Energía

“La regasificadora ubicada en La Guajira de TGI estará lista a inicios del próximo año”

Gráfico LR

Jorge Henao, gerente general de la compañía, aseguró que la filial del GEB tiene la capacidad de fondear el total del proyecto, estimado en un Capex de US$150 millones

Juan Diego Murcia

Colombia enfrenta un déficit estructural de gas natural. Las reservas nacionales comienzan a agotarse, por lo que el mercado ha puesto la mirada en el exterior para importar gas a precios competitivos que no impacten al consumidor final, al menos en el corto plazo.

Uno de los proyectos que se perfila como una posible solución al déficit de gas, mediante la importación de molécula, es la Planta Regasificadora La Guajira, una iniciativa liderada por Transportadora de Gas Internacional, TGI, filial del Grupo Energía Bogotá.

Jorge Henao, gerente general de la compañía, explicó que el proyecto estará listo a inicios de 2027. Señaló que la regasificadora hará uso de las facilidades existentes de la plataforma Chuchupa B, contará con acceso directo al Sistema Nacional de Transporte de Gas Natural y permitirá el ingreso de hasta 250 millones de pies cúbicos día.

¿Cuáles son las fases del proyecto y qué estrategias se están implementando para cumplir con los plazos establecidos?

Durante febrero se suscribirán los contratos finales con todas las partes involucradas. Entre ellas se encuentra la naviera Hoëgh, propietaria de la Fsru, así como los off takers o clientes, que corresponden a los distribuidores de gas natural en el país, como Vanti, EPM y Gases de Occidente. Adicionalmente, se está vinculando al proyecto Termocentro, una de las plantas térmicas del país.

De manera paralela, debemos culminar la ingeniería de detalle, a más tardar en marzo. Esta etapa es fundamental, ya que permite emitir las órdenes de compra de los componentes principales necesarios para la instalación de la Fsru.

TGI

La fabricación de estos componentes se realiza entre abril y octubre. Posteriormente, durante noviembre y diciembre, se lleva a cabo la instalación en alta mar de los sistemas de anclaje, amarre, descarga de gas y la línea de interconexión, previo a la llegada de la embarcación.

La llegada de la Fsru está prevista para diciembre, momento en el cual se procede con su anclaje, conexión y puesta en operación. Tras el proceso de comisionamiento y la ejecución de todas las pruebas técnicas, el inicio de operaciones se proyecta para enero de 2027.

¿Hicieron consultas previas con las comunidades? ¿Socializaron el proyecto?

Es importante señalar que el proyecto ha sido socializado y parte de una base técnica y jurídica sólida. Utiliza el instrumento ambiental de explotación, tratamiento, producción y transporte de gas con el que ya cuenta el campo Chuchupa. Por eso fue clave el acuerdo de conexión con Ecopetrol, ya que se hace uso de esa licencia ambiental vigente, que permite la producción del campo.

En ese marco, contamos con el derecho de fondear la embarcación en alta mar y, bajo ese criterio, estamos avanzando. Entendemos y respetamos profundamente a las comunidades de La Guajira. El proyecto contempla su participación directa y estamos evaluando las mejores alternativas para que se sientan parte integral del mismo.

¿Por cuánto tiempo está prevista la permanencia de la Fsru en altamar y existe la posibilidad de prorrogar ese plazo?

El contrato contempla una prórroga por otros 10 años. Nuestra expectativa es que, en ese lapso, el país cuente con la capacidad suficiente para abastecerse con gas de producción local.

¿De cuánto es la inversión total? ¿Cómo se financiaron?

El tope máximo de inversión sobre el cual está tasado el Capex del proyecto es de US$150 millones. Contamos con la aprobación de nuestra junta directiva para que 100% de ese Capex sea aportado directamente por TGI, por lo que los recursos están plenamente asegurados.

