En 595 municipios a nivel nacional, los nacimientos estuvieron por debajo de los 100
sábado, 21 de marzo de 2026
Colombia profundiza su transición demográfica, lo que anticipa una población más envejecida y mayores retos para el ahorro, el empleo y la pensión
Colombia completó ocho años de caída sostenida en los nacimientos. En 2018 el Dane registró 649.115, mientras que para el cierre de 2025 la cifra fue de 433.678. Esto significó una reducción de 33,1% en ese periodo y, frente a 2024, la caída fue de 4,5%.
La cifra es contundente: en 595 de los 1.103 municipios del país hubo menos de 100 nacimientos. Esto confirma que la natalidad está cada vez más concentrada en las grandes ciudades. En la capital del país, el registro fue de 55.794, lo que significa que Bogotá representó 12% del total de nacimientos en 2025.
Otras ciudades principales, como Medellín (17.278), Barranquilla (13.399) y Cartagena (12.104), también registraron cifras significativas. Cabe resaltar que, en conjunto, estas tres capitales representan 9,86% del total de nacimientos a nivel nacional.
El Dane también presentó el desagregado por departamentos. Antioquia (51.254), Valle del Cauca (32.303), Cundinamarca (26.529), Atlántico (25.725) y Bolívar (23.910) fueron los que registraron más nacimientos. Por el contrario, los departamentos con menos nacimientos fueron Vaupés (529), San Andrés y Providencia (546), Guainía (737), Amazonas (748) y Guaviare (963).
Para entender la caída de los nacimientos, es necesario analizar lo que ha ocurrido con la tasa general de fecundidad, que mide el número de nacimientos por cada 1.000 mujeres entre los 15 y 49 años. Al igual que el total de nacimientos, en 2025 registró el nivel más bajo de la última década, al ubicarse en 30,9. Esto significó una reducción de 1,7 nacimientos frente a 2024.
Además, la tasa global de fecundidad en 2025 se ubicó en 1,0 hijos por mujer, por debajo del nivel de reemplazo poblacional, estimado en 2,1 hijos por mujer.
Una tendencia estructural
Analistas explicaron a este diario que la caída en los nacimientos responde a la transición demográfica que atraviesa el país. Sin embargo, señalaron que es clave anticiparse en aspectos como el incentivo al ahorro y la generación de empleo, para evitar que esta tendencia tenga impactos económicos en los próximos años.
Puntualmente, la directora del Dane, Piedad Urdinola, indicó que “lo importante es resaltar que cayó esa aceleración. Es decir, los nacimientos ya no se están reduciendo tan rápido. Ya no vemos esas disminuciones de dos dígitos que se presentaron en los años pasados”.
La funcionaria también aclaró que la caída de la fecundidad es una respuesta natural de la transición demográfica. “Esto sucede en todos los países del mundo. Japón y Alemania, por ejemplo, ya nos llevan la delantera en esa transición. Es un fenómeno demográfico que ocurre en respuesta a la caída de las tasas de mortalidad”, explicó.
En ese contexto, la entidad prevé que en unos 10 a 12 años Colombia registrará una inversión de la pirámide demográfica, lo que implica que el grueso de la población se concentrará en los grupos de mayor edad.
Aunque se trata de un proceso natural, Urdinola señaló que entender esta dinámica permite anticiparse y mitigar sus efectos económicos. “Tenemos que aprovechar este momento en que la pirámide está en forma de diamante. Es un punto clave para aumentar las tasas de ahorro en el país, lo que requiere menores niveles de desempleo”, afirmó.
Además, advirtió que “ningún sistema en el mundo cubre 100% los costos del envejecimiento. La solución ha sido aumentar la productividad, elevar el ahorro y hacer inversiones significativas en la juventud, especialmente en salud y educación”.
En línea con esto, Fabián Osorio, director de Análisis Sectorial y de Sostenibilidad en Corficolombiana, coincidió en que los principales retos recaen sobre el ahorro y el sistema pensional. El experto explicó que, según el Dane, a partir de los 52 años el consumo de las personas supera sus ingresos laborales, lo que implica que una población más envejecida requerirá mayores niveles de ahorro para financiar ese déficit.
Para Osorio, la presión sobre el sistema pensional será significativa. “Hoy, por cada adulto mayor de 65 años hay entre seis y siete personas en edad de trabajar. En 2050, esa cifra caerá a entre tres y cuatro. Esto significa que cada cotizante deberá sostener una mayor proporción del sistema, lo que profundiza los riesgos de sostenibilidad”, dijo.
El impacto no se limitará al sistema pensional, sino que también alcanzará al sector salud y al mercado laboral. “El sistema de salud enfrentará una mayor demanda, ya que los adultos mayores consumen más servicios médicos. A su vez, el mercado laboral se verá afectado por una reducción gradual en la proporción de personas en edad productiva, con efectos sobre el crecimiento potencial de la economía”, explicó.
No obstante, también hay oportunidades. Osorio señaló que el envejecimiento de la población abre espacio para fortalecer la llamada “economía plateada”. “Se pueden potenciar mercados de bienes y servicios dirigidos a adultos mayores, así como segmentos como el turismo senior”, indicó.
Sobre el ahorro, el experto destacó la importancia de promover herramientas como los seguros de renta vitalicia.