Fenómeno de El Niño causaría caída de 0,64 pps. en el sector agropecuario
miércoles, 9 de septiembre de 2026
El presidente del centro de pensamiento también advirtió que El Niño afecta directamente a cerca de 19% de la canasta de consumo de los hogares
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El bolsillo de los colombianos enfrenta un doble golpe en los meses que vienen. A la inflación que ya sorprendió al alza en agosto se suma ahora el fenómeno de El Niño, un choque climático capaz de empujar los precios más allá de lo previsto. Según reveló José Ignacio López, Anif elevó su proyección de inflación para el cierre de 2026 a 6,6%; pero advirtió que, si el fenómeno se comporta como lo han hecho los episodios fuertes del pasado, esa cifra podría llegar hasta 7,3%.
En el marco del Taller Fenómeno de El Niño y perspectivas económicas, López explicó que "en nuestras proyecciones, incorporamos la sorpresa de inflación de agosto y tuvimos que revisar al alza nuestro pronóstico. La mala noticia es que, si le sumamos el efecto que hemos calculado del fenómeno de El Niño, la inflación llegaría a 7,3%", una cifra que no necesariamente se materializaría antes de que termine el año.
"No sabemos exactamente los tiempos del efecto. Puede pasar, por ejemplo, lo que pasó en 2023 y 2024: decíamos que iba a haber un fenómeno de El Niño, en diciembre todavía no había pasado nada y todos dijimos que nos habían engañado, que El Niño no había llegado. Y luego tuvimos los incendios, incluso acá en Bogotá", agregó.
López recalcó que estos eventos climáticos cada vez más fuertes y recurrentes implican una inflación estructuralmente más alta hacia adelante, debido a que "el cambio climático, de manera generalizada, lo que hace es que los choques sean más fuertes. De primer momento, vamos a tener más volatilidad y puede ser que el resultado sea que tengamos más inflación estructural por esas volatilidades".
Sin embargo, advirtió que, luego de conocer el dato de IPC de agosto, no hay que responsabilizar al cambio climático. "Pero sí está claro que, en la medida en que tengamos más cambio climático, eso va a implicar más desastres naturales y más anomalías climáticas. Esos son choques de oferta que van a generar, en unos casos, inflación, y en otros, caídas en la actividad económica", dijo.
El presidente del centro de pensamiento también advirtió que El Niño afecta directamente a cerca de 19% de la canasta de consumo de los hogares, concentrado en alimentos y energéticos, "una cifra de alta vulnerabilidad para el precio de toda la canasta de los colombianos".
Esa vulnerabilidad se concentra en productos como la yuca, el azúcar, el pescado, la carne, el plátano, la leche, la papa, la zanahoria y otras hortalizas frescas. Al respecto, López recalcó que sustituirlos con importaciones no siempre es una opción porque "hay algunos productos donde la sustitución puede funcionar, porque se pueden importar; pero en otras categorías eso no es tan fácil porque son más de la economía local. La sustitución tampoco es tan clara".
Con base en el análisis de tres episodios fuertes anteriores, Anif detalló que la inflación de alimentos tiende a acelerarse entre 6 y 10 puntos porcentuales por encima de la inflación general. "El más reciente fue 10%. Si uno cree que la inflación está gravitando en torno a 6% y le sumamos 10%, estaríamos hablando de que la inflación de alimentos se podría acelerar hasta 16%", apuntó López, quien enfatizó que ese tipo de choque golpea con más fuerza a los hogares de menores ingresos.
La otra vía de presión de El Niño recae sobre los precios es la energía. Frente a este punto, López detalló que el país sigue dependiendo de la generación hidroeléctrica, y en los momentos de sequía en la generación térmica, que es la que entra a respaldar el sistema. "Ese mix es el que, en este momento, nos permite superar este fenómeno. Pero, hoy en día, sabemos que ese mix nos toma una posición mucho más débil, porque no tenemos suficiente gas y estamos dependiendo del gas importado", agregó.
El gas importado, explicó López, se contrata muchas veces a corto plazo en un mercado internacional presionado por un conflicto que ha elevado sus precios, lo que encarece toda la estructura de generación de respaldo. A eso se suma un problema financiero: varias empresas térmicas arrastran deudas que ahora complican su papel como sostén del sistema en plena crisis. "Tenemos unas deudas financieras con las empresas térmicas, y eso, pues, obliga a rescatar a unas compañías que ahora tienen que sostener la generación de este país", dijo López.
De hecho, ese desbalance ya se refleja en los precios, pues el presidente de Anif afirmó dijo que este año ya se han visto "aumentos muy importantes del precio en bolsa. En algunas jornadas ya tocaba el precio de escasez, mostrando que ese balance entre disponibilidad de energía y demanda se está quedando corto". Y aunque los usuarios no pagan directamente el precio de bolsa por los contratos de largo plazo vigentes, advirtió que la transmisión hacia la tarifa final ya es evidente y el aumento acumulado en lo corrido del año supera 20% en algunas regiones del país.
En materia de tasas de interés, López recordó que el Banco de la República mantuvo su tasa inalterada en 12% en su última decisión. No obstante, con la información disponible, informó que el modelo de pronóstico de Anif proyecta un incremento de 25 puntos básicos en septiembre y otros 25 puntos básicos antes de que termine el año, con lo que la tasa cerraría en 12,5%. Si se termina de configurar el choque inflacionario de 70 puntos básicos asociado a El Niño.
"Todo indica que vamos a tener un fenómeno entre fuerte y muy fuerte", advirtió López, quien señaló que, según la revisión que hizo Anif de los episodios de las últimas seis décadas, encontró que los eventos de esa magnitud duran en promedio 18 meses, un lapso que cubriría todo el segundo semestre de este año y buena parte del próximo.
Precisamente, ese horizonte se traduce también en un freno al crecimiento: Anif calcula una caída de aproximadamente 0,64 puntos porcentuales en el sector agropecuario y una afectación adicional de 0,5 puntos porcentuales en el subsector de energía, con base en fenómenos anteriores. "Es una extrapolación de lo que vimos en los últimos fenómenos del Niño, pero el efecto en el PIB podría ser mayor, porque hoy en día el sector agro tiene un mayor peso en el PIB. Esos 0,64 pp se puede quedar corto si tenemos un fenómeno fuerte en los próximos meses", agregó López.
Por su parte, César Pabón, investigador senior de Corficolombiana, centró su intervención en otro golpe reciente a la economía: el terremoto del 10 de agosto, que "cambió las perspectivas económicas" apenas tres días después de la llegada de un nuevo gobierno.
En línea con esto, Pabón comparó el evento con el terremoto de 1999 a partir de las cifras del decreto de emergencia económica declarado por el gobierno e indicó que el impacto en vidas humanas parece menor al de aquel sismo, pero que el golpe a la infraestructura (viviendas, centros de salud y centros educativos) es "mucho más profundo".
A su juicio, el terremoto ilustra un problema más antiguo: la pérdida sostenida de capacidad productiva del país, debido a que recordó que la inversión como porcentaje del PIB pasó de cerca de 25% en 2016 a cerca de 15% hoy, con una caída de 10 puntos del producto en una década que equivale a casi cinco veces lo que podría costar el terremoto tomando como referencia el sismo de 1999.
Esa dependencia se refleja en las cifras más recientes de crecimiento, pues Pabón dijo que el PIB creció 3,5% en el segundo trimestre del año, pero que entre 60% y 70% de ese resultado lo explica el gasto del gobierno, que aumentó más de 12%. Si el gasto público hubiera crecido a la mitad de ese ritmo, la actividad económica del trimestre habría sido de apenas 1,7%. Por eso, detalló que Corficolombiana proyecta que la economía cierre este año entre 2,3% y 2,4%.
De otro lado, Pabón explicó que, con el esfuerzo fiscal que ya proyecta el gobierno, el balance primario del próximo año podría acercarse a un déficit de 4% del PIB, un nivel que solo es comparable con el de la pandemia y el más negativo en 60 o 70 años. A esto añadió que el presupuesto de 2027 ya incorpora un recorte de cerca de $17 billones, sin el cual el gasto real rondaría los $650 billones. No obstante, advirtió que las necesidades de financiamiento casi se duplicaron, y la caja sigue mostrando niveles mínimos de liquidez.
En el frente local, Pabón confirmó que, entre enero y agosto, la inflación estuvo impulsada principalmente por la indexación del salario mínimo y por la demanda, mientras que en el segundo semestre el protagonismo pasa a los choques de oferta: el fenómeno de El Niño y el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Con ese panorama, Corficolombiana mantiene su proyección de inflación en 6,8% para el cierre de este año y espera que 2027 termine en 5,5%, todavía lejos de la meta del Banco de la República.
Pabón concluyó que la reconstrucción tomará tiempo, dijo, y comparó el proceso con una travesía larga que exige paciencia. Por eso, planteó cuatro frentes necesarios para que ese proceso avance: financiamiento adicional, apertura de espacio para la inversión privada mediante la eliminación de trámites y regulaciones, reactivación de las exportaciones del sector minero-energético y agrícola y recuperación de socios comerciales estratégicos como Estados Unidos y China.