Ganaderos y agricultores, las principales víctimas de la tragedia invernal en Córdoba
miércoles, 11 de febrero de 2026
Fedegan ha reportado más de 3.500 cabezas de ganado muertas o desaparecidas y Fenalce habla de más de 11.000 hectáreas de cultivos perdidos
Xavier Becerra Silva
Las lluvias intensas y fuera de temporada que se han registrado en distintas regiones del país encendieron las alarmas en el sector agropecuario, especialmente en la ganadería de Córdoba. Cifras de Fedegan revelan el tamaño del impacto: más de 3.500 cabezas de ganado muertas o desaparecidas y alrededor de 330.000 afectadas por las fuertes lluvias que han inundado los campos donde permanecen y se alimentan.
Solo en Córdoba, departamento más afectado por la crisis invernal y cuya economía depende principalmente de la actividad ganadera, tiene 1.207 bovinos muertos o desaparecidos y 315.231 afectados por la emergencia.
Más de 1.100 animales de otras especies como equinos, caprinos y porcinos también han muerto en el departamento y 140.492 hectáreas se han perdido por las lluvias. La crisis en Córdoba terminará presionando más los precios de la carne en el país, que ya iniciaron el año con un incremento de 11,7%.
El aumento del consumo de esta proteína, sumado a la ola invernal, son las principales razones del incremento en los costos para el consumidor final. En los últimos 12 meses, el precio pasó de $29.653 a $34.026 por kilo. Este comportamiento no solo supera la inflación total del país, que en enero se ubicó en 5,35%, sino que convierte a este producto en uno de los principales responsables del encarecimiento del costo de vida.
Cultivos más afectados
La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, entregó un reporte sobre los principales cultivos que han resultado afectados por la emergencia climática. De acuerdo con el gremio, ya se registran 11.218 hectáreas impactadas por las lluvias, principalmente en cultivos de fríjol, maíz y arveja.
En el caso del fríjol, se han perdido 7.245 hectáreas ubicadas en Córdoba, Nariño, Cundinamarca, el sur del Cesar, Huila y Putumayo, lo que ha afectado a un total de 3.953 productores. Para el maíz, están comprometidas 2.373 hectáreas cultivadas en Córdoba, Antioquia, el norte del Cesar, Huila y Nariño, con más de 1.000 campesinos que han visto perder sus cosechas.
En cuanto a la arveja, se han perjudicado 1.600 hectáreas en Nariño y Cundinamarca, dejando a cerca de 800 productores en situación crítica.
Fenalce hizo un llamado al Gobierno nacional para atender la emergencia climática. Según la federación, el fenómeno se ha presentado en plena temporada seca, con precipitaciones persistentes que coincidieron con etapas críticas de madurez y cosecha de los cultivos.
Esta situación ha provocado, en muchos casos, pérdidas totales de los cultivos y, en otros, un deterioro significativo en la calidad del grano, lo que impide su comercialización. Arnulfo Trujillo, gerente general del gremio, explicó que el fríjol presenta afectaciones tanto en volumen como en calidad, mientras que en el maíz los mayores impactos se relacionan con retrasos en la cosecha, altos niveles de humedad y mayores costos de secado.
Además, el exceso de humedad ha incrementado la presión de hongos y enfermedades, lo que agrava la situación en el campo colombiano. Las zonas más afectadas se concentran en el Caribe y la región Andina. En Córdoba, las lluvias superaron los 200 milímetros en pocos días, lo que inundó lotes de fríjol cabecita negra. En Tolima y Cundinamarca, las precipitaciones continuas y la alta nubosidad han retrasado las labores agrícolas y deteriorado la presentación del grano, especialmente en fríjol Bola Roja y Cargamanto Rojo.
Fenalce advirtió que esta coyuntura compromete la competitividad del sector y el bienestar de cientos de productores que dependen de estas cosechas. “La comida de Colombia está en riesgo. Sin apoyo estatal, no hay garantías frente a las inclemencias climáticas”, señaló Trujillo, al insistir en la necesidad de una respuesta inmediata.