Ambiente

McKinsey prevé que demanda de gas suba a 20% por transición energética

Energy Insights junto con Sostenibilidad de McKinsey, lanzan esta iniciativa para que las industrias puedan tomar decisiones más informadas

Alejandra Rico Muñoz

Esta Perspectiva Energética Mundial es desarrollada por Energy Insights en colaboración con Sostenibilidad de McKinsey y el Grupo Global de Energía y Materiales e Industrias e Industrias Avanzadas. Este informe establecen cinco tendencias del sector industrial y su futuro, con el fin de aportar un conjunto de escenarios de cómo podrían evolucionar los mercados energéticos y sus posibles implicaciones.

Las cinco perspectivas clave de McKinsey's Global Energy Perspective 2022 son:

1-Los elevados costos y el tenso mercado tras la invasión a Ucrania. Los gobiernos y las empresas están cada vez más comprometidos con los objetivos de descarbonización, los mercados energéticos se enfrentan a una extrema volatilidad impulsados por las tensiones geopolíticas y un repunte de la demanda energética.

El conflicto en Ucrania, así como otros factores, han desencadenado importantes picos en los precios de la energía, ya que la incertidumbre en torno a la seguridad del suministro y la asequibilidad son primordiales. Además, los mercados ya estaban tensos tras el Covid-19 y, a largo de 2021, la demanda mundial de energía y las emisiones aumentaron un 5% en comparación con 2020, alcanzando casi los niveles anteriores a la pandemia.

2- Amento de energías eléctricas. En 2050, la electricidad y el hidrógeno, junto con los combustibles sintéticos podrían representar el 50% de la combinación energética. Se prevé que la demanda de electricidad se triplique de aquí a 2050 a medida que los sectores se electrifiquen y el hidrógeno y los combustibles (basados en el hidrógeno) aumentan su cuota de mercado debido a la descarbonización.

También se espera que la generación renovable alcance el 80-90% del mix energético mundial de energía global para 2050, ya que las tasas de de la energía solar y eólica se multiplican por cinco y ocho veces, respectivamente.

3- Demanda de petróleo. Se espera que la demanda de petróleo alcance su punto máximo en los próximos cinco años, entre 2024 y 2027 impulsada en gran medida por la adopción de vehículos eléctricos, algo que ya está en marcha. El carbón alcanzó su punto máximo en 2013 y, tras un repunte temporal en 2021, se piensa que continuará su trayectoria descendente.

Hacia 2035, la demanda de gas se estima que aumente entre 10 a 20% en comparación con la actual. Después de 2035, es probable que la demanda de gas esté sujeta a mayores incertidumbres, impulsada especialmente por la interacción con el hidrógeno.

4- Calentamiento Global. Incluso si todos los países con compromisos de cero emisiones netas, cumplen con sus aspiraciones, el calentamiento global alcanzará 1,7°C en 2100. Aún con la trayectoria actual, es probable que se requieran inversiones significativas para poner en marcha nuevas tecnologías.

5- Inversiones totales en los sectores energéticos. Se espera que las inversiones totales en los sectores de la energía crezcan más de 4% al año. Además aspiran que se inclinen cada vez más por tecnologías no fósiles y de descarbonización. Las inversiones anuales en el suministro y la producción de energía y producción de energía se espera que se dupliquen para 2035 hasta alcanzar entre US$1,5 y US$1,6 billones.

Además esta iniciativa fue diseñada para que las organizaciones puedan tomar decisiones estratégicas, tácticas y operativas utilizando un conjunto integrado de modelos de mercado, datos propios del sector y una red global de expertos del sector. Aseguran que a medida que sigan vigilando la situación proporcionarán actualizaciones periódicas sobre el rumbo que podría tomar el mercado de la energía.

Entre tanto las empresas, entidades y gobiernos deben seguir trabajando para equilibrar la asequibilidad, la seguridad energética y las ambiciones de descarbonización a largo plazo. Pues, aunque este informe fue trabajado con empresas líderes de toda la cadena de valor de la energía para ayudarles a gestionar riesgo, optimizar sus organizaciones y mejorar mejorar el rendimiento, se aguarda que a largo plazo los acontecimientos puedan permitir que los sistemas energéticos como la competitividad de la electrificación y las energías renovables vayan con un aumento significativo.

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