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Adicionalmente, hemos evaluado alternativas con banca de inversión; sin embargo, TGI tiene la capacidad de fondear el proyecto en su totalidad y cuenta con la autorización de la junta directiva para hacerlo.

Dada la presión de entrada que tendría la Fsru, ¿se vería reducida la inyección de gas del pozo de Chuchupa y, de ser así, esto implicaría que TGI deba compensar a Hocol por una eventual disminución en la producción?

La producción del campo Chuchupa puede transportarse a través de dos ductos de 24 pulgadas. De acuerdo con el convenio de conexión con Ecopetrol, nosotros utilizaremos uno de esos ductos, mientras que el otro continuará siendo usado por el propio campo Chuchupa.

Actualmente, el campo Chuchupa produce alrededor de 60 millones de pies cúbicos diarios. La línea de 24 pulgadas que sale de la plataforma Chuchupa B, pasa por la plataforma Chuchupa y llega a la Estación Ballena, tiene capacidad suficiente para manejar completamente ese volumen de producción.

LOS CONTRASTES

  • Luis Eduardo ParraPresidente de Hocol

    “Dentro de los análisis de las diferentes alternativas de la infraestructura de regasificación del Grupo Ecopetrol, sin duda, este proyecto en La Guajira es una oportunidad”.

El otro ducto será el que utilicemos nosotros. Por lo tanto, no existe ningún tipo de operación simultánea ni interferencia entre los flujos: se trata de sistemas totalmente independientes.

Además de esta iniciativa, ¿qué otras inversiones tiene previstas la compañía para este año? ¿O los esfuerzos de TGI estarán concentrados exclusivamente en este proyecto?

Es muy importante esa pregunta, porque tiene que ver con el apoyo al plan de abastecimiento de gas natural. En el plan que emitió el Ministerio de Minas y Energía el año pasado se contemplan 14 proyectos; no se trata de 14 plantas de regasificación, sino proyectos de inversión en infraestructura.

De esos 14 proyectos, TGI presentó propuestas en ocho casos, principalmente porque somos incumbentes; es decir, se trata de ampliaciones y adecuaciones sobre nuestro propio sistema, como bidireccionalidades, aumentos de capacidad y mayor infraestructura de compresión. Esperamos que la totalidad de estos proyectos nos sea adjudicada, y su ejecución requerirá inversiones cercanas a los US$500 millones en los próximos cuatro años.

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Entre los proyectos se encuentran el gasoducto para conectar a Bogotá con el Sistema Nacional de Transporte del Magdalena Medio; la infraestructura de almacenamiento y regasificación de GNL en La Guajira, con conexión al SNT; la bidireccionalidad en el tramo Vasconia-Mariquita, con ampliación de capacidad hacia Vasconia; la bidireccionalidad en el tramo Vasconia-La Belleza, con ampliación de capacidad hacia La Belleza; la ampliación de la capacidad de transporte en la dirección La Belleza-El Porvenir-Cusiana, con conexión al tramo Cusiana-Apiay; la ampliación de capacidad en el tramo Gualanday-Neiva; la bidireccionalidad Yumbo-Mariquita; y la ampliación de capacidad de transporte en el tramo Centauros-Granada.

¿Considera que es necesario que Colombia cuente con más regasificadoras? ¿Cree que el mercado tiene espacio para nuevos proyectos, teniendo en cuenta el déficit?

Hay varios proyectos que, sin duda, el país va a necesitar. Para un país de cincuenta millones de habitantes, en proceso de desarrollo e industrialización, es fundamental contar con más fuentes de gas y con un mercado lo más competitivo posible. Al final, eso se traduce en un beneficio para todos los usuarios, hogares e industria, porque a mayor competencia, menor será el precio del gas.

Todos estos proyectos tienen cabida y son bienvenidos. Eso sí, es importante entender las dimensiones de cada uno: no es lo mismo un proyecto de 20 o 30 millones de pies cúbicos diarios que uno de 250 millones.

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