“En Quibdó hay todo por hacer y se abre un abanico de oportunidades para invertir”
sábado, 26 de septiembre de 2026
El alcalde de la capital del Chocó, Rafael Andrés Bolaños, advirtió que la demolición de las viviendas que están en riesgo de colapso podría tardar cinco meses
Una vez puestos los ojos sobre Quibdó, un territorio históricamente abandonado y que ahora se enfrenta a las grietas que el terremoto del 10 de agosto dejó en más de 13.500 viviendas, la capital del Chocó hace un llamado a la inversión.
El alcalde Rafael Andrés Bolaños explicó que, teniendo en cuenta que el mayor riesgo al que se enfrenta la población es el colapso no controlado de muchas estructuras, se necesita el apoyo del Gobierno y del empresariado para financiar un proceso de estabilización que podría costar $40.000 millones.
¿Le preocupa que Quibdó quede otra vez en el olvido cuando pase la atención mediática?
Obviamente, existe la preocupación de que la visibilidad de nuestro departamento y su capital se dé solamente durante estas semanas. El principal llamado es a que nos sigan apoyando, porque la emergencia todavía no se ha superado y aún tenemos una situación humanitaria muy difícil: se han perdido medios de vida y de subsistencia, lo que impide que las personas puedan llevar a sus hogares el sustento diario como lo hacían antes.
¿Qué se necesita para impulsar el desarrollo de Quibdó?
Lo más importante es que podamos estabilizar la ciudad y que todos le apostemos al desarrollo de Quibdó y del departamento. En la capital hay un potencial turístico importante y también cultural, gastronómico, deportivo y tecnológico.
En una ciudad y un departamento donde hay todo por hacer, se abre un abanico inmenso de oportunidades para todas las personas que quieran invertir.
En febrero actualizamos el estatuto de rentas y se están dando muchos beneficios y abriendo oportunidades. Entonces, es un gran momento, no solamente para apoyar a las familias damnificadas, sino también para desarrollar una ciudad con un gran potencial y para que la gente que quiera emprender o fortalecer su empresa pueda ensayar en Quibdó.
A mes y medio del sismo del 10 de agosto, ¿cuál es el balance de afectaciones en Quibdó?
La emergencia dejó importantes afectaciones, principalmente en infraestructura. El sector más impactado fue el de vivienda, con cerca de 13.500 hogares afectados: 1.282 habitables, 1.375 reportadas como restringidas, 1.169 no habitables y 1.008 destruidas o en riesgo de colapso.
¿Cuál es hoy el principal riesgo para los habitantes?
El sismo dejó muchas viviendas en riesgo de colapso no controlado, lo que puede hacer que caigan sobre otra vivienda o afectar a alguna persona. Esa es la principal problemática que debemos atender en Quibdó, pero no ha sido fácil porque la maquinaria que tenemos es totalmente insuficiente y no contamos con personal idóneo.
¿Qué se necesita para el proceso de estabilización?
Lo primero es contar con personal técnico idóneo y expertos en demolición que nos permitan hacer un diagnóstico completo y establecer cuánto podría tardar todo el proceso.
Calculamos que las demoliciones completas, la remoción de escombros, los estudios geológicos y geotécnicos para estabilizar taludes y la intervención en cauces, porque hay que retirar sedimentos, podrían tardar entre cuatro y cinco meses.
¿Cuánto costaría todo eso?
Todo el trabajo que se tiene que hacer puede costar tranquilamente más de $40.000 millones. Todavía no tenemos datos precisos, pero es un recurso que nosotros no tenemos, ni financiero ni técnico. Entonces, allí es muy importante el apoyo del Gobierno Nacional y del empresariado más fuerte del país.
De los anuncios del Gobierno, ¿qué recursos ya llegaron?
El recurso que ya está llegando y que se está entregando a las familias es el apoyo económico para aquellas que tienen sus viviendas calificadas como no habitables o en riesgo de colapso. Se está entregando a más de 3.100 hogares que fueron beneficiarios en el primer corte.
¿Cuáles son los frentes que todavía están pendientes?
No hemos tenido claridad sobre la estabilización. Todos los anuncios que hizo el Presidente son muy importantes para el departamento y la ciudad, pero lo que a nosotros nos preocupa como capital es el proceso de estabilización, que en este momento es fundamental.
¿Cómo está Quibdó en cobertura de servicios públicos?
Quibdó, lastimosamente y en pleno siglo XXI, tiene coberturas muy bajas en agua y saneamiento básico. En acueducto, por ejemplo, estamos en 55% y en alcantarillado, en 17%. Desde hace un par de años se están adelantando obras que van a permitir aumentar la cobertura de alcantarillado a 27% antes de que termine el año.
Pero el evento sísmico hizo que algunas redes se afectaran, por lo que toca recuperarlas. Las Empresas Públicas de Quibdó están avanzando, pero son recursos que no estaban presupuestados.
¿Y en energía cómo están?
Queremos que se pueda modernizar el sistema eléctrico porque, aunque es el servicio que más cobertura tiene, todavía le falta llegar a varios sectores, especialmente rurales. Además de eso, necesitamos que haya estabilidad, porque la energía es muy intermitente. Tanto así que algunas familias hoy no están en el RUD por causa de la intermitencia o de la no prestación continua del servicio.
¿Qué están haciendo para resolver estos problemas?
Estamos adelantando una consultoría que contempla el plan maestro de acueducto, alcantarillado y servicio de energía eléctrica, cuyo propósito es realizar los estudios y diseños de las obras que requiere la ciudad para ampliar la cobertura. También buscamos que podamos contar con gas domiciliario.