“La inversión privada todavía no le apuesta al transporte fluvial”

Un país con una red vial prehistórica, sin trenes, salvo los carboneros, y con 1.200 cauces fluviales permanentes y 18.000 kilómetros navegables, debería mirar al agua como una alternativa real de transporte. No solo sería un medio barato, sino amigable con el medio ambiente. Carlos Oramas, ingeniero naval y consultor, que estuvo 37 años en la Armada, intenta convencer al gobierno y al sector privado, sin éxito aún, del futuro que tienen los ríos.

¿Por qué le seguimos dando la espalda al transporte fluvial?

Somos el tercer país del mundo en recursos hídricos y no utilizamos los ríos. Unos israelitas me dijeron, por Dios, ¿ustedes cómo dicen que no se puede navegar? Pero como nadie sabe qué hay que hacerle al río, cada quien llega con una política diferente, cada quien pontifica sobre algo. Les dio por hacer jarillones a todo el mundo tras las inundaciones, unos montículos de tierra que no tienen ingeniería y que no han servido porque no se hace con cálculos estructurales.

¿Y qué pasa con las CAR y los municipios ribereños?

Tenemos 33 CAR y cada una es dueña de un pedacito de río, cada una entiende su jurisdicción pero no la interviene. En los municipios lo consideran un generador de emergencias, no el frente de desarrollo, por eso había que ponerlo en el patio de atrás, donde se bota la basura, cae el alcantarillado. En la Unión Europea tienen un proyecto que señala que toda la carga que sea susceptible de moverse por mar, río o tren, que lo haga para evitar carreteras por la contaminación.  

Utilizar el Magdalena como autopista es un tema recurrente, como el Metro de Bogotá, pero no se ven avances, ¿por qué?

No ha escapado de las influencias políticas del país, el río Magdalena se descuidó, se generó una idea de que no servía porque para navegarlo había que hacer tremendos dragados. Pero nunca se pensó en encauzarlo, como todos los ríos en el mundo, y sobre todo estos ríos jóvenes. Ahora, por fin, el cauce está diseñado hasta un buen nivel -se hizo entre el 2009 y el 2011-, y ya se sabe qué obras hay que hacer. Cormagdalena tendrá que sacar una licitación y está buscando la manera de crear una alianza pública-privada para que una empresa multinacional diseñe las obras, las ejecute y opere el río.

También deberán hacer puertos fluviales, los que hay son inmundos…

En Barrancabermeja gastaron $3.000 millones en hacer un puerto y nadie lo usa porque no está hecho para la fluvial, no tiene muelle, es un arrimadero. En Riosucio, Chocó, un pueblo donde lo único en concreto que hay es una plataforma de baile, diseñaron un puerto en el que hay que hincar cincuenta pilotes pero ahí el río Atrato tiene más de veinte metros de profundidad. Se fue la plata en hincar los pilotes y ahora hay que sacar más dinero para poner una plataforma. ¿Quién aprobó eso? Ingenieros industriales.

¿Contamos con los astilleros adecuados?

Hace treinta años eran 35, y ahora hay tres o cuatro. No tenemos ingenieros navales, somos algunos egresados, de la Armada casi todos, pero la ingeniería en Colombia de construcción de buques ha sido empírica. Se hacían embarcaciones de lago para ríos con unas corrientes brutales.

¿Por qué cree que no hay interés aún de invertir en navegación fluvial?

No hay confianza en una Cormagdalena porque su capacidad técnica y administrativa no da; en el Ministerio de Transporte tampoco, con gente muy flotante, no hay expertos, no hay ingenieros de puertos, navales…

¿Que habría que hacer?

Crear un Instituto que genere confianza técnica, que de credibilidad para manejar los puertos, los ríos, y formar gente. No hay una interlocución, no hay una autoridad fluvial, y mientras no haya con quien hablar, nada que hacer. Va uno al Invías y la gente es nueva, llegan a manejar ríos, a hacer una calificación de una licitación de una obra hidráulica, y vienen de manejar transporte público. Qué va a entender.

Vamos, un desastre…

Un desastre total. El país tiene que generar un modelo de transporte económico y limpio, porque las carreteras, cuando las inauguran, ya están saturadas.