Precio del diésel está $7.000 más barato que el promedio de la referencia internacional
lunes, 27 de julio de 2026
Nivelar la referencia nacional con la internacional aliviaría las presiones sobre el Fepc, pero tendría un impacto directo sobre la inflación debido al uso intensivo del Acpm
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente volvió a repercutir en la cotización del barril de referencia brent. Poco más de dos semanas después del inicio del nuevo ciclo de tensiones, el crudo volvió a cotizarse por encima de la barrera de US$95 por barril.
Más allá de representar una ventaja para las exportaciones petroleras, este aumento tiene un impacto negativo sobre las finanzas de los países que subsidian los combustibles y aún no han ajustado sus precios internos a las referencias internacionales.
Uno de ellos es Colombia que, de acuerdo con estimaciones de Julio César Vera, presidente de XUA Energy, mantiene una brecha de cerca de $7.000 entre el precio nacional del galón de diésel y la referencia internacional, y de $420 en el caso de la gasolina corriente.
Esto quiere decir que, tomando como punto de partida los precios internos actuales, el galón de gasolina corriente debería subir hasta $16.268 para igualar el precio de paridad de exportación, mientras que el Acpm tendría que alcanzar los $18.282.
Con el congelamiento de las referencias de ambos combustibles, el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, Fepc, seguirá ampliándose y podría cerrar 2026 en $14 billones, según las estimaciones del grupo de investigaciones económicas de Grupo Cibest. De concretarse ese escenario, sería el tercer déficit más alto de la década, solo por detrás de los registrados en 2022 y 2023, cuando alcanzó $36,7 billones y $20,6 billones, respectivamente.
“Bajo este escenario y ante la ausencia de ajustes futuros en los precios internos de los combustibles, estimamos que el déficit del Fepc podría llegar a $14 billones en 2026, lo que sería consistente con un brent promedio de US$81 por barril y una tasa de cambio cercana a $3.615 por dólar”, señalaron. Agregaron que un brent en torno a US$95 por barril obligaría a un ajuste más profundo de las referencias.
Por ello, sugirieron incrementos graduales de $500 mensuales a partir de agosto, lo que aliviaría la presión sobre el déficit del Fepc de 2026 en $2 billones frente a un escenario sin ajustes en los precios. Ese alivio sería especialmente relevante ante la necesidad de retomar la senda de sostenibilidad fiscal.
Andrés Camacho, exministro de Minas y Energía, explicó que la coyuntura actual sí da cabida a una revisión de precios, aunque agregó que esta debe hacerse mediante un mecanismo que pueda ajustarse de acuerdo con la evolución de las condiciones del mercado. Esto, por los impactos inflacionarios que se desprenden de los cambios en los precios de los combustibles.
De acuerdo con Grupo Cibest, incluso un escenario de incrementos más moderados, de $100 mensuales, añadiría 0,02 puntos porcentuales a la inflación anual de 2026. Esta estimación tiene en cuenta que los combustibles para vehículos representan 2,91% de la canasta del IPC e incrementarían en alrededor de 0,10 puntos porcentuales la inflación del componente de regulados, donde tienen una participación de 16,77%.
En el caso del diésel, al ser un combustible esencial para el transporte de carga, el aumento en sus costos suele trasladarse gradualmente a los costos de producción y distribución y, posteriormente, a los precios de alimentos, bienes industriales y servicios. Por ello, el impacto inflacionario dependerá de qué tanto de ese mayor costo se transfiera al consumidor final.
“Es clave avanzar en el desmonte de los subsidios al diésel, que no solo generan un efecto sobre las finanzas públicas superior a $1,2 billones por mes, sino que también terminan afectando la caja de Ecopetrol y su capacidad de inversión, en la medida en que esos recursos, como viene sucediendo desde hace tiempo, se demoran en ser retornados por el Gobierno a la estatal petrolera”, concluyó Vera.