Ambiente

"Las energías renovables son una buena alternativa frente a la reactivación económica"

Ximena Barrera, de WWF, dio un balance de cara a la situación ambiental y los reparos con proyectos como el fracking

Los pilotos de fracking son casi un hecho, y aunque los proyectos no gozan del respaldo mayoritario, el Gobierno los defiende por su peso, pues se traduce en $324 billones en regalías e impuestos por 25 años.

Precisamente, Ximena Barrera, directora de relaciones de gobierno y asuntos internacionales de WWF Colombia, explicó cómo el país debe voltear el ojo a proyectos de energías limpias.

¿Cómo ayudarían las renovables como alternativa a los hidrocarburos?
La geopolítica de las energías renovables no convencionales ya está acá, y el incremento de proyectos de fuentes no convencionales de energía renovable a partir de la ley 1715 de 2014, sumado al resultado de la reciente subasta de energía renovable ha demostrado la capacidad, competitividad e interés en el país por ampliar la participación de estas fuentes, superando ampliamente la meta del Gobierno Nacional en el Plan Nacional de Desarrollo. Las energías renovables son una muy buena alternativa frente a la reactivación económica.

La situación actual, nos debe llevar a redefinir nuestra relación con la naturaleza y buscar el camino hacia nuevos modelos de desarrollo que balanceen el desarrollo económico con la sostenibilidad ambiental y el bienestar humano.

¿Cuáles son algunos de los reparos contra el fracking?
Los proyectos de fracking han generado graves afectaciones ambientales en el uso y aprovechamiento de agua superficial y subterránea, en la generación de sismos y en afectaciones a la salud, por lo que ha sido prohibido en más de 15 países en el mundo. En Colombia, en los territorios en donde se tiene previsto realizar los pilotos, de acuerdo con las comunicaciones de cambio climático, se presentará una disminución de la precipitación (o lluvias), generando potenciales conflictos por el agua en áreas donde debería primar su uso para consumo y actividades agropecuarias. El desarrollo de estos proyectos representa riesgos socio ambientales de muy alto impacto para el país y va en contravía de una recuperación verde, justa y resiliente dado que no contempla los costos y beneficios a largo plazo que esto trae, ni para el país, ni para las comunidades.

Los contratos de pilotos de fracking se firmarán desde el 23 de noviembre y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) publicó los términos de referencia definitivos y el calendario para el desarrollo y la asignación de los proyectos piloto de investigación integral de fracking en Colombia (PPII).

¿Creen que es un tema que se ha estudiado con tiempo?
WWF considera apresurada esta decisión, dado que no se cuenta aún con las condiciones habilitantes necesarias para ejecutar los pilotos, no se han atendido a cabalidad los requerimientos y dudas planteados por las comunidades, sociedad civil y por científicos de diversas profesiones, ni las necesidades planteadas por la Comisión de Expertos sobre la construcción de líneas base social y ambiental, acceso a información, y el establecimiento de necesidades de identificación de capacidad institucional de manera previa a la adjudicación de los proyectos.

En todo caso, actualmente existe un proceso del Consejo de Estado para decidir sobre una demanda que pide anular las normas que regulan el fracking, sobre la que aún no se ha tomado una decisión, y que pone en duda los anuncios de la ANH sobre el comienzo formal de los pilotos.

¿Cómo está Colombia en el Índice Planeta Vivo respecto a la región? ¿Qué panorama se ve en América Latina?
El Informe Planeta Vivo 2020, que calcula la abundancia de biodiversidad a nivel global y por regiones, presenta resultados agregados por región, y no por países. Las cifras para Latinoamérica son alarmantes. Según el Informe Planeta Vivo 2020, este año, el Índice Planeta Vivo (IPV) que describe las tendencias de poblaciones de peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, detectó una disminución media global del 68% y una reducción del 94% en Latinoamérica, una de las más altas del mundo. Este descenso se debe, en general, a la pérdida y degradación de los hábitats de las especies, impulsada por la forma en que se producen alimentos. A ello se suma la sobreexplotación de especies, el cambio climático y la introducción de especies exóticas.

En cuanto a Colombia, sabemos que hay un número creciente de especies en Colombia en riesgo, como consecuencia de la deforestación y conversión paisajes y ecosistemas. De acuerdo con cifras de Ideam, en el primer trimestre del 2020 la deforestación en la Amazonia aumentó en un 82.8% con respecto al mismo periodo del 2019, país debido principalmente a la praderización (conversión de áreas de bosque a áreas de pastos) para la ganadería extensiva, cultivos ilícitos, la extracción ilícita de minerales, el desarrollo de infraestructura no planificada y sin permisos, la ampliación de la frontera agrícola en áreas no permitidas y la tala ilegal.

Parte de la pérdida de biodiversidad se debe a la deforestación, los últimos tres años se perdieron en Colombia 576.026 hectáreas, ¿Cómo abaratar costos en la lucha contra la deforestación?. Porque ese es uno de los problemas, el Gobierno dice que patrullar selvas y bosques es muy costoso.
Además de patrullar selvas y bosques como mecanismo de reducción de la deforestación, existen otro tipo acciones normativas, políticas, institucionales, sociales, económicas y culturales que permiten fortalecer la gobernanza y viabilizar las medidas para la reducción efectiva de la deforestación en el corto, mediano y largo plazo en el país.

De acuerdo con el documento de política Reto de la Deforestación en Colombia desarrollado por WWF y el Instituto Humboldt, el fortalecimiento de los procesos de planificación y ordenamiento territorial son fundamentales para reducir la deforestación, teniendo en cuenta que los conflictos de uso del suelo y las dinámicas de acceso a la tierra son causas subyacentes de la deforestación en Colombia, al tener una interrelación con causas directas como los cultivos de uso ilícito, la extracción de recursos naturales, las dinámicas de apertura de vías, así como los conflictos interétnicos, y la baja gobernanza en el territorio.

La frontera agrícola es de 39,2 millones de hectáreas, pero se usan solo 7 millones. ¿Una futura escala del uso de la tierra para el agro qué tan desgastante para el medio ambiente podría ser?
En primer lugar, vale la pena mencionar que la frontera agrícola no es igual al área potencial para cultivar. “La frontera es el límite del suelo rural que separa las áreas donde las actividades agropecuarias están permitidas, de las áreas protegidas, las de especial importancia ecológica y las demás áreas en las que las actividades agropecuarias están excluidas por la ley” (MADS), adicionalmente “es un referente, a escala nacional para orientar la formulación de política pública y focalizar la gestión e inversiones del sector agropecuario y de desarrollo rural. Además, promover el uso eficiente del suelo rural agropecuario, el ordenamiento productivo y social de la propiedad rural, y el fortalecimiento de la productividad y competitividad de las actividades agropecuarias. Asimismo, contribuir a estabilizar y disminuir la pérdida de ecosistemas de importancia ambiental” Esto permite orientar dónde debemos producir.

El Informe Planeta Vivo 2020 identifica que la manera en la que producimos y consumimos nuestros alimentos es actualmente la amenaza ambiental más grande a la que nos enfrentamos. Las cifras son contundentes: la agricultura es responsable de al menos el 80% de la deforestación global, representa el 70% del uso de agua dulce. Así mismo, el sistema de alimentos genera el 29% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y los impulsores vinculados a la producción de alimentos causan el 70% de la pérdida de biodiversidad terrestre y el 50% de pérdida del agua dulce.

La frontera agrícola no es igual al área potencial para cultivar. La frontera es el límite que separa las áreas para actividades agropecuarias, de aquellas para la conservación o protección de la biodiversidad”.

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