EE.UU. vs China: el golpe a América Latina por la tensión entre socios

Las tensiones entre las dos mayores economías del mundo llegan en momentos en que la creciente influencia china preocupa a Estados Unidos

Diario Financiero

Justo en momentos en que la recuperación de América Latina comienza a afianzarse, la región se prepara para adaptarse a un escenario económico nuevo: una potencial guerra arancelaria entre Estados Unidos y China, sus mayores socios comerciales. Los riesgos y oportunidades están aún bajo análisis, luego de que Washington anunciara aranceles de hasta 25% contra productos del gigante asiático y Beijing informara que tomará represalias en la misma línea.

“Estados Unidos está obligando a los países de la región a elegir entre Estados Unidos y China” , dijo a Reuters la directora del programa regional de la ONG Inter-American Dialogue, Margaret Myers. En su visión, Washington “está poniendo a los países latinoamericanos en una posición desafiante, pero al mismo tiempo no ofrece una política atractiva” .

Las tensiones entre las dos mayores economías del mundo llegan en momentos en que la creciente influencia china preocupa a Estados Unidos. El gigante asiático ha incrementado su demanda por las materias primas de la región y es el principal socio de Chile, Brasil y Perú, entre otros.

La preocupación de la Casa Blanca se expresó por última vez en marzo, en la voz del subsecretario de asuntos internacionales del Tesoro, David Malpass. En una conferencia en Buenos Aires, la autoridad señaló que el hecho de que China fuera anfitrión de la próxima reunión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2019, “no sirve a los intereses del Hemisferio Occidental” .

Asimismo, en la Cumbre de las Américas en Lima la próxima semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto promover a su país como “socio preferente” de América Latina, según publicó ayer el diario peruano Gestión.

Sectores atentos

Si los aranceles se implementan, el efecto del golpe sobre las cadenas de suministro variaría según sectores y economías, dijo a DF el jefe de Economía Global de Oxford Economics, Adam Slater.

En ese escenario, Chile estaría entre los que sufren. Una guerra comercial abierta, dijo, “sería malas noticias para los commodities, particularmente para los industriales, como el cobre” . Eso también amenaza a Perú y a otros países mineros, que enfrentarían una caída en el precio de los metales por la menor demanda.

El escenario se complicaría aún más si Estados Unidos decide atacar al sector de los productos electrónicos chinos, que son las principales importaciones desde la segunda economía global y, hasta ahora, están fuera de los aranceles. Ello, dijo Slater, escalaría el conflicto.

Pero, agregó, “no está claro que todos pierdan con una guerra comercial” . Esto, porque Beijing enfocó sus medidas en el corazón de las exportaciones de Estados Unidos: el sector agrícola y, particularmente, la soya, de la cual compra casi un tercio de la producción estadounidense.

Ello podría traer beneficios a Brasil, el mayor productor del mundo de dicho grano, que ya envía 70% de su cosecha al gigante asiático. Pero no está claro que el país latinoamericano pueda estar a la altura. Este año, China consumirá unos unos 97 millones de toneladas de soya, mientras, según la consultora MD Commodities, las exportaciones brasileñas llegarán a unos 74 millones de toneladas.

Si Brasil no puede hacer frente a la demanda, Argentina, el mayor productor global de harina de soya, está atenta. Por ahora, el país no envía sus productos a China, que procesa el grano en su propio territorio. Pero eso podría cambiar si aplica aranceles a los productos estadounidenses. Para Argentina, no obstante, el problema es la sequía, que ha golpeado las cosechas.

El gobierno de Chile ya encargó estudios para adelantar el impacto de una guerra comercial, mientras el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, llamó a la “racionalidad y mesura” . En Argentina y Brasil aún no hay reacciones oficiales.

La brecha que crece

En tanto, Trump recibió ayer nuevos argumentos para su política proteccionista. El Departamento de Comercio reportó que el déficit comercial del país llegó a US$57 .600 millones en febrero, su mayor nivel desde octubre de 2008, muy por sobre las expectativas de analistas, que esperaban que se ubicara en US$ 56.800 millones.

Se trata del sexto mes consecutivo de alza del indicador, que muestra la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de la primera economía mundial. En comparación con el mes anterior, la brecha aumentó 1,6%.

Aunque el tema obsesiona al jefe de la Casa Blanca, el economista Mike Jakeman, de la Unidad de Inteligencia de The Economist, dijo a DF que “no me molesta a mí ni a nadie, porque tiene sentido que Estados Unidos compre más de China de lo que le vende” .

La racha de alzas en el déficit comercial es la más larga desde 2000. Trump ha asegurado que lo reducirá, pero los analistas estiman que es improbable, ante el creciente gasto de los hogares y la mayor demanda por productos importados.

Beijing, por su parte, presentó una queja formal contra Estados Unidos por la aplicación de aranceles a 1.300 productos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), en una señal de que una negociación, que es el mejor escenario posible, aún está lejos de concretarse.

TEMAS


América Latina - Estados unidos - China - guerra comercial - Guerra Comercial Trump