La caja en pesos de la Nación alcanzó mínimos históricos para un mes de febrero
lunes, 9 de marzo de 2026
Enero y febrero de 2026 han marcado mínimos en la serie histórica para cada mes. La caja se redujo en 41% frente al nivel registrado en febrero de 2025 ($10,9 billones)
La caja en pesos de la Nación alcanzó un mínimo histórico. Entre el 23 y el 27 de febrero, los depósitos de la Dirección del Tesoro Nacional se desplomaron de $15,2 billones a $6,4 billones, a pesar de la elevada emisión de TES que realizó el Ministerio de Hacienda durante el mes.
De acuerdo con el equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, el Gobierno aumentó la oferta de deuda interna a niveles sin precedentes: $22,6 billones en total entre TES de largo plazo y TES de corto plazo. Sin embargo, ni este récord en colocaciones logró sostener la caja, que cerró febrero en su nivel más bajo de la historia para ese periodo y generó señales de tensión en las finanzas públicas.
¿Por qué es importante el nivel de caja de la Nación? Este indicador refleja la liquidez en pesos del Ministerio de Hacienda. En otras palabras, muestra la capacidad de pago del Gobierno, pues representa el dinero disponible para cumplir obligaciones inmediatas.
De acuerdo con la actualización de depósitos y saldos remunerados que publicó la cartera la semana pasada, febrero cerró con un nivel de $6,4 billones. Esto representa una caída de 41% frente a febrero de 2025, cuando se ubicó en $10,9 billones.
Además, este año ya registra el nivel más bajo de caja para enero, con $9,7 billones, y el menor monto para un primer bimestre, con $15 billones.
Detrás de esta caída hay varios factores. Parte de la explicación está en un menor recaudo tributario, un mayor gasto público y una estrategia de endeudamiento orientada a la compra de dólares.
En un informe, el equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá explicó que “Hacienda vendió más de $3 billones de su portafolio de TES, lo que deja claro que las presiones de liquidez al inicio del año han sido elevadas”.
Según el análisis, esta situación responde a un recaudo tributario que no cumple los objetivos y a una ejecución presupuestal que no muestra señales de moderación. A esto se suma el fortalecimiento de una caja en dólares para atender obligaciones en moneda extranjera.
Entre estas se encuentran el pago de cupones, el vencimiento del bono global en euros en marzo y pagos parciales de la operación del TRS que realizó Crédito Público en 2025.
Al respecto, Catalina Tobón, gerente de estrategia e inversiones de Skandia, explicó que “desde el cierre de diciembre de 2025 hubo un proceso de ingeniería financiera para que la foto de la deuda estuviera un poco más abajo. No obstante, a medida que empieza a transcurrir el año, se comenzó a sentir la carga de las obligaciones de servicio de deuda de corto plazo. Están muy apretadas y este es un factor clave que ha presionado la caja de forma contundente”.
Oliver Pardo, exdirector de Política Macroeconómica, también se refirió a los factores fiscales detrás de la presión sobre la caja. “Se ha venido presentando un gasto completamente desbordado por razones tanto estructurales. La financiación de ese gasto se debió haber realizado con los ingresos del Estado, pero el recaudo ha sido deficiente”, afirmó.
El experto agregó que “desde hace años la meta de ingreso tributario ha sido muy optimista y, en la medida en que no se ha cumplido, ha afectado la disponibilidad de caja y generado un hueco en las finanzas públicas”.
El mayor desbalance entre ingresos y gastos ha hecho que el endeudamiento sea aún más necesario. Pardo explicó que la financiación no se destina únicamente al déficit fiscal, sino también a realizar un “rollover”, es decir, a refinanciar la deuda que se está colocando.
En otras palabras, Hacienda ha debido buscar recursos tanto para financiar el déficit como para reemplazar la deuda que vence. Sin embargo, al recurrir a una estrategia de corto plazo, las tasas se han encarecido.