Hacienda

Mac Master advierte que debate del Presupuesto no puede limitarse al monto

Andi

En su columna sobre el PGN, defendió que el proyecto debe verse como un punto de arranque de estabilización, no solo como un programa ordinario de gasto

Juan Camilo Quiceno

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El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, planteó que la discusión pública sobre el Proyecto de Presupuesto General de la Nación, PGN, para 2027 está mal enfocada si se limita a comentar su tamaño nominal, es decir, si solo se analiza el valor.

A su juicio, ese enfoque simplifica en exceso un problema que exige distinguir con precisión qué corresponde a obligaciones ya reconocidas, qué parte del mayor servicio de deuda no era discrecional, y qué porción del gasto sí constituye una decisión de política que puede y debe revisarse.

"Esa reconciliación es indispensable para que el debate público se haga sobre la realidad y no simplemente sobre el monto nominal del presupuesto (...) Sincerar las cuentas era indispensable. Ahora comienza la tarea verdaderamente difícil: construir una senda que permita recuperar simultáneamente la estabilidad fiscal, el crecimiento y la confianza.", expuso.

El PGN, un punto de arranque

Fue enfático en que el nuevo PGN, que asciende a $634,9 billones (29,9% del PIB), debe leerse ante todo como el punto de arranque de una senda de estabilización fiscal y no como un ejercicio habitual de asignación de gasto.

Según su planteamiento, evaluar esta pieza con el mismo rasero de un presupuesto ordinario desconoce que Colombia enfrenta un déficit de 9,4% del PIB y una deuda neta proyectada en 66,2% del PIB, cifras que, en sus palabras, son extraordinariamente altas.

Uno de los puntos centrales de la columna es la composición del gasto. Llamó la atención sobre una tendencia que, no puede pasar por alto: el servicio de la deuda pasaría de cerca de $100,5 billones en 2026 a $155,4 billones en 2027, un incremento de 54,7%, mientras la inversión solo crecería 2,8%.

"Mientras el funcionamiento aumenta y el servicio de la deuda crece de manera extraordinaria, la inversión disminuye. La inversión pública suele ser el componente más flexible del presupuesto y, por esa razón, corre el riesgo de convertirse en la principal variable de ajuste".

"Eso sería un error si el análisis no se hace con criterios rigurosos. No todo gasto de inversión es necesariamente productivo y, por supuesto, debe evaluarse su calidad. Especial cuidado deberá tenerse con los recortes a la inversión que genera infraestructura, productividad, capital humano o nueva capacidad productiva. Reducirla puede aliviar las cuentas en el corto plazo, pero también puede debilitar el crecimiento y, con ello, la propia capacidad fiscal futura", añadió.

El dirigente insistió en que Colombia no puede resolver su situación fiscal únicamente por la vía de los recortes de gasto. En su análisis, la estabilización de las finanzas públicas debe ir acompañada, de manera simultánea, de la recuperación del crecimiento económico, pues es una economía que crece genera mayor recaudo, empleo, inversión y capacidad para estabilizar la relación deuda/PIB.

De ahí que, desde su óptica, la estrategia fiscal deba estar acompañada de una agenda decidida de recuperación de la inversión privada, que incluya acelerar procesos productivos y de infraestructura, remover obstáculos regulatorios, mejorar las condiciones de financiación y fortalecer la confianza. Estabilización fiscal y crecimiento, resume, no son objetivos contrapuestos sino complementarios.

"El país necesita me acelerar proyectos productivos y de infraestructura, remover obstáculos regulatorios, mejorar las condiciones de financiación y me recuperar confianza. Consolidación fiscal y crecimiento no son objetivos contrapuestos. Por el contrario, una estabilización sostenible requiere de ambos", concluyó.

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Anteproyecto PGN 2027