda sin ministro, tras dos décadas de estar en el gabinete. ¿No es una pérdida de poder?
Le voy a decir en términos muy sinceros que Caldas queda con Presidente. Él ha querido siempre muchísimo a Caldas y, además, siente que aquí lo quieren. Tiene también a una persona muy importante en el gabinete, que para mí es un supraministro, Luis Alfonso Hoyos, su relación es estrecha con el presidente Santos, quien lo admira y lo respeta. Sé que Luis Alfonso va a ser un garante para que las cosas de Caldas se mantengan, y en el Ministerio quedan muchos funcionarios de Manizales y Caldas que están haciendo una labor excelente en beneficio de esta región.

Mirada al futuro
La infraestructura es vital frente a los TLC. ¿Caldas sí tiene lo suficiente para salir adelante en ese reto?
Estoy seguro de eso, no solo porque estamos volviendo a involucrar a Caldas en toda la red vial nacional, sino porque estoy viendo una dirigencia industrial y empresarial, que a diferencia del pesimismo de muchos que se rasgan las vestiduras, es un grupo de gente que está jalonando muy bien y con la mente puesta en el desarrollo de este país.

¿Cómo ve al Eje Cafetero frente a la posibilidad de tener más comercio con China?
Las oportunidades son inmensas, esa gente está ávida de todos los productos agrícolas nuestros, tenemos que pensar en inmenso el tema de la producción industrial. Se piensa que China va a ser eternamente un exportador, y no, ellos mismos dicen que se van a convertir en importadores natos, porque es un país tan grande que necesita recursos y producción en muchos países para suplir sus necesidades. Hay que perder el miedo a pensar en un TLC con China, y más con Corea, este último puede ser un gran socio para Colombia.

¿En qué queda el tema de nuestro segundo puerto en el Pacífico?
Es un proyecto que les cabe en la cabeza a los chinos. Ellos están buscando puertos en el Pacífico, debemos dejar de ver las cosas con mente cerrada, pensando que los problemas los vamos a solucionar desde la Plaza de Bolívar. Hay que salir al mundo, ya se lo planteé a la gente de Arquímedes, que está gerenciando el proyecto de Tribugá, y estoy seguro que atraeremos inversionistas de muy alto nivel, como se hizo el Callao en Perú. Lo hicieron en cinco años y hoy es uno de los mejores puertos del Pacífico. Eso tiene que suceder con el Chocó, y más ahora que quedaron los recursos para la vía entre Medellín y Quibdó, y entre Pereira y Quibdó, que es nuestra conexión desde Manizales.