Gustavo Petro prohíbe usar instalaciones militares para la posesión del nuevo presidente
lunes, 13 de julio de 2026
El mandatario rechazó la posibilidad de trasladar la ceremonia de posesión a una guarnición militar, insistió en que el acto debe realizarse ante el Congreso
La controversia por el lugar donde se llevará a cabo la posesión presidencial del próximo 7 de agosto continúa escalando. El presidente Gustavo Petro dejó claro que, mientras permanezca en el cargo, no permitirá que una instalación militar sea utilizada para la ceremonia de transmisión del mando a su sucesor, Abelardo De La Espriella.
A través de un pronunciamiento publicado en su cuenta de X, el mandatario sostuvo que la Constitución y la ley establecen que el juramento del nuevo jefe de Estado debe realizarse ante el Congreso de la República reunido en sesión plenaria, tal como, según recordó, ha ocurrido con todos los presidentes del país.
En ese contexto, Petro anunció que impartió la instrucción de que ningún cuartel o establecimiento de las Fuerzas Militares o de la Policía Nacional sea destinado para la ceremonia de investidura presidencial. Argumentó que, hasta el momento en que el presidente electo preste juramento, continúa siendo el comandante supremo de la Fuerza Pública y mantiene la autoridad sobre esas instalaciones.
El jefe de Estado también afirmó que los oficiales solo pueden rendir honores militares a quien ostente la condición de comandante supremo, cargo que, dijo, seguirá ejerciendo hasta el instante en que concluya oficialmente la transición presidencial.
En su mensaje, Petro insistió en que la transmisión del poder debe desarrollarse conforme a las normas vigentes y reiteró que el Congreso es el escenario previsto por el ordenamiento jurídico para ese acto. Añadió que los recintos militares cumplen funciones de defensa y seguridad, mas no de deliberación legislativa.
Durante el mismo pronunciamiento, el mandatario volvió a cuestionar la legitimidad del proceso electoral al asegurar que la soberanía popular fue vulnerada por intereses extranjeros. Asimismo, anunció que la espada de Simón Bolívar regresará a su lugar habitual en la Casa de Nariño y comunicó la incorporación de los retratos del expresidente Carlos Nieto y del general José María Melo al corredor de presidentes, como un reconocimiento a su papel en la abolición de la esclavitud.
La declaración del presidente se produce luego de que el equipo de empalme de Abelardo De La Espriella iniciara gestiones ante el Congreso para evaluar la posibilidad de trasladar la ceremonia de posesión a una guarnición militar, en lugar de realizarla en el tradicional escenario de la Plaza de Bolívar.
Con ese propósito, la coordinadora del empalme para el sector de Relaciones Exteriores, Mariana Pacheco Montes, envió una solicitud a la Secretaría General del Congreso en la que pidió un concepto jurídico sobre el procedimiento requerido para modificar la sede del acto y las mayorías parlamentarias necesarias para autorizar el cambio. La comunicación argumenta que la organización logística y protocolaria exige una definición antes de la instalación del nuevo Congreso, prevista para el 20 de julio.
De acuerdo con fuentes del Legislativo, el traslado de la ceremonia podría tramitarse mediante una proposición presentada por un congresista o una bancada y ser aprobada por mayoría simple en las plenarias del Senado y la Cámara de Representantes.
No obstante, el Gobierno saliente también fijó oficialmente su posición mediante un documento firmado por el jefe del Despacho Presidencial, José Raúl Moreno, en el que sostiene que la interpretación constitucional no permite que la transmisión del mando presidencial se realice en una instalación militar.
El debate sobre la sede de la posesión se mantiene abierto y se perfila como uno de los primeros pulsos institucionales entre el Gobierno saliente y la administración que asumirá funciones el próximo 7 de agosto.