Los gremios dicen que competitividad del turismo se vería afectada por la tributaria
sábado, 13 de septiembre de 2025
Advierten que imponerle el IVA a los extranjeros afectaría al sector, y haría que el mercado internacional se interese en otros destinos sin este impuesto
Sofía Alexandra Duarte Torres
El turismo se ha consolidado como uno de los sectores más importantes de la economía del país y uno de los que más la impulsa el crecimiento productivo. Según reportó la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo, Anato, tan solo el año pasado esta actividad generó US$10.220 millones en divisas, posicionándose como la segunda fuente de ingresos de este tipo.
La agremiación resaltó que, si bien esta tendencia se mantiene, ya que durante el primer semestre el turismo aportó US$5.248 millones y para el final de año se proyecta que alcance US$11.100 millones, el sector se ve en peligro con la ya radicada reforma tributaria.
Dicho documento plantea eliminar la exención del IVA de 0% para turistas extranjeros no residentes, lo cual significaría que los servicios turísticos que hoy no tienen este impuesto pasen a gravarse con 19%. En teoría, la reforma espera recaudar con esta medida $70.000 millones en 2026, cifra que ascendería a $90.000 millones en 2030.
Sin embargo, Paula Cortés, presidente ejecutiva de Anato, afirmó que el recaudo estimado con esta reforma representa solo 0,34% de lo que el turismo generó en divisas en el primer semestre de 2025, lo que, para el gremio, demostraría su ineficacia.
“El recaudo estimado por esta reforma no solo es marginal, sino insignificante frente al negativo impacto económico que puede generar al sector. No hay justificación técnica ni económica para sacrificar un motor estratégico de crecimiento del país por un ingreso tributario que resulta marginal”, afirmó la dirigente gremial.
Desde el sector aseguran que quitar este beneficio a los extranjeros pone en riesgo la competitividad del turismo colombiano y encarece la oferta, afectando la demanda internacional. Cortés explicó que las agencias de viajes perderían competitividad y mercado frente a operadores de otros países donde estos servicios están exentos.
Además, todos los eslabones de la cadena turística, como hoteles, restaurantes, guías turísticos, transportadores y comercios locales, entre otros, enfrentarían una disminución inmediata en la demanda.
Desde Anato aseguran que la reforma frenaría el crecimiento del turismo receptivo y, asimismo, se reduciría la entrada de divisas por concepto de viajes y transporte aéreo de pasajeros, que hoy representa una de las principales fuentes de ingresos para el país, ocupando el segundo puesto en exportaciones, al alcanzar 80% de lo que generó en divisas el petróleo durante el primer semestre del año, lo que demuestra el impacto.
La dirigente apuntó que “adoptar esta política podría ignorar el estándar internacional que reconoce al turismo receptivo como exportación de servicios, exento de IVA. El turista del exterior compara precios entre los diferentes destinos y, bajo ese contexto, Colombia quedaría en desventaja frente a países que mantienen la exención del IVA”.
Anato sostiene que, con la medida, posiblemente se elimine uno de los atractivos del país, dándole ventaja a destinos como Chile, Perú y Uruguay, que aún mantienen este rubro libre de impuestos.
Con este panorama, si la propuesta se aprueba, el sector privado se vería obligado a buscar mecanismos para mitigar sus efectos, aunque las posibilidades son limitadas. Competir con operadores internacionales requeriría reducir costos en 19% para igualar el efecto del IVA, algo inviable sin sacrificar la calidad y la sostenibilidad de la oferta turística. Sin embargo, se advirtió que fomentar el turismo únicamente con residentes nacionales no genera divisas.
Cortés señaló que, si bien el sector privado podría intensificar la promoción internacional y reestructurar paquetes turísticos, “ninguna estrategia empresarial puede sustituir una política fiscal coherente. Gravar la exportación de servicios turísticos es una decisión antitécnica que debe corregirse desde el diseño normativo, no desde la reacción empresarial”, apuntó.