Ingresos por remesas llevan 27 meses consecutivos por encima de los US$1.000 millones
martes, 29 de septiembre de 2026
Entre enero y agosto, el flujo de remesas alcanzó US$8.897 millones, mientras que en el mismo periodo la inversión extranjera directa llegó a US$5.788 millones
El Banco de la República publicó su última actualización sobre el balance de remesas en agosto. Para este mes, el flujo de divisas alcanzó US$1.144 millones, con un crecimiento de 4,47% frente al mismo periodo de 2025.
Ya son 27 meses consecutivos en los que las remesas superan el umbral de US$1.000 millones. La última vez que esto no ocurrió fue en mayo de 2024, cuando llegaron a apenas US$960 millones.
A la par que se ha observado el buen desempeño de las remesas durante los últimos dos años, también se ha visto una tendencia a la baja de la Inversión Extranjera Directa, IED. Hace 16 meses que este flujo no supera los US$1.000 millones. La última vez que se tuvo este registro fue en abril de 2025.
En lo que va del año, la diferencia entre ambos flujos es significativa. Mientras las remesas acumularon US$8.897 millones en los primeros ocho meses del año, la IED registró US$5.788 millones, una brecha de US$3.109 millones.
Esto significa que por cada dólar que ha ingresado al país en 2026 por concepto de inversión extranjera, han entrado cerca de US$1,54 a través de las remesas.
El comportamiento de las remesas, que depende en su mayoría de los envíos de migrantes colombianos en el exterior, se ha mantenido en niveles elevados durante los últimos años, alcanzando un máximo histórico de US$13.098 millones en 2025.
Cada vez más, las remesas se posicionan como una de las principales fuentes de divisas para la economía colombiana, por lo cual surge la pregunta de si depender de estos recursos es positivo o no para la economía.
Para Juan Carlos Ramírez, director del Carf, el flujo que estamos viendo de remesas “es una compensación del recurso humano calificado que ha migrado, y que no es una fuente de crecimiento interno, sino que depende del exterior”.
Para revertir la dependencia de este flujo, Ramírez dijo que “esto va a ocurrir en la medida en la que se pueda hacer un ajuste a los gastos del Gobierno, y de que este pueda redirigir más recursos a inversión que a funcionamiento”.
Agregó que también “va a depender de que el plan fiscal que presente Hacienda sea creíble y razonable, de manera que se reduzcan los costos del endeudamiento y las presiones de gasto. Esto ayudaría a disminuir las tasas de interés internas, las cuales han aumentado por la mayor necesidad de financiamiento del Gobierno, lo que deja menos recursos disponibles para financiar al sector privado”.
Si bien las remesas han jalonado el crecimiento de la economía a lo largo del año vía mayor consumo, este no es el tipo de crecimiento “deseable” en el largo plazo. Así lo explicó Carlos Alape, analista de renta fija de Aval Casa de Bolsa, quien dijo que “cuando el crecimiento económico viene principalmente por el lado del consumo de los hogares, y uno lo analiza con más detalle, encuentra que no está acompañado por una mayor demanda de bienes durables, como vehículos o maquinaria. Eso es, primero, un síntoma de una economía que sigue siendo pequeña y pobre y, por tanto, depender de ese tipo de demanda es negativo, porque no permite alcanzar las tasas de crecimiento que deberían darse, del 4%, 5% o 6%”.
El punto es, entonces, cómo transformar la economía para dejar de depender de las remesas y darle un mayor peso a la inversión extranjera.
Sobre esto, Alape dijo que “el Gobierno debe enviar señales claras. Por ahora lo han hecho con el saneamiento fiscal, pero ahora hay que materializar esos compromisos fiscales. ¿Cómo se puede hacer? A través del Plan Nacional de Desarrollo y, muy probablemente, también mediante otros mensajes, como mejoras en el sistema tributario o mayores incentivos para las empresas”.
Para el analista, todos esos mensajes que generen garantías pueden contribuir a atraer inversión. “No obstante, si no existen esas condiciones, es muy complejo el esfuerzo que se puede hacer para atraer inversión”, dijo.
De otro lado, el director del Carf dijo que se debe evitar la llamada “fuga de cerebros” para garantizar que el talento nacional trabaje por la productividad del país. “Se debe hacer que la gente perciba que hay buenas oportunidades en el país desde el punto de vista económico, social, cultural y político. En esa medida, habrá menos incentivos para migrar y existirán condiciones más atractivas en el país que hagan que la gente piense menos en la posibilidad de irse”.
Ramírez enfatizó en el impacto de las remesas sobre la tasa de cambio. “En efecto hay presiones, que uno quisiera que no fueran tan fuertes, sobre la apreciación”, indicó.