Galón de gasolina en marzo bajará a $15.000 tras una segunda rebaja de $500
viernes, 27 de febrero de 2026
Pasto y Cúcuta se mantendrían como las ciudades con el precio más bajo y Villavicencio, Cali y Bogotá tendrían los valores más altos
Ya son dos las ocasiones en lo corrido del año en que el Gobierno ha reducido el precio del galón de gasolina. La primera se registró a mediados de febrero, con una rebaja de $500, y la segunda comenzará a regir en marzo, con un ajuste adicional de $500. Con esto, el precio promedio del galón en las 13 principales ciudades quedaría en $15.057.
Villavicencio, Cali y Bogotá serían las ciudades con la gasolina más cara, pues pasaría a costar $15.591, $15.502 y $15.491 en cada una. Pasto, Cúcuta y Cartagena se mantendrían como las ciudades con el galón de corriente más barato, con $13.247, $13.400 y $15.083, respectivamente.
La diferencia en los precios entre centros urbanos, de acuerdo con Julio César Vera, presidente de XUA Energy, se debe al régimen aduanero especial en las zonas fronterizas, creado para mantener la competitividad frente a Venezuela y Ecuador y contrarrestar el contrabando, y a los mayores costos derivados del transporte de la gasolina desde los dos centros de refinación del país: Barrancabermeja y Cartagena.
Tras las declaraciones del ministro de Hacienda, Germán Ávila, luego de que el Banco de la República anunció el rumbo de la política monetaria en el primer trimestre, en las que señaló que el ajuste visto en febrero no sería el único en 2026, volvió a avivarse el debate sobre cuánto más podría revisarse a la baja el precio de la gasolina en Colombia, en medio de la coyuntura de bajos precios internacionales y del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles por cuenta del diésel.
Con la reducción planteada, el Ejecutivo habría bajado el precio por galón en $1.000 en lo corrido de 2026. Sin embargo, analistas del sector coinciden en que la senda de recortes que adoptaría el Gobierno no es clara si se tienen en cuenta los precios internacionales de los combustibles, la cotización del barril brent y el cierre de la brecha del Fepc.
Vera explicó que, si se compara estrictamente el precio de la gasolina colombiana con la referencia internacional, todavía existe una brecha de $3.006, incluso después del ajuste realizado el 1 de febrero y del repunte asociado a las tensiones en Medio Oriente.
“El precio podría bajar en ese monto y sería la política correcta: un precio de la gasolina ajustado a su costo de oportunidad, sin sobrecargos ni tener que subsidiar otros productos”, especificó Vera.
Sin embargo, estimaciones de Corficolombiana señalan que el espacio de recorte podría reducirse a $2.400 si viene acompañado de un incremento en el precio del diésel y a $800 si este último no se revisa.
Para Corficolombiana, el Gobierno está siguiendo un camino de recortes sostenido en el superávit que se espera tenga el Fepc en 2026 ($6,2 billones, según sus cálculos), con la intención de cerrar el excedente actual, mas no de perseguir el fin último del fondo: servir de “colchón” en momentos de variación de los precios internacionales.
En este sentido, la operación del fondo no estaría siguiendo la fórmula establecida desde la creación del Fepc, que fija un ajuste mensual máximo cercano a 3% para la gasolina y a 2,8% para el Acpm. Si el Gobierno se acogiera a dicha fórmula, el espacio de $2.400 sería viable siempre que venga de la mano de un incremento en el diésel de $1.650.
La necesidad de nivelar progresivamente el precio del diésel colombiano con el internacional radica en que permitiría cerrar el déficit de $2,1 billones asociado a este combustible y dejaría al fondo con un superávit de $6,2 billones. La gasolina, por su parte, cerraría 2026 con $8,4 billones de saldo a favor.
Según Fabián Osorio, director de análisis sectorial y sostenibilidad de Corficolombiana, el debate de fondo está en la sostenibilidad del recorte, teniendo en cuenta el déficit que aún arrastra el Acpm en el Fepc.
“Aunque hay espacio para reducir el precio de la gasolina, el objetivo no debería ser llevar el superávit del Fepc a cero, como lo ha manifestado el Gobierno, toda vez que el Fondo debería servir como ahorro en esta coyuntura de precios internacionales bajos para cumplir su objetivo de amortiguar el impacto de los precios internacionales de los combustibles sobre los internos”, concluyó Osorio.
Otro ítem a tener en cuenta es la referencia del brent. El primer ajuste del año se dio con el barril en US$59. Sin embargo, el segundo ajuste del Gobierno se haría con la referencia oscilando en valores cercanos a US$70, lo que refleja la sensibilidad de los precios frente a la coyuntura internacional.
Corficolombiana detalló que cada reducción de $500 en la gasolina generaría un impacto a la baja sobre la inflación de cerca de 0,1 puntos porcentuales y también implicaría una disminución de entre $800.000 millones y $900.000 millones en el superávit del Fondo.