Más de 70% de los colombianos prefieren buscar arriendo que comprar casa nueva
martes, 2 de junio de 2026
Entre 2022 y febrero de este año, más de 134.000 familias desistieron de su intención de comprar vivienda, lo que representó un aumento de 130% frente a periodos anteriores
La fuerte reducción en el acceso a propiedad por parte de los colombianos tiene al sector inmobiliario en jaque, el cual enfrenta una de las temporadas más críticas de la historia reciente, provocada por la reducción en la intención de compra, una caída en la venta de viviendas nuevas y un desplome en las iniciaciones: una serie de problemas que, en conjunto, revelan los retos que tendrá el próximo gobierno: más financiación, recuperación de la confianza y viabilidad en el acceso.
Según cifras de Camacol, solo entre 2022 y febrero de este año, más de 134.000 familias desistieron de su intención de comprar vivienda, lo que representó un incremento de 130% en comparación con periodos anteriores dentro del segmento de Viviendas de Interés Social, VIS. Sumado a esto, la venta de vivienda nueva cayó 14,7% a inicios de 2026 y las iniciaciones de obras se redujeron en cerca de 45%, mostrando una contracción en el nivel de oferta futura y el dinamismo del sector.
De acuerdo con Lesly Posada, gerente comercial de Fincaraiz, se ha observado una desaceleración en el número de búsquedas relacionadas con la compra de vivienda y mayor dinamismo en el interés en arriendo: mientras 71% de los colombianos busca un lugar para alquilar, apenas 29% se mantiene firme en su idea de compra. "El mercado está cauteloso por parte de los usuarios frente a decisiones a largo plazo como la compra, postergando la decisión final incluso cuando mantienen una intención activa de búsqueda", detalló.
La crisis es causada por la suma de diferentes factores macroeconómicos que han llevado al encarecimiento de la vivienda: con base en los datos recopilados por la plataforma, los precios de venta se mantienen arriba de la inflación y han registrado incrementos de hasta 13% en lo que va de 2026, impulsados por los altos costos de construcción, materiales y mano de obra, así como nuevas exigencias en materia de financiamiento y las altas tasas de interés.
Sumado a la transformación del mercado, el comportamiento del consumidor también ha cambiado de manera significativa, dejando de ser emocional para convertirse en más analítico: ahora las personas dedican más tiempo a informarse, comparar y encontrar oportunidades con cuotas bajas y plazos de pago más amplios.
Y, a causa de la coyuntura política y el ambiente marcado de incertidumbre, los usuarios están prefiriendo las alternativas de arriendo que consideran más flexibles y de menor compromiso financiero en el corto plazo en tanto se estabilicen factores como la financiación, la entrega de subsidios y las políticas de vivienda que implemente la nueva administración.
De cara a lo que resta del año, el mercado necesita una reevaluación de las estrategias de financiación y apoyo estatal, con el objetivo de frenar la reducción en ventas en segmentos como la VIS, donde ha sido de hasta 73,1%. "Mientras la oferta de nuevos lanzamientos disminuye y los costos de construcción siguen al alza, el mercado de arrendamiento se fortalece como el principal refugio para las familias colombianas que buscan estabilidad habitacional sin los riesgos de un crédito a largo plazo", advirtió Fincaraiz.
Ante este panorama, expertos del sector consideran que el próximo gobierno deberá abordar desafíos en el acceso a la vivienda, incluyendo la definición de nuevas condiciones para las VIS, el fortalecimiento de recursos destinados a subsidios habitacionales y una mayor coordinación entre Nación y sistema financiero.
"La recuperación del sector dependerá de la capacidad de generar un trabajo articulado entre el Estado, la banca y los desarrolladores privados, en una industria que continúa siendo una de las principales generadoras de empleo del país”, indicó Posada.