Más de 5.500 empresas del país se ven afectadas por la guerra arancelaria con Ecuador
martes, 3 de marzo de 2026
MinComercio subió de 30% a 50% los aranceles a las importaciones provenientes de Ecuador y ampliará el listado de bienes gravados a más de 100 nuevos productos
La guerra comercial entre Colombia y Ecuador, que ya incluye aranceles de hasta 50% para ciertos productos por parte y parte, afecta a más de 5.500 empresas.
Así lo explicó Bruce Mac Master, presidente de la Andi, quien señaló que “son 2.700 empresas que exportan y cerca de 2.800 que importan desde Ecuador; es decir, estamos hablando en total de más de 5.500 empresas”.
Por parte de Ecuador, el impacto no sería menor, ya que el golpe de la guerra arancelaria podría ascender a US$75 millones mensuales. Adicionalmente, más de 40.000 empleos vinculados a la cadena exportadora podrían verse afectados.
Esto se da tras la publicación del borrador de decreto que elevaría de 30% a 50% los aranceles a las importaciones provenientes del vecino país y ampliaría el listado de bienes gravados a más de 100 nuevos productos, entre ellos sal y azufre.
Inicialmente, la medida cobijaba 73 subpartidas, principalmente de alimentos y productos agroindustriales y químicos. No obstante, el listado se amplió y hoy supera el centenar.
Ante esto, Julio José Prado, exministro de la Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca de Ecuador, afirmó que el propio decreto proyecta el daño bilateral. “Las importaciones colombianas desde Ecuador caerían 75% (US$640 millones menos) y las exportaciones colombianas hacia Ecuador caerían 79% (US$1.452 millones menos)”, aseguró.
Ante este escenario, diferentes gremios han alzado la voz para que los gobiernos retomen de manera conjunta el diálogo y desmonten estas medidas arancelarias. Entre ellos se encuentra Javier Díaz, presidente de Analdex, quien hizo un llamado a levantar de manera inmediata los aranceles y restricciones que se han impuesto al comercio.
“Nos corresponde defender el comercio legal de los dos países. Nos estamos maltratando mutuamente y solo estamos beneficiando a la ilegalidad”, afirmó.
Por su parte, uno de los gremios que más se está viendo afectado es la Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, Acopi. Por ello, su presidenta, María Elena Ospina, hizo un llamado a los gobiernos de ambos países para trabajar conjuntamente en una agenda diplomática que permita resolver esta situación, al advertir que las Mipyme son las más afectadas.
Sin embargo, el vecino país también presentó su balance, en el que advirtió que las afectaciones podrían recaer sobre el sector comercial. “Desde el 1 de febrero hasta el 21 de febrero, que fue el último corte, las importaciones desde Colombia disminuyeron 69% en valor en dólares y 61% en número de operaciones”, afirmó Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, quien agregó que más de 7.600 importadores se están viendo afectados.
Esta guerra arancelaria, que ya completa más de un mes, tiene en jaque una relación comercial que, si bien es superavitaria y ha favorecido a Colombia durante más de 25 años, viene en descenso: la balanza pasó de US$1.279,9 millones a US$1.016,6 millones entre 2023 y 2025.
Ante este escenario, Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, afirmó que detrás de los US$2.200 millones de la balanza comercial entre los dos países hay muchas personas que están sufriendo las consecuencias de esta escalada arancelaria.
Por otro lado, señaló que las afectaciones también están llegando a la frontera. “El contrabando en la frontera, según los reportes que tenemos de Fenalco en Nariño, ya ha registrado un incremento de 72% en estos meses. Igualmente, la reducción de las ventas en el departamento de Nariño ya supera 60%”, aseguró .
En el frente que más golpeará el bolsillo, el de los alimentos, MinComercio gravó las importaciones de arroz (paddy, seco y blanqueado), cacao en polvo, azúcar de caña y fríjol. Asimismo, las grasas de pescado y vegetales entrarán con un arancel de 50%.
Por ahora, los gobiernos no han logrado un acuerdo para desmontar las medidas.