"Los regímenes autoritarios y los populismos buscan transformar los sistemas políticos"
miércoles, 21 de octubre de 2026
El expresidente español José María Aznar conversó con Juan Lozano, director de La FM, sobre la actualidad de Francia, los desafíos fiscales de Colombia y los riesgos de la inteligencia artificial
La Escuela de Gobierno de la Universidad de La Sabana fue el escenario del conversatorio sobre Orden y libertad, libro del expresidente del Gobierno de España José María Aznar. El encuentro reunió a figuras con experiencia en la vida pública y el análisis político: además de Aznar, participaron Iván Duque, expresidente de Colombia; Juan Lozano, director de La FM, y María Carmelina Londoño, directora de la Escuela de Gobierno.
Aznar explicó que escribió el libro como una obligación con la democracia y defendió que la libertad no puede existir sin orden, pues este permite la convivencia. Identificó tres amenazas para la democracia liberal: los regímenes autoritarios, los populismos que buscan transformar los sistemas políticos y una revolución tecnológica que, a su juicio, arrasa con los fundamentos morales.
Francia, el punto de partida
Lozano abrió el debate invitando a Duque y a Aznar a opinar sobre las protestas en Francia, un tema que puso sobre la mesa la tensión entre orden y libertad.
Aznar consideró que en ese país confluyen tres factores: una situación económica compleja, con bajo crecimiento y altos niveles de deuda; una fractura social que atribuyó a la inmigración masiva, y un intento de debilitar la República y sus instituciones democráticas. Advirtió además sobre lo que describió como una primera conjunción de fuerzas de izquierda e islamistas radicales con el propósito de derribar el sistema.
Duque, por su parte, señaló que Francia atraviesa una transición demográfica acelerada, marcada por la caída de la natalidad y por una juventud que deberá asumir el costo de decisiones populistas del pasado sin contar con suficiente respaldo fiscal. Se refirió también a los desafíos de la identidad colectiva ante una inmigración numerosa que, según su interpretación, se ha autosegregado y no ha logrado integrarse plenamente a la identidad francesa.
A ello sumó las divisiones derivadas de las diferencias religiosas y culturales. Mientras las nuevas tecnologías avanzan con rapidez, dijo, los países muy endeudados se ven obligados a aplicar recortes que afectan sobre todo a los más jóvenes.
Las reformas impopulares
Lozano preguntó qué decisiones impopulares deberían tomar los gobiernos para garantizar la sostenibilidad. Aznar respondió que los gobernantes deben comprender a fondo los problemas, pero cuestionó que los políticos dediquen tiempo suficiente a analizarlos.
Añadió que la democracia liberal permite convivir, dialogar y expresar acuerdos y desacuerdos para construir un camino común, y que las sociedades no pueden seguir divididas en trincheras, una dinámica que relacionó con el populismo.
Duque advirtió que el temor de los gobiernos a implementar reformas impopulares, pero necesarias para la sostenibilidad fiscal, puede convertirse en una bomba de tiempo. A su juicio, las mejores decisiones políticas a mediano plazo suelen ser impopulares. Defender la democracia liberal, sostuvo, implica proteger la soberanía constitucional, la separación de poderes y los pesos y contrapesos, y resolver los problemas a través de las instituciones y no en las calles.
Aznar agregó que la falta de diálogo político impide construir propósitos comunes y profundiza la confrontación. Según afirmó, una de las estrategias del populismo es debilitar las instituciones, y sus efectos no se limitan a las manifestaciones callejeras: también buscan desmontar el sistema desde dentro.
El caso colombiano
Duque trasladó el análisis a Colombia. Señaló que la tasa de natalidad en Bogotá es de 1,8 y que la población mayor de 65 años se duplicaría durante la próxima década, lo que, explicó, presiona las finanzas públicas. Planteó la necesidad de impulsar nuevas fuentes de riqueza y recordó que, de cada 100 pesos que recauda el Estado, solo 7 provienen de personas naturales. Ante los recientes reclamos sociales y los desequilibrios del sistema tributario, dijo, es necesario alcanzar un acuerdo fiscal.
Lozano retomó la deuda intergeneracional y observó que pocos jóvenes advierten cómo algunas propuestas progresistas pueden afectar a largo plazo sus oportunidades y condiciones de vida.
Duque afirmó que Colombia viene de cuatro años en los que, a su juicio, se aplicaron políticas que agravaron estos desafíos. Citó la informalidad laboral, que situó en 46% y que deja a buena parte de la población sin cobertura pensional, y sostuvo que sectores que deberían contribuir a la formalización, como la industria y la energía, fueron objeto de ataques.
Cuestionó también la reforma pensional, por considerar que dificulta la formalización y la incorporación de nuevos contribuyentes al sistema de seguridad social. Criticó, además, a quienes se autodenominan progresistas, a los que calificó de «pobrecistas» porque, en su opinión, sus políticas no crean las condiciones para aumentar la riqueza. Aseguró que el país destina hoy más recursos al servicio de la deuda que a la inversión pública.
Un nuevo orden mundial y la inteligencia artificial
Londoño preguntó si es posible defender la libertad, la democracia y la prosperidad y, a la vez, adaptarse a los cambios del sistema internacional, y qué necesita Hispanoamérica para tener una voz más sólida en el escenario global.
Aznar respondió que los cambios de era abren oportunidades para todos los países, pero que aprovecharlas depende de la capacidad de adaptación de cada uno. Advirtió que, en el desarrollo de la inteligencia artificial, algunos países llevan ventaja y que esta tecnología plantea riesgos para la seguridad internacional.
Defendió, por ello, la necesidad de acuerdos sólidos sobre su uso y regulación, ante la posibilidad de que sus avances tengan consecuencias profundas incluso para potencias como Estados Unidos y China. Añadió que la delegación de responsabilidades humanas en las máquinas plantea nuevos desafíos y que hoy es imposible analizar los conflictos bélicos sin considerar su papel.
Para cerrar, Aznar retomó cuatro conceptos atribuidos al filósofo Julián Marías que, según explicó, deben orientar a los líderes: convicción, ocupación, circunstancias y azar. Sobre este último, subrayó que, aunque no se puede controlar, es importante que encuentre a las personas trabajando y preparadas para aprovechar las oportunidades.