“Necesitamos soltar la soga que asfixia a las empresas y que no les permite crecer”
jueves, 2 de julio de 2026
Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda entrante, dijo que, ante una eventual reforma tributaria del nuevo Gobierno, no se contemplará modificar los bienes exentos del IVA
Retomar las riendas de las finanzas públicas será el mayor reto que deberá afrontar el nuevo Gobierno. Con un déficit fiscal que, según las estimaciones del Carf, podría cerrar el año en 7,4%; con una deuda bruta que ya asciende a $1.169 billones con corte a mayo; y un Presupuesto General de la Nación desfinanciado por casi $20 billones, el margen de maniobra será limitado.
Miguel Gómez Martínez, ministro de Hacienda del Gobierno entrante, habló sobre los desafíos fiscales que enfrentará la nueva administración y dio detalles sobre cuál será la hoja de ruta que seguirá su cartera de cara a la radicación de una eventual reforma tributaria.
¿Cuál será la política que usted implementará para reencauzar las finanzas públicas?
El problema no es solo fiscal. El Gobierno hereda cuatro problemas graves. El primero, obviamente, es el desequilibrio de las finanzas públicas. El segundo, el endeudamiento, que está muy relacionado con el déficit. El tercero, la posibilidad de un apagón eléctrico. Y el cuarto, el déficit comercial.
No solo por el monto del déficit comercial, que hoy por hoy es el más alto de nuestra historia, con más de US$16.000 millones, sino por lo que representa, porque un país que no produce también es un problema.
Entonces, ¿qué es lo primero que uno tiene que hacer? Mandar un mensaje para recuperar la confianza. La gente ha ido perdiendo, lentamente, la confianza en la estabilidad de la economía colombiana. ¿Por qué? Porque tenemos un gasto desmedido.
El ministro Germán Ávila dice que el gasto público en Colombia es inflexible. Eso es cierto, pero lo que uno tiene que hacer es enfrentar el problema y no utilizarlo como excusa.
¿Harán un ajuste de gasto? ¿Cuál será la ruta?
Lo que vamos a hacer es enviar la señal de un plan de ajuste y reducir el Presupuesto General de la Nación por debajo de la inflación para que, de manera gradual y a lo largo de este cuatrienio, podamos tener un déficit fiscal que sea financiable con los ingresos disponibles. Hoy en día eso no es posible.
¿Ustedes consideran que será necesaria una reforma tributaria para equilibrar el gasto?
Vuelvo y lo enfatizo: primero, el Estado da el ejemplo, disminuye su gasto y se compromete a seguir reduciéndolo.
Segundo, es posible que tengamos que hacer una reforma tributaria, pero la haremos para impulsar el crecimiento, no como lo propone el Gobierno actual: seguir exprimiendo las últimas gotas de sudor de los colombianos que pagan impuestos y aumentar la carga tributaria para las empresas.
Nosotros queremos una reforma tributaria que estimule la inversión, que hoy está en el nivel más bajo de nuestra historia, con apenas 17% del PIB. Sin crecimiento, cualquier ajuste resulta más doloroso. Por eso necesitamos que la gente vuelva a confiar y a invertir.
¿Qué características tendría una eventual tributaria?
Una reforma tributaria productiva debe buscar, de manera gradual, reequilibrar la carga tributaria que hoy recae sobre las empresas hacia una base más amplia de personas naturales.
Lo que hay que hacer es generar espacio para reducir la tributación de las empresas, que hoy está entre las más altas del mundo, y crear un efecto de compensación que les permita invertir. Si las empresas invierten y hay crecimiento, tendremos la posibilidad de hacer un ajuste mucho más cómodo.
Necesitamos soltar la soga que hoy asfixia a las empresas y que no les permite ni crecer ni invertir.
¿Eso implicaría ampliar la base gravable del impuesto de renta para personas naturales?
Eso no se puede hacer sino de manera muy gradual. Pero sí es cierto que en Colombia muy pocas personas tributan, y eso explica, en buena medida, la debilidad del recaudo del país.
Hoy el gasto público representa cerca de 25% del PIB, mientras que el recaudo apenas equivale a 17% del PIB. Ahí hay una brecha inmensa. En todo esto hay que ser muy prudente y, sobre esa base, estamos analizando cuáles son las alternativas disponibles. En cuanto a la reforma, todavía hay mucho trabajo por hacer.
Algunos tributaristas hablan de que hay oportunidades de ajuste en el IVA. ¿Lo tocarían en una eventual reforma tributaria? Nosotros no vamos a tocar los bienes exentos en una primera etapa. Esos no los vamos a tocar.
Sí necesitamos hacer un esfuerzo muy grande para combatir la evasión. ¿Cuánto representa la evasión en el país? Depende de los estudios, pero las estimaciones la ubican entre $100 billones y $120 billones. A eso hay que sumarle las exenciones y deducciones. El gasto tributario podría representar alrededor de 15% del PIB. Son cifras muy altas.
¿Qué papel jugará la Dian de cara a las propuestas que tiene el nuevo gobierno?
No hemos mejorado en la fiscalización. La Dian, que recibió un incremento importante en su planta de personal, no ha logrado cumplir sus objetivos de recaudo. Durante todo este Gobierno ha estado rezagada.
En el caso del IVA, lo mejor es reducir la evasión, que sigue siendo muy alta, y fortalecer el modelo de facturación electrónica, porque ese es el camino para que, de manera gradual, la evasión disminuya. Lo que hay que hacer es mejorar ese sistema, que ha dado resultados, pero todavía tiene un largo camino por recorrer.