Hacienda

La historia de cómo el Banco de la República ha controlado la inflación en 35 años

IPC pasó de 31,9% a 5,29% por el esquema de inflation targeting, con el que el Emisor controla el costo de vida a través de las tasas

David Alejandro Realpe Iregui

Durante los últimos 35 años, el Banco de la República ha logrado algo que los colombianos perciben en la vida cotidiana, al ir al supermercado, pagar el arriendo o tanquear el carro: evitar que el costo de vida se desborde.

Cuando el Emisor estrenó su independencia con la Constitución de 1991, la inflación se ubicaba en 31,98%. Hoy, tras crisis, reformas, cambios de modelo y una pandemia, se sitúa en 5,29%.

Sin embargo, ese cambio no comenzó solo con una cifra, sino con una decisión institucional. En 1991, el Banco de la República dejó de ser un actor más dentro del engranaje del Estado y se convirtió en una autoridad monetaria independiente.

Para Juan José Echavarría, exgerente del Emisor, ahí está uno de los primeros puntos de quiebre. “En 1991, el Banco de la República se volvió independiente. Ese fue un cambio de fondo porque le dio una tarea más clara y una capacidad distinta para actuar sobre la inflación”, explicó.

Gráfico LR

Pese a esto, lo que vino después fue un proceso más largo: el Banco Central empezó a construir una forma propia de enfrentar el alza de precios.

A comienzos de esa década, controlar la inflación todavía no era una tarea tan clara ni directa como lo es hoy. “En los viejos tiempos existía un debate grande sobre qué debía controlar el Banco: si los medios de pago o la tasa de cambio. Colombia, en 1990, tenía corredores monetarios y cambiarios, un enredo infinito, y eso hacía mucho más difícil tener una estrategia clara y consistente”, aseguró Echavarría.

Durante buena parte de la década de 1990, la inflación comenzó a bajar, pero seguía siendo un problema persistente. Las cifras muestran ese descenso, pero también lo lenta que fue esa primera etapa. En diciembre de 1991 cerró en 26,82%; en 1995 aún estaba en 19,46%; y en 1998 terminó en 16,70%.

Había mejoras, sí, pero Colombia seguía siendo una economía donde los precios crecían a un ritmo que hoy resultaría impensable. El Banco Central aún no había encontrado plenamente la fórmula que después marcaría su actuación.

La gran ruptura llegó en 1999. Ese año no solo quedó marcado por la crisis económica que golpeó al país, sino también porque el Emisor adoptó el esquema de inflación objetivo, la estrategia que redefiniría la política monetaria.

“Solo en 1999, a raíz de la crisis, se adoptó lo que se conoce como inflation targeting. Es un sistema que hoy tienen casi todos los bancos centrales del mundo y que cambió por completo la forma en que se manejaba la política monetaria”, explicó Echavarría.

Ese giro fue clave porque permitió ordenar la política monetaria alrededor de una sola herramienta. Si la inflación se aceleraba, el Banco endurecía las condiciones financieras; si la economía se frenaba demasiado, tenía margen para relajarlas. La tasa se convirtió en el instrumento con el que el Emisor empezó a conducir la inflación.

Los datos muestran que ese viraje sí tuvo efecto. En 1999, la inflación cerró en 9,23%, por debajo de los niveles que habían marcado el inicio de la década.

Otros episodios clave se dieron en 2007 y 2008, cuando el alza global de alimentos y energía llevó la inflación de 5,69% a 7,67%, y el Emisor respondió subiendo tasas para enfriar la economía. Luego, en 2020, ocurrió lo contrario: la pandemia frenó la actividad, la inflación cayó a 1,61% y la tasa bajó hasta 1,75% para estimular el consumo.

LOS CONTRASTES

  • Juan José EchavarríaExgerente general del Banco de la República

    “Existía un debate sobre qué debía controlar el Banco. Ese debate se resolvió con el inflation targeting; hoy, la mayoría de los bancos centrales utiliza la tasa de interés como único instrumento”.

El golpe más reciente llegó entre 2021 y 2023. Tras la pandemia, la guerra en Ucrania y el aumento de precios impulsaron la inflación de 5,62% a 13,12%, con un pico de 13,34% en marzo de 2023. En ese momento, el Banco volvió a endurecer su política y llevó la tasa desde 1,75% hasta niveles cercanos a 13%.

El objetivo, sin embargo, nunca ha sido reducir la inflación a cualquier costo. Echavarría insiste en que la Junta siempre evalúa dos variables al mismo tiempo: inflación y crecimiento. “La idea es que el país pueda crecer lo más que pueda, pero no a costa de inflación”.

